Internet informa, informa, informa, informa… claro, estamos en la-e-ra-de-la-in-for-ma-ción. Mucha, mucha, mucha data, noticias, informes especiales, adelantos, primicias… cualquiera puede opinar, “cualquier pelotudo tiene un bloc” [1].

Pero paradójicamente, la información sobre muchos grandes temas fluye cada vez más despacio y llega cada vez a menos personas. ¿Comprás el diario al menos un par de veces por semana? ¿Cuántos de tus amigos lo compran? Si no lo hacés, ¿Cómo te informás?

El problema de Internet es que muchas veces sólo nos informamos respecto a aquello que nos interesa, que buscamos, que nos preocupa. Y eso, restringe la posibilidad de aprender o aprehender cosas nuevas: desde políticas hasta arte. Los medios –Internet inclusive- son una gran fuente de entretenimiento y no está mal que así sea. Pero también es necesario que esos medios nos ayuden a informarnos y a entender qué pasa fuera de las cuatro paredes de nuestra casa. Pero para eso, primero tenemos que estar dispuestos y abiertos.

Internet plantea el desafío de cómo organizar mejor la información. Pero más allá de las herramientas, es importante que la sociedad se concientice sobre la necesidad de saber lo que pasa; que cada uno de nosotros pueda saber lo que sucede en su país y en el mundo.