En algunos países es obligatorio. En otros es optativo. El momento de elegir autoridades es clave para cualquier democracia, pero cada una decide su forma de funcionamiento. En la siguiente nota te contamos en que países votar es un deber y en cuáles se puede elegir hacerlo o no. Y algunas curiosidades: en Alemania es optativo y casi el 80% de la gente decide concurrir a las urnas; en la Argentina es obligatorio pero más del 20% se hace el distraído. Causas y consecuencias del fenómeno.

El voto es el ritual sagrado por excelencia de la democracia. Las elecciones no sólo son un pilar fundamental sino también una justificación del sistema democrático, una bocanada de oxígeno que le permite seguir existiendo legítimamente.

Quizás por eso en Argentina y otros países, el voto es considerado no sólo un derecho sino también un deber. Argentina, en 1912, estuvo entre los primeros en introducir el voto obligatorio, junto con Bélgica (1892) y Australia (1924). A muchos lectores argentinos, les parecerá una curiosidad saber que el voto es optativo en muchos países; y a otros -por ejemplo, estadounidenses- les puede parecer extraño que en algunas naciones sea obligatorio. En las siguientes líneas se explicarán las causas de esa obligatoriedad, y cómo funcionan los comicios en distintos países.

Derechos y obligaciones

En la Argentina todo mayor de 18 años debe ir a votar. Las elecciones son un domingo -en Estados Unidos por ejemplo se hacen en la semana- y toda la jornada está dedicada a ese acto cívico.

Sólo unos poco ciudadanos están exentos: los mayores de 70 años, los enfermos o imposibilitados por fuerza mayor, y los que el día de la elección se encuentren a más de 500 kilómetros del lugar donde deben votar. Justamente en relación a esta última excusa la picardía argentina creó, a finales de la década del 90 “El club 501”, un grupo de ciudadanos que se organizaba para viajar el día de la elección 501 kilómetros lejos de su centro de votación, la distancia justa para no cumplir con el sufragio. Ya prácticamente no se escucha nada de este tipo de acciones, pero se lo recuerda como una nota de color de las tantas que tiene Argentina y sus elecciones.

Pero el hecho de que en los papeles sea obligatorio no implica que todos vayan a votar: las últimas elecciones nacionales mostraron la participación más baja desde 1912. De un cuerpo de 27.090.236 de electores habilitados, 7.637.642 no se presentaron. Sólo el 71.81% del electorado se acercó a las urnas, en una tendencia que se profundiza: en 1983 el 83,3% emitió su voto, para 1995 ya había bajado al 81% y en el 2003 -en plena crisis política- fue del 78,2%.

El porcentaje argentino es más bajo que en otras democracias de la región en donde el voto es obligatorio: en las últimas presidenciales votó en Bolivia el 84,5%; en Brasil, el 79.5%; en Chile, el 84.4%; en Ecuador, el 76%; en Perú, el 87.7%; y en Uruguay, el 88,3%. [1]

¿Pero por qué esta baja participación en la Argentina? Uno de los motivos es la grave crisis económica que sufrió el país en el 2001/02, con el tristemente célebre “¡Que se vayan todos!” contra la clase política local. La crisis afectó fuertemente la credibilidad de las ya debilitadas instituciones republicanas.

A esto se suma la persistente percepción de la sociedad respecto a la corrupción política: en casi toda América Latina se sigue considerando a los partidos políticos como la institución más corrupta. [2].

Entonces, si cada vez menos gente se acerca a votar, ¿tiene sentido que el voto sea obligatorio?

¿Por qué es obligatorio?

Nicolás Deane, Secretario de Actuación Electoral de la Cámara Nacional Electoral, cuenta que se decidió por una razón histórica. Anteriormente se presentaban a votar los miembros de los partidos políticos o los “convocados” por éstos, fueran o no miembros. Al hacerse universal el sufragio -con la Ley Sáenz Peña– se hizo obligatorio el voto para evitar que sólo participen los partidarios. De esta manera, se comprometía a toda la sociedad a participar del proceso electoral. La obligatoriedad está por lo tanto íntimamente relacionada con la universalidad.

Hay otros aspectos que lo justifican. Por ejemplo, cuanta más gente participa en las elecciones, más legitimidad tendrá el gobierno electo. La elección es el pilar de la gobernabilidad. Más aun, Maria Gratschew, de International IDEA, menciona que los partidos políticos también se benefician al tener que usar menos recursos financieros para persuadir al electorado a presentarse.

¿Qué sucede si no se vota?

En este punto el Estado argentino toma una postura “pasiva”: no sale a buscar a los que incumplieron con su deber, pero pone trabas, por ejemplo, a la hora de realizar trámites en organismos estatales, a menos que pague una multa. Una situación similar se presenta en otros países de la región, como Bolivia, Perú y Ecuador.

El problema es que si el infractor desea pagar la multa correspondiente, la ley estipula que la cifra va de 50 a 500 “pesos argentinos”, que no son los pesos actuales, sino una divisa vigente desde junio de 1983 hasta junio de 1985 durante el período en que el Código fue sancionado. Por lo tanto, la oblea que se debe entregar al ciudadano cuando paga la multa, y que debe colocar en su documento donde hubiera estado el sello de emisión de voto, simplemente no existe. Por consecuencia está obligado a esperar que pase el año para poder realizar sus trámites.

Además, ante la creciente falta de interés por votar, se hace más complicado aplicar eficientemente estas medidas. Imaginemos siete millones de personas que no puedan realizar trámites en ninguna oficina pública por un año.

Efectos del voto de obligatorio

Según International IDEA hay un mayor número de votos nulos y blancos en los países con voto obligatorio que en los que es voluntario. En Argentina, por ejemplo, en la elección legislativa de octubre del 2001 -sólo meses antes de la crisis- la totalidad de votos nulos y blancos obtuvo el segundo lugar a nivel nacional. Y fue la primera fuerza en varios distritos, entre ellos la Ciudad de Buenos Aires donde, para Senadores, el voto en blanco recibió el 28.4% mientras que el segundo lugar obtuvo el 21.5%.

Asimismo hay mayor cantidad de votos al azar, en que ciudadanos obligados a votar eligen cualquier candidato sin más consideraciones que la de cumplir con su deber.

En el sitio Argentina Elections se hizo un pequeño sondeo, previo a la elección argentina del 28 de octubre del 2007. [3].

Ante la pregunta ¿Cree que el voto en Argentina debería ser voluntario u obligatorio?, de un total de 863 respuestas, el 59% opinó que debería ser voluntario y el 41% obligatorio. Y ¿Si el voto fuese voluntario, votaría?. De un total de 758 de respuestas obtenidas, un abrumador 77% opinó que sí y un minoritario 22% manifestó que no.

Considerando la significante apatía ciudadana en los últimos comicios nacionales es posible pensar que si el voto fuese voluntario se verificaría una merma en la participación, como sucede en países de la región que utilizan esa modalidad electoral.

En Colombia -único en la zona que siempre tuvo voto voluntario- sólo el 46.4% y el 45% de los electores emitieron su voto en las dos últimas elecciones presidenciales, en 2002 y en 2006, respectivamente. Un caso interesante es el de Venezuela en donde el voto fue obligatorio hasta la reforma constitucional en 1999. Los índices de participación anteriores a la reforma eran superiores al 81%. Luego, cayeron abruptamente más de 20 puntos, hasta llegar al 56.5%. En 2006 volvieron al 74%, seguramente por la fuerte polarización entre chavistas y antichavistas.

La situación es muy diferente en la mayoría de los países centrales donde el voto es voluntario. La participación en general es superior al 60%. En las ultimas elecciones en Alemania votó el 77.7%; en Canadá, el 64.9%; en España, el 75.7%; en Francia, el 84% y en Gran Bretaña, el 61.4%. En Estados Unidos la tendencia es inversa: la elección del 2000 tuvo un presentismo del 51.3% y la del 2005, 55.3%.

Otros países con voto obligatorio

Muchos creen que es algo primitivo y que sólo en Argentina continuamos con esta medida. Sin embargo hay 32 países que mantienen el voto obligatorio -varios de ellos centrales- , total o parcialmente, a nivel nacional o regional. Estos son: Argentina, Australia, Austria (Tyrol), Austria (Vorarlberg), Bélgica, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Chipre, Republica Dominicana, Ecuador, Egipto, Fiji, Francia (sólo Senado), Gabón, Grecia, Guatemala, Honduras, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, México, Nauru, Holanda, Paraguay,Perú, Filipinas, Singapur, Suiza (Schaffhausen), Tailandia, Turquía y Uruguay.

En países centrales con voto obligatorio y con una tradición democrática más extensa, los números de participación son más altos que los mencionados en América Latina. Por ejemplo en Australia en 2004 sufragó el 94.3% y desde 1946 se ha mantenido alrededor de este porcentaje). En Bélgica la situación es similar: 91,1% del padrón votó en 2007.

Conclusión

¿Seguirá disminuyendo la participación política en la Argentina? Se deberá esperar a los próximos comicios para observar si cambia la tendencia. Varias medidas están siendo analizadas y discutidas, como por ejemplo la implementación del voto electrónico que, entre otras cosas, apuntaría a aumentar el presentismo de los electores o por lo menos detener la hemorragia que pone en riesgo la gobernabilidad y con ella a la democracia.

No votar, no participar en el futuro la nación es quizás desaprovechar la única oportunidad que toda la sociedad tiene de sentir a la democracia en sus manos.

El futuro dirá si los ciudadanos prefieren mantenerla ahí férreamente guarecida, o hacerla a un lado para que se encarguen unos pocos. Sin elecciones masivas la democracia no respira y entonces serán los pocos que harán a un lado a la ciudadanía.

+Info

Página de Argentina Elections. Sitio dirigido por el autor de esta nota. Se puede encontrar aquí más info sobre el tema.

International Idea

Barómetro de corrupción de Transparencia Internacional

Agradecimientos

Extendemos nuestros agradecimientos al Sr. Nicolas Deane, Secretario de Actuación Electoral de la Cámara Nacional Electoral; a Diana Quiodo de la Dirección Nacional Electoral y a Manuel Álvarez de Elections Resources por su colaboración con datos y respuestas para la confección de este articulo.

[1] (Datos de International IDEA)

[2] Según estudios del “Barómetro Global de la Corrupción” de Transparencia Internacional

[3] Se puso dos preguntas en relación al tema para que la gente participe. Por supuesto que estos datos no pueden ni deben ser considerados como encuestas ya que no tienen la rigurosidad de un estudio propiamente dicho. Sin embargo brindan una idea sobre que piensan los visitantes del sitio.