A todos nos molestan cosas del lugar donde vivimos, pero pocos están dispuestos a hacer algo para cambiarlo. Pero hay casos de jóvenes que se animaron. Desde organizaciones para pensar el futuro, para hacer solidaridad o el nuevo cyberactivismo, son ejemplos de que se pueden emprender acciones positivas para mejorar lo local o lo global. Nuestra colaboradora de Mendoza cuenta algunas experiencias y analiza cómo se da este fenómeno fuera de las grandes urbes

A todos nos molesta algo. A decir verdad, seguramente son muchas las cosas que a cada uno de nosotros nos fastidian, nos incomodan, nos perturban y hasta nos sacan de quicio a diario. Puede molestarnos desde el sonido del maldito despertador tempranísimo en la mañana de un lunes, hasta que nuestro jefe se queje todo el tiempo con su molesto tono de voz. Desde que pierda Boca el superclásico del domingo (o gane, según el color de tu camiseta), hasta que Bush bombardee Irak una vez más y ya nadie se sorprenda del hecho. Y así como existen distintos tipos y grados de molestias, existen también distintas posibles respuestas…

Ellos son jóvenes comunes y corrientes. Pibes que como vos y yo, que estudian, laburan, salen los fines de semana y disfrutan de un buen recital, de un asado con los amigos, de la comida de su vieja… Pero existe algo los hace diferentes: ante aquello que más los molesta de su ciudad, de su provincia y hasta del mundo, ellos eligen, optan, deciden, actuar.

Hernán tiene 22 años y es estudiante universitario.Ante la pregunta de ¿Qué cosas te molestan de tu comunidad?, él responde convencido: “Existen muy pocos ámbitos para que los jóvenes puedan participar y donde se dé un ambiente propicio para atender a sus grandes preocupaciones”.

Ante este cuadro Hernán se propuso buscar una solución. La opción “más lógica” -según él- fue crear, junto a un grupo de compañeros de la facu, “Espacios Alternativos”, una organización que “aspira a generar espacios alternativos que incentiven el desarrollo de las virtudes personales en los jóvenes, estimulen sus capacidades intelectuales y artísticas, y fomenten su participación activa en su proceso de aprendizaje”.

Mariano tiene 27 años y es diseñador gráfico. A él le molestaba y le molesta que muchas personas vivan en la pobreza o indigencia y no tengan oportunidades de desarrollarse plenamente. Su respuesta fue “Proyecto Infantil Brazos En Solidaridad”, que de seguro recordarás mejor por sus sigla: P.I.B.E.S. Una organización compuesta por jóvenes entusiastas, estudiantes y profesionales, que desde el año 2002 se plantean de forma activa la realidad infantil en los sectores más desprotegidos. Mediante distintas herramientas ellos crean los espacios necesarios para que los chicos tengan más oportunidades de desarrollo. Trabajan actualmente en “Los Dos Angeles” (un barrio marginal a 30 km de la ciudad de Mendoza), donde llevan a cabo distintos proyectos educativos y productivos: ayudan a generar micro emprendimientos productivos, organizan talleres educativos para niños y adolescentes, y para padres y madres, etc.

Mariano dice que él participa “como una excusa para tratar de contaminar un poquito hacia afuera…de llegar a ámbitos en donde la cosa de hablar y no hacer está más instalada que el hacer y callar, para educar con el ejemplo”. “Dejar pensando a la gente ya es un gran logro. Mi objetivo es generar un cambio de actitud desde el pensamiento y en el obrar”, dice.

Hernán define a la participación simplemente como “Compromiso y responsabilidad con uno mismo y con los demás”. Y Javier, otro de los jóvenes entrevistados, como: “la acción de comprometerse en los problemas socio-culturales que existen, desinteresadamente”.

¿Por qué? Nadie actúa sin una motivación…

La participación surge por varios motivos. Según un estudio reciente, elaborado por Julio Bango [1], las personas participan (actúan colectivamente y se organizan) en base o por lo menos cuatro motivaciones:

En primer lugar para mejorar “acceso a bienes y servicios”. Esto es, hacerse unos manguitos. Otros lo hacen para “poder integrarse a determinados procesos en curso en una sociedad dada”. Traducción: son los que se acercan a los cacerolazos para levantarse una mina. Luego aparecen los que lo hacen “para mejorar sus oportunidades de concretar su proyecto de vida”; un ejemplo de esto es un médico que colabora con Médicos sin Fronteras. Por último tenemos al idealista puro que lo hace para generar un futuro mejor para él y sus hijos; en palabras de Bango, aquel que participa “para sentirse protagonistas, para construir deliberadamente su futuro; para reforzar en definitiva su autoestima”.

La calificación es arbitraria y seguramente podrían identificarse más dimensiones o más “porqués”, pero les aseguro que cada joven que participa encuentra su motivación para actuar”, concluye el autor.

¿Dónde? Pensar globalmente y actuar localmente (y viceversa)

Los modos y espacios de participación pueden ser de lo más diversos. Muchos encuentran su lugar en las denominadas OSCs (organizaciones de la sociedad civil, antes conocidas como ONGs); otros aportan en fundaciones, comedores infantiles, juventudes de parroquias, etc.

Los tradicionales partidos políticos, aunque hoy muy desprestigiados en nuestro país, también cuentan con jóvenes en sus filas. Pero aquí no termina la lista. Las nuevas tecnologías posibilitan el llamado “cyber activismo”: miles de jóvenes publicando sus opiniones online, campañas y manifestaciones organizadas desde blogs, grandes redes virtuales de juventud, son sólo algunos de los tantos ejemplos de este increíble fenómeno.

¿No escuchaste hablar, por ejemplo, de la gran manifestación contra la caza de ballenas que organizó Green Peace vía Internet? Bajo el lema “Amamos a Japón, pero la caza de ballenas nos rompe el corazón” te invitaban a protestar (¡besándote a tu novia/o!) frente de la embajada de Japón en Buenos Aires el día de San Valentín. Fue una adolescente quien le mandó su idea a Green Peace…¿original no?

¿Cómo? Lo que sí y lo que no podemos hacer.

Hay ciertas cosas que no podemos cambiar, eso está claro. No te estoy pidiendo que frenes el derretimiento de los casquetes polares ni tampoco que te presentes de candidato a presidente para las presidenciales de este año.

Pero existen a la vez una enorme cantidad de cuestiones en las que podemos influir, hacer nuestro pequeño o gran aporte, según con qué ojos se lo mire). Se trata de ser idealistas pero al mismo tiempo muy realistas: pensar soluciones y propuestas concretas, capacitarse y tratar de profesionalizar el trabajo voluntario, conseguir apoyos, aliarse y formar redes para la potenciación del proyecto, son los principales consejos que nos dan los entrevistados cuando les preguntamos acerca de las claves para el éxito de sus emprendimientos.

Las décadas de los 60’ y 70’ fueron épocas de fuerte “efervescencia social”, de la mano de grandes ideales colectivos. Épocas de mucho “Peace and Love”, Beatles, pelo largo y poderosas ideas.

Muchos hoy miran nostálgicos ese momento histórico, (no me atrevo a señalar si esto se debe más a los ideales o al el hecho de que no bañarse entonces era cool) convencidos hasta la médula de que “todo tiempo pasado fue mejor”. Si bien es real que en la actualidad prima la apatía y el desinterés, muchos jóvenes participantes demuestran que no todo está perdido.

Al mismo tiempo, los más optimistas ven ese pragmatismo del joven de hoy como una ventaja para la participación: piensa soluciones concretas, posibles, realizables y las lleva a la práctica. Actualmente muchos analistas hablan de un momento de auge de los llamados “nuevos movimientos sociales” y entre ellos el papel de los jóvenes ocupa un lugar preponderante.

Congresos mundiales de juventud, numerosas organizaciones sociales lideradas enteramente por jóvenes a lo largo y ancho del globo dan cuenta de esto. Igualmente, debemos reconocer que sigue siendo una minoría la porción de quienes participan activamente.

¿Y por casa…cómo andamos?

Pasando a lo local, el panorama de la participación en una ciudad mediana (1.700.000 habitantes aproximadamente) como lo es Mendoza, mi provincia, no es de lo más alentador. Existe un número reducido de organizaciones sociales juveniles y los problemas y obstáculos que surgen a diario no son pocos.

“Participar siendo joven no es nada fácil”, concuerdan todos, pero sin dudas es muy gratificante, agregan casi al unísono. Mariano nos comenta: “Tenemos una gran dificultad para conseguir adeptos, además las relaciones humanas son muy difíciles al trabajar en grupo permanentemente, tanto con la gente del barrio en el que trabajamos como entre nosotros mismos”. Y Hernán, después de dudar un rato cuando le pedimos que se explaye sobre los obstáculos, responde: “Yo diría que nuestras propias fallas. Eso se terminó reflejando a una falta de financiación y de gente a veces. Pero todas esas fallas a cambio dejan mucha experiencia”.

-¿Qué le recomendarías a aquellos jóvenes que quieren iniciar su participación en la sociedad?- preguntó Opinión Sur Joven para concluir.
Hernán:-Ante todo determinación y valores. Determinación es lo que permite materializar una idea y sostenerla. Valores es lo que hace que todo ese trabajo valga la pena.
Mariano -Que disfrute el principio que es lo mejor, porque la motivación fluye sola… Para quien ya arrancó, que sean constantes y no dejen de intentar por más que tengan que empezar 100 veces (aunque suene cursi y trillado)…después editá, ¿no?”. Como verán, no edite porque creo que tiene mucha razón.

Desde mi experiencia personal puedo dar cuenta de que eso de participar, si bien claramente toma matices particulares en cada lugar, tiene grandes similitudes en todos los rincones del mundo. Las dificultades son muchas y muy similares: la falta de interés y apoyo de los “adultos” para con estas iniciativas, problemas para conseguir fondos y la escasez de capital humano; es decir, pocos jóvenes comprometidos con la participación. Sin embargo amigos, déjenme decirles que el empuje y la fuerte convicción de aquellos que optan por participar nos permite ser optimistas. Por ejemplo, al preguntarle a Hernán ¿Cómo ves la participación de los jóvenes en Mendoza? Su respuesta (que llega desde Alemania donde actualmente está colaborando con diversas organizaciones sociales) no deja de sorprenderme: “Hoy, escasa. Potencialmente, infinita”.

Y a vos…¿Qué te molesta? ¿Qué es lo que más te molesta? Y lo más importante, ¿Ya pensaste qué vas a hacer para cambiarlo?

+Info

Sitios Webs recomendados:

Taking It Global: http://argentina.takingitglobal.org (una comunidad online que conecta a la juventud y le brinda oportunidades de acceder a información, hallar inspiración y participar en su comunidad, tanto a nivel local como global)

Portal de Juventud para América Latina y el Caribe:http://www.joveneslac.org/portal/

Película recomendada: Los Educadores