Oscar es periodista y vino a la Argentina a hacer una maestría. “Buenos Aires le sorprende”, cuenta y aquí nos narra cómo nos ve. Según su visión, Argentina vive en la nostalgia, se le ven en cada actitud las marcas del sufrimiento. “Argentina muestra su piel y su sangre, en cada calle de Buenos Aires”, dice. Además observa que todo el tiempo buscamos polemizar -“aunque se trate del tema más insignificante”- y que necesitamos encontrar enemigos y culpables. “Pero confieso que todo eso me agrada”, dice finalmente.

El adiós…

15 de marzo de 2008

Qué difícil es decir adiós. Hace poco más de un mes comencé a planear mi partida y desde entonces es mucho lo que ha pasado por mi mente.

Las cosas que dejas en el camino, las palabras que nunca dijiste, los actos que pudieron haber sido y no lo fueron, quién sabe por qué, quedan clavadas en una parte de mí que hoy las guardaré en una maleta con un destino hacia miles de kilómetros de lo que llamamos hogar.

Ahora me queda un futuro, tan claro como impredecible, tan excitante como extraño, pero siempre con la esperanza de buscar esa eterna respuesta que nos hace movernos y ser curiosos en cada paso que damos, por el simple hecho de ir por algo que es más grande que nosotros.

Estoy nervioso, ansioso y conmovido. Estos son días en que las palabras a veces no me alcanzan para expresarles a todos los que me rodean lo que estoy sintiendo y cómo los estoy viendo ahora que la vida se me hace tan diferente.

Ahora siento que sólo quedo yo, en la búsqueda de encarar mis más grandes sentimientos, y en esa parte de mí en la cual me levanto, me cuestiono y me reto todos los días.

Un país de nostalgias

24 de Marzo de 2008

Buenos Aires.- Cómo se olvida un pasado grandioso. Cómo hablas de modernidad cuando sigues anclado a una época que sigue repitiendo costumbres y se niega a dejar el oficio de recordar una y otra vez las historias de un país.

Argentina parece haberse quedado varias décadas atrás, cuando la dictadura mostraba su lado más severo, cuando no era extraño que los militares reinaran las calles de Buenos Aires y le callaran la boca a todos aquellos que pensaban distinto, y cuando el único consuelo eran las charlas de café, los salones de tango, los largos y escandalosos brindis en la calle y, por supuesto, desgarrar el grito en el estadio de fútbol cada domingo: hay que defender la dignidad y el orgullo a costa de lo que sea.

Nada transcurre para la gente que insiste en mantener esa parte de su personalidad intacta, en recordar que aquellos tiempos pasados que los hicieron reír, llorar, pensar, gritar y amar siguen siendo características que seguramente heredarán las futuras generaciones.

Dentro de esa mirada petulante y soberbia que esconde, Argentina se siente triste. No cambia por nada del mundo su sufrimiento, pero a cambio te ofrece la sonrisa amable y a la vez sarcástica de aquel que se siente superior a cualquier cosa y circunstancia, por no llamarle adversidad.

Dicen que en la debilidad está la fuerza; y los argentinos tienen por historia, bien aprendida la lección. Porque es difícil que alguien les pueda enseñar a ser felices, si lo son por el hecho de defender su espacio y esa parte de la personalidad que los define.

Es por eso que Argentina muestra su piel y su sangre, en cada calle de Buenos Aires, en cada persona que te saluda y que a la vez pregunta qué rayos haces aquí. No se callarán nunca, no tienen porqué hacerlo.

Mejor sigo escuchando tango y asistiendo al estadio, a disfrutar de los gritos.

Seis semanas después…

Mayo 2008

Buenos Aires.- Lo mejor de cada lugar es el hecho de siempre tener cosas qué contar y aquí las hay. Por lo menos, para alguien que viene de afuera, los detalles cuentan dentro de una ciudad que en verdad nunca duerme y tiende a mostrarte un sentimiento especial en cada esquina.

Las historias son interminables. Estos días en que estoy apurado por mis labores de maestría, no pierdo oportunidad de ver en la calle los contrastes entre un barrio y otro, entre la historia y la vasta cultura argentina, y también por todo lo perdido.

Por ahora, México parece un tanto lejano, pero hay cosas que te traen irremediablemente al recuerdo. La gente porteña guarda ese rasgo de calidez que te hace sentir tranquilo, aunque lo expresen de manera diferente a lo que uno está acostumbrado.

Es curioso cuando la gente te identifica como el “mexicano” y todas las relaciones que se dan. Desde el ilustre Gómez Bolaños, Maná, Luis Miguel, el mariachi, el tequila -harto consumido por estos lares- el porqué la selección fue eliminada en el pasado Mundial de fútbol por ya-saben-quién, hasta por el vocabulario “popular” y demás apreciaciones que me hacen los “ches”. Pareciera que México no se va de mí y sigue presente, sienta nostalgia o no.

Argentina es pasional en casi todo lo que dice y hace, aunque aún no me deja ver si sólo es un mero sentimiento expresado de manera grandilocuente. El comentario del día casi siempre es común: qué hizo bien o mal Cristina Kirchner, la nueva temporada de “Bailando…”, porqué Boca no es perfecto, porqué River es líder, el humo sobre la ciudad, el campo y porqué no hay de comer, quién tiene la razón, quién está en contra de quién, quién tiene la culpa, en fin.

Todo puede cuestionarse y todos opinan con la dosis de intensidad necesaria para cada caso, porque acá todo mundo necesita de enemigos con quién discutir, aunque se trate del tema más insignificante.

Pero confieso que todo eso me agrada. Cada paso que doy por las calles de Buenos Aires trató de absorber algo; no sólo quedarme con lo que vi y escuché el día anterior. Estoy empezando a cuestionarme por los mismos temas y tratando de aprender cada vez más de una forma de identidad que se niega a morir.

Y así seguiré avanzando. Seguramente Argentina tendrá algo más por decirme y enseñarme. Sólo por ello estaré atento…

+Info

Libros:

«El País de las Maravillas. Los argentinos en el fin del milenio», de Mempo Giardinelli. Editorial Planeta. Un ensayo que narra cómo somos los argentinos y por qué somos como somos.

«Argentinos», de Jorge Lanata. Editorial Vergara. Un libro que se refiere a la historia argentina y a cómo somos los argentinos.