La sequía es un flagelo que afecta a muchos países y tiene graves implicancias económicas y sociales. ¿Cómo se resuelve? Los chinos intentaron una posible solución: crearon nieve y lluvia artificial. Sin embargo, el tema ya generó polémica y se pone en duda su veracidad.

Grietas en el suelo, incendios feroces, racionalización del agua, destrucción de la agricultura y desplazamientos forzados de personas. Son todas imágenes que se nos vienen a la mente cuando pensamos en uno de los peores males del clima, radicalizado por el calentamiento global: la sequía.

La carencia de agua afecta especialmente a determinados países, como por ejemplo Australia. Su situación llegó a tal extremo que hace poco una gran nube de polvo barrió el Este de esa isla desde el interior del país y cubrió Sidney, entorpeciendo el transporte, erosionando el suelo aún más y obligando a la gente a permanecer en su casa.

En nuestra región lo padecen especialmente Ecuador, Bolivia, Paraguay; más lejos lo sufren Portugal, España y China. Todos son lugares en donde la seca pegó duro últimamente. En la Argentina se vivió la peor sequía de los últimos 70 años, que produjo miles de millones de dólares en pérdidas.

En medio de todo esto, una noticia dio la vuelta al mundo: Beijing, capital china y ubicada en una región asediada por la aridez, amaneció el 1° de noviembre con una colosal nevada presuntamente generada gracias a una intervención meteorológica gubernamental. ¿Fábula o avance científico?

Mito urbano

El gobierno chino se jactó ya en 2008 de haber dispersado nubes y evitado la lluvia los días previos a la inauguración de los Juegos Olímpicos. Ahora, se atribuye haber propiciado una copiosa nevada en la capital del gigante asiático: según la Oficina de Modificación Meteorológica de Beijing (BWMO), se utilizaron 186 dosis de yoduro de plata durante 11 horas seguidas sobre las nubes que rodeaban la ciudad. Tras ese operativo cayeron 16 millones de metros cúbicos de nieve.

“El método tiene 50 años, pero es una locura cómo lo platean y tratan los medios. No se puede generar lluvias o nevadas donde no las hay. La información se usa para hacer lobby en pos de decisiones políticas”, asegura a Opinión Sur Joven el meteorólogo José Bianco, quien trabaja en la cadena de noticias TN y en Canal 13, dos medios importantes de la Argentina.

Según pudo constatar él tras conocer la información, el servicio meteorológico chino ya había alertado de posibles nevadas en la zona. “El objetivo de tirar los cohetes con yoduro me suena más a una herramienta política, porque el hecho puede ser usado ante la opinión pública”, señala Bianco, quien cuestiona que los medios propaguen la noticia sin profundizarla ni analizar su veracidad.

“Todos los que veo en la TV hablando de información meteorológica no estudiaron nada al respecto o son ingenieros agrónomos como mucho. Se cometen muchas fallas habitualmente. Creo que es más desidia que intención política. En este caso, la supuesta nevada artificial fue una curiosidad y se repitió, pero era una noticia falsa”, se queja.

¿Por qué fue tan sólo un mito la nevada artificial china? “La generación de lluvia es un proceso muy complejo, no hay un solo ingrediente. Para que llueva se necesita que la atmósfera tenga determinadas condiciones de humedad, de inestabilidad, que se pueda dar el fenómeno de la condensación y que luego haya gotitas”, explica en diálogo con Opinión Sur Joven la doctora en Ciencias de la Atmósfera Andrea Saulo, Directora del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Universidad de Buenos Aires.

La lluvia sólo ocurre si hay aire que asciende porque puede calentarse un poco más que el que lo circunda. Cuando está más caliente está menos denso. Saulo lo ejemplifica con un hecho cotidiano: “Es como esa sensación de que prendés una estufa y el aire caliente se concentra en el techo de una habitación”.

Al subir, el aire se enfría y existe la posibilidad de que se condense. Esto lo hace sobre partículas que se llaman “núcleos de condensación”. Son ellas las que producen la formación de una gotita que a partir de ese momento podrá crecer y finalmente terminará cayendo en forma de lluvia.

Otro detalle no menor es que debe formarse nubosidad y que las nubes adquieran un tamaño que les permita caer en forma de precipitación. “En contexto de sequía pensar en generar lluvia de la nada es totalmente imposible. No porque dispares un cohete con yoduro de plata se va a producir lluvia. Tiene que haber muchos elementos, el 99% de ellos incontrolables”, sostiene Saulo.

“Todos los experimentos de lluvia artificial tienen alto grado de controversia en el mundo científico. No hay nada escrito que demuestre que eso (la seudo nevada artificial china) no hubiera sucedido sin enviar el yoduro. En meteorología es muy difícil aislar para experimentar, porque la atmósfera no se puede aislar. No se pueden rearmar las condiciones idénticas”, agrega.

Para la científica, el yoduro de plata –una sustancia química que se crea en laboratorios y sirve para que el vapor se deposite en él y se formen cristales, o sea, el paso de gaseoso a sólido- por sí mismo no genera nada.

Tal como señaló Bianco, el yoduro de sodio se utiliza hace más de medio siglo en la Argentina. En la provincia de Mendoza, se implementó para cuidar el cultivo de viñedos del granizo que suele caer en esa zona. En una nube que contiene cantidad importante de cristales, se inyecta yoduro de plata para que se formen muchos pequeños cristales; así se evitan las precipitaciones con piedras de granizo.

Entonces, y a pesar de lo que los chinos hayan intentado hacer creer (demostración simbólica de poderío tal vez), tanto la lluvia como la nieve son procesos tan complejos que sólo pueden darse con muchos factores interviniendo. Y el hombre, aunque quiera, no puede provocarlo con su sola voluntad, por más yoduro que haya de por medio.

El cambio que no es cambio

En tiempos donde el calentamiento global no es una leyenda sino algo concreto y tangible, también a veces se puede llevar al extremo la creencia sobres su influencia en el día a día. Así como los chinos exageran tratando de vender al mundo la noticia de que manipulan el clima, a veces se lleva a la opinión pública a creer que toda ruina es producto de la contaminación del hombre.

“Hace 70 años hubo en la Argentina una sequía así, igual de grave. Parece que es más catastrófico porque hay mucha actividad económica afectada, por eso hay que trabajar en la mitigación de impactos”, afirma Saulo, recordándonos que por más centro del mundo que nos creamos, la Tierra tiene sus tiempos, es cíclica y siempre hubo períodos de más sequía, más humedad, más frío y más calor.

“El hombre tiene que aprender a convivir con la variabilidad natural; el sistema se transforma, las poblaciones se tienen que acostumbrar a convivir con una naturaleza que no dominan. Está demostrado que el clima está cambiando pero no le hemos prestado atención a que tiene fluctuaciones muy importantes y el desafío es que el hombre pueda aprender a manejar esas oscilaciones”, concluye.

No sólo la ciencia debe ponerse al servicio de la reconversión productiva para volver más ecosustentable al sistema; también tendría que inspirarse e incorporar nuevas formas para mitigar los daños derivados del ciclo natural, como la sequía. Que lo uno venga de la mano de lo otro. Hasta ahora las soluciones vinieron por separado y el resultado sigue lejos del ideal.

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