Los ciudadanos chinos no son los únicos que migran de país. Cada vez son más los latinos se que se interesan en oriente y llevan el español de bandera. Una colaboradora que está en Pekin nos cuenta acerca de la hermandad entre Asia y América Latina.

Ilustración: Romina Marchetti

Cada vez más latinoamericanos eligen China como destino para su desarrollo personal. Muchos de ellos lo hacen por cuestiones laborales y otros empujados por una profunda curiosidad cultural. Si bien es cierto que en los últimos años este país estuvo más en contacto con las culturas hispanoahablantes por un interés más bien económico, también es cierto que, sea por la razón que sea, la cultura latinoamericana se está expandiendo por Oriente.

Día del Español

«Los alumnos chinos, al estudiar español, se hacen parte de una familia muy numerosa que está repartida por el mundo». Estas fueron las palabras del escritor Mario Vargas Llosa el pasado 18 de junio en el Instituto Cervantes de Pekín, a donde fue invitado para inaugurar el día del idioma español “Día E”. Vargas Llosa dio inicio al evento, entregó premios en un concurso de cuentos en español en el que participaron alumnos chinos, visitó el edificio de la institución y habló sobre la importancia del idioma en todo el mundo.

Algunos amigos mexicanos y peruanos de Radio China Internacional se encontraban allí para capturar con sus cámaras y grabadores todo lo que se pudiera tomar en medio de aquel caos de concurrentes, porque para mi sorpresa, muchas personas asistieron al evento. La mayoría eran chinos estudiantes de español.

Un grupo de alumnos de la Universidad de Hebei contó que la razón por la cual estudian español es porque es un idioma que se está haciendo cada vez más importante en el mundo. Otro grupo de la provincia de Shaanxi explicó que sus padres los habían empujado a aprenderlo ya que, según ellos, es «el idioma del futuro». Y finalmente, un chino pekinés, aprendiz también del español, aceptó desconocer muchos aspectos de las culturas latinoamericanas, pero aún así, dijo estar muy interesado en el idioma, ya que su sueño era poder irse algún día de China y trabajar en alguna empresa en Latinoamérica. Todos los entrevistados coincidieron en una cosa: el español les parece fácil de pronunciar y sobre todo, un idioma muy útil.

Te mostramos algunas imágenes del Día E en China

Latinos filtrados como el agua

El verano pekinés es lluvioso y descompuesto. Del combate singular entre las nubes y el sol, sale el agua. Gotas atropelladas que duran pocos minutos y enseguida se evaporan por la pesadez casi tropical de Pekín. Las lluvias suelen durar muy poco, pero están allí, fuertes, filtrándose por los rincones, rápidas e ineludibles.

Algo parecido sucede con los latinos que deciden pasar una porción de sus vidas en este lado del mundo. Algunos amigos brasileños dijeron que vivir en Pekín les resulta muy complicado porque extrañan sus playas y esas cosas bonitas que sólo Brasil sabe dar, pero que es conveniente para sus trabajos ya que tienen la posibilidad de ganar mucho más dinero que el que ganarían en su país. Generalmente la mayoría de los latinoamericanos suele extrañar su tierra pero deciden permanecer en China para ahorrar un poco de dinero y volver luego a sus lugares de origen.

Sin embargo, no todos piensan lo mismo acerca de China. Una cubana que vive en Pekin porque su marido trabaja en una gran compañía, comentó que la ciudad no le gusta por la excesiva contaminación y el trazado de sus calles repletas de edificios grises. Una coterránea suya también hace cuatro años que vive con su marido, quien trabaja para el gobierno cubano, pero se rehusa a aprender el idioma chino y no ve la hora de volver a su país.

Los latinoamericanos que no se sienten incómodos en China, disfrutan de la milenaria cultura que aún se encuentra en los rincones a los que no les llegó la modernidad y el acelere occidental. Una amiga peruana llegó para aprender chino y estudiar sobre la cultura, y no pretende irse hasta no haber podido dominar el idioma. María, escritora chilena, asistió a una conferencia hace muchos años y no se fue más. Desde entonces se dedica a estudios orientales.

También está Juan Carlos, un mexicano que comentó: «a mí me trajo a China la necesidad de cambiar de aires. Soy reportero y en México implica dedicarle muchas horas de la vida al trabajo. Es una labor interesante en donde todos los días se aprende algo nuevo, pero el precio es no tener tiempo para uno mismo, para viajar, para convivir con los amigos y la familia. Además, el periodismo es muy ingrato, porque a pesar de trabajar mucho, el bolsillo casi siempre está vacío. China me brindó la oportunidad de trabajar en un medio de comunicación con alcance internacional y sin pensarlo estampé mi firma. Y estoy en este país desde septiembre de 2009, con horarios más flexibles, más tiempo libre y la oportunidad de conocer cosas nuevas».

¿Dónde están los latinos?

En Pekín y en otras ciudades chinas hay numerosos lugares latinos, desde bares, restaurantes y boliches, hasta instituciones dedicadas a propagar la cultura. Existe, en las afueras, un restaurant argentino llamado “Obelisco» en el que se ofrece muy buena carne y hasta se venden mates y demás caprichos de arrabal. En la entrada hay libros, discos y fotos de distintos equipos de fútbol.

Por otro lado, en la embajada venezolana se acaba de inaugurar el Centro Cultural Simón Rodríguez en el que habrá lugar para muestras de pinturas, proyecciones audiovisuales y espacio para diversas lecturas. También está la Asociación China de Estudios Latinoamericanos que se fundó en 1984 y desde entonces se encarga de coordinar los estudios de académicos chinos referidos a la cultura latinoamericana. Tienen publicaciones y boletines mensuales, y siempre están interesados en ayudar a latinos que tengan interés en propagar su cultura.

En cuanto al idioma español, además del Instituto Cervantes, que si bien es una institución española cuenta con muchos profesores latinoamericanos, existen otras entidades privadas dedicadas al estudio del idioma. Y para incursionar más en aspectos culturales, se imparten clases de tango, de salsa, de merengue, de capoeira en varios bares y salones de la ciudad. Como dijo uno de los entrevistados: “Lo latino es una adicción y los chinos poco a poco han adquirido el vicio. Para su buena suerte”.

Relato colectivo

Una de las actividades del Día E en el Instituto Cervantes fue la escritura colectiva -sobre uno de los muros de la sala de recepción- de una narración. En múltiples casilleros cada persona interesada podía dejar en 21 palabras una porción del relato. El primer casillero fue para Mario Vargas Llosa que escribió: El español es una lengua rica y antigua que hablan casi quinientos millones de personas en el mundo. Por eso el joven Wang Jun… y fue seguido por una alumna china que muy contenta escribía al lado del escritor.

Una de las cuestiones sobre la que se hizo hincapié en el evento fue cuán conveniente y dichosa es la propagación del español en el mundo, sobre todo en esos recónditos lugares orientales. Vargas Llosa dijo que los chinos, al estudiar el idioma, «abren las puertas a una cultura muy rica que ha dejado en el pasado y en el presente muchas obras que merecen leerse». No sé si el interés general del chino al estudiar español sea, verdaderamente, explorar la cultura latinoamericana o si está más relacionado con cuestiones económicas, pero, sin duda, existe un relato colectivo toda vez que Asia incursiona en nuestro idioma: hay pasados que se hermanan y muchísimas obras que lo hacen posible.

Ilustración: Romina Marchetti

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