No se trata de una declaración de principios, ni de una valoración política sobre el movimiento creado por el General Perón. La siguiente nota habla acerca de una agrupación política que desde el peronismo reclama por los derechos de homosexuales, bisexuales, travestis y transexuales. ¿Quiénes son y por qué militan los “putos peronistas”?

Salieron a la luz cuando un medio digital difundió que la agrupación “Putos Peronistas” estaba impulsando como candidata a intendente de La Matanza a la travesti de moda, Zulma Lobato. Los miembros de ‘la doble pe’ lo desmintieron a través de su blog, y dijeron estar muy lejos de perseguir sólo cinco minutos de fama. Aquí, más profundidad en la difusión de una grupo aparentemente banal.

Lo primero es lo primero

“Putos Peronistas” arrancó hace tres años, fundada por el mendocino, Pablo Lucero. Hablando con compañeros de la Juventud Peronista, dijo que para él, la diferencia entre el puto y el gay, era que el primero era peronista, y el segundo “gorila”. Después de eso, recordaron que en 1973, un grupo de personas del Frente de Liberación Homosexual (FLH) había aparecido en una Plaza de Mayo repleta de gente con un cartel que decía “Los putos con Perón”. El peronismo representaba para ellos como el espacio ideal a través del cual las comunidades que estaban fuera del sistema podían incluirse en la vida política. Aquel recuerdo sirvió para que, en 2007, un grupo de homosexuales peronistas de La Matanza, al cual pertenecía Lucero, asistiera a la Plaza de Mayo, esta vez para apoyar a los Kirchner. “De a poco se acercaron otros que empezaron a acompañarnos; al principio, medio en joda. Después comenzaron a hacer las reuniones en Capital, y a unir amantes, chongos, amigos y conocidos”, dice Pedro Fuentes, un neuquino de 22 años residente en Buenos Aires e integrante de Putos Peronistas.

Pluralidad dentro de la diversidad

Hoy las premisas ideológicas del grupo están muy alejadas de ese primer comentario que sirvió de puntapié inicial. No se trata de dividirse sino, al contrario, de encontrar puntos en común entre las diferentes comunidades al interior de la diversidad. Sus reivindicaciones generales son la inclusión en la agenda pública de sectores que se encuentran marginados: homosexuales pobres, abusados, prostitutos travestis, bisexuales, transexuales… y la lista sigue.

“Hoy tenemos una sociedad más abierta. Entonces, la idea fundante fue intentar ver qué hacer para que se vea la otra parte, los sectores marginados de la diversidad, que no sólo no muestran los medios, sino tampoco las organizaciones ya armadas”, explica Fuentes. “Por ejemplo, la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) se dedica a mostrar al gay que tiene un departamento en Recoleta, que va a bailar a determinados boliches. O la Marcha del Orgullo Gay pide por el matrimonio homosexual; y aunque compartimos la idea, creemos que también se tiene que reclamar para frenar la prostitución, la trata de personas… hay muchos chicos que se prostituyen, y tienen 13 o 14 años. Esas cosas hay que debatirlas. En la diversidad también hay discriminación”, asegura.

La unión hace la fuerza

En junio de este año hicieron un evento en el Senado para presentar el Frente Nacional y Popular de la Diversidad Sexual. “La agrupación trabaja junto con otras organizaciones. Tenemos en claro que si no nos unimos, esto se empieza a disolver”, explica Fuentes. Por eso hicieron alianzas con otras agrupaciones similares como Futuro Transgenérico, Diversia,Cóncavos y Convexos…ellos también están buscando coincidencias con parte del Partido Humanista, para crear una agenda común. “Desde el momento que le dimos el nombre a la organización intentamos abrirlo lo más posible. ¿Por qué un chico heterosexual no puede formar parte? De hecho, dejamos que la cabeza política sea un hétero”, relata Fuentes.

La búsqueda de consensos dio sus frutos: no sólo los recibieron en el Senado, sino también en otros espacios como el Instituto contra la Discriminación (Inadi).

Al interior y en el día a día

Las reuniones de los PP son innovadoras con respecto al resto de las comunidades homosexuales organizadas. A diferencia de lo que podría pensarse, no se limitan a tratar temas de diversidad, sino que debaten sobre problemáticas políticas actuales, como la ley de medios. Intentan plantear que la política se puede debatir desde la diversidad sexual, y viceversa, en un intento de unificar esos dos espacios. “Las reuniones empiezan por el intercambio político, y de ahí se va a la experiencia de cada uno, desde su pluralidad. Por ejemplo, si hoy toca debatir la ley de medios, primero hablamos de eso y después vemos dónde estamos nosotros como parte de la diversidad: ¿nos beneficia la nueva ley?, ¿nos va a dar más participación?”.

La militancia no consiste sólo en reuniones. También hacen divulgación, ayuda social y participación artística, como la organización de un ciclo de cine debate. Según Fuentes, también se trata de eso: “De ensuciarse las patas en el barro”, concluye.

Ilustración: Hernán Pitarqué

¿Te gustó esta nota? Suscribite clickeando acá