Por Lucía Gomez

Cada vez más los jóvenes optan por un estilo de vida que incluya prácticas espirituales como el yoga y la meditación. Este reciente interés que crece de forma acelerada ¿es una moda pasajera o es el reflejo de una importante necesidad del hombre?

Separándola de cualquier connotación religiosa, la espiritualidad es una experiencia que se logra al dedicar un tiempo para estar con uno mismo, pensando en el ahora, sin requisito de fe alguna.

Las prácticas que tienen como fin desarrollar un aspecto superior del hombre no son tan comunes en Occidente como en Oriente pero están cobrando importancia día a día. A pesar de lo que cada cultura practique, el hombre es uno y el mismo, viva donde viva, y sus necesidades son las mismas.

Muchas personas optan alejarse de la ciudad buscando, en el retiro, poder conectarse con su interior. En la actualidad, es cada vez más difícil lograr esta soledad, ya que los momentos que uno puede dedicar a sí mismo son escasos, y las personas terminan olvidándose de sí, dejando a la vista sólo un cuerpo “viviente”. De esta forma, pareciera que no tomamos las decisiones de nuestras vidas sino que nos vemos arrastrados por ellas.

¿Cuántas bolas de nieve hacen falta para encender una estufa?

Las personas  buscan satisfacer ciertas necesidades y cuando las cumplen buscan otras y así sucesivamente a lo largo de la vida. La característica principal de estas necesidades es que están exteriorizadas en cosas materiales: casa, auto, ropa. Otras, como el amor, se encuentran en otro u otros; también, los logros y reconocimientos en lo académico o laboral están fuera. Esta tendencia a salirse de uno para satisfacer deseos se va construyendo a través del tiempo.

Por otro lado, hay ciertas necesidades que no se las puede satisfacer con el afuera sino que tiene respuesta dentro de uno. Es por esto que, aun consiguiendo lo exterior, puede seguir la sensación de insatisfacción. Diderot, filósofo francés de la Ilustración, se preguntaba: ¿cuántas bolas de nieve hacen falta para encender una estufa? La verdad es que ninguna, y por más que uno siga echando nieve no va a conseguir lo que quiere. De la misma manera, las personas estamos acostumbradas a que las necesidades las satisfacemos con cosas exteriores y no vemos que hay ciertas necesidades que nos exigen a nosotros mismos y requieren nuestra atención y tiempo. Podemos obviarlas por años pero llega un momento, a veces al final de la vida, cuando reconocemos su importancia.

Lo sorprendente de esta época es la gran cantidad de jóvenes que se inician en prácticas que tiene como fin estar en contacto con lo interior. Esta parece ser una generación más abierta a la espiritualidad, más en contacto consigo misma y que valora el estar bien con uno. No sólo a nivel espiritual sino como parte de un todo integral, un cuerpo sano y una mente sana. Es por esto que las prácticas espirituales no sólo se constituyen de meditación sino, también, de una respiración y alimentación adecuada. Los jóvenes hacen de su pensamiento un modo vida, esto se ve, por ejemplo, a través de la música que escuchan, el trato a la naturaleza, su cuidado y la preferencia por espacios abiertos en vez del encierro.

El adentrarse y conocerse más es requisito del yoga ya que tiene como fin lograr la autoconciencia. Para esto hay que distanciarse del mundo cotidiano y despejar la mente para iniciar este camino. Muchos ven al cuerpo separado del espíritu como si estuvieran bajo una espacie de enfrentamiento. El cuerpo como una vestidura o especie de prisión para el alma. Si bien esta imagen de lucha es útil para hacer notar una cierta distancia, uno tiene que entender que la vida presente es en este cuerpo, por lo que no puedo vivir constantemente enfrentado a él, sino tratar de llevar una armonía entre el cuerpo y el espíritu, entre lo exterior y lo interior.

Fuerza de voluntad

Iniciar el camino hacia uno mismo es el resultado de una decisión previa. Esta decisión es un compromiso y no debe ser impuesta sino tomada en libertad sabiendo que mientras uno más se conoce, más sabe quién es y qué es lo quiere. Para estar con uno hace falta una fuerza de voluntad enorme y así dejar de lado las distracciones: celulares, tv, publicidades que dirigen constantemente nuestra atención hacia afuera. Dentro de los beneficios de la meditación está el abstraerse de esas distracciones, y detenerse en uno que, en definitiva, es lo más importante.

La decisión de estar consigo mismo tiene que tomarse de forma consciente para empezar el camino a lo interior, uno tiene que querer buscarse. De lo contrario, la meditación se confunde con soledad, y si la intención no está dirigida es difícil que nos podamos encontrar.

El presente y nada más

Cuando uno elige empezar un camino es porque quiere buscar algo, en el caso de yoga se busca una unión, “la unión de la consciencia individual con la consciencia universal”. El Yoga trae la mente al momento presente, mejorando su claridad y su estado de alerta. Así la mente se pacifica y se puede lidiar con el estrés diario.” Este momento presente se logra a través de la meditación como un viaje interior que consiste en dejar ir el pasado y el futuro para lograr relajación total. El mantenerse en el presente quita las presiones que una persona pueda  tener porque no se está preocupado por un futuro y ni aturdido por un pasado, se está en el ahora, en el hoy. Esto hace que uno logre una mayor concentración, todo su ser está aquí y ahora.

La toma de conciencia es la toma de conciencia de uno y del mundo. Son entendibles las preocupaciones por el medio ambiente y la compasión por los animales. Se busca también la comunicación y difusión de estas ideas por esto las actividades masivas y al aire libre, como por ejemplo, en plazas y parques.

El momento ideal

Hemos visto que muchos reconocen al final de su vida la importancia de la espiritualidad o luego de alguna tragedia sufrida. Hoy en día existe una hipersensibilidad y una apertura al cultivo de uno.

La rebeldía, característica adolescente puede jugar a favor en estos casos. La tendencia por rechazar lo impuesto a veces lleva a rechazar lo que debería ser rechazado, lo que nubla la mente y no deja ver quiénes somos.

También, la búsqueda de la identidad, propia de toda persona y, sobre todo, reforzada en los años de juventud, tiene más fruto si es guiada por esta autoconciencia, es decir, guiada por uno mismo. Si queremos saber quiénes somos y qué queremos, seguramente no lo vamos a encontrar afuera sino dentro nuestro. Las preguntas tenemos que dirigirlas a nosotros y, lo más difícil, ser capaces de responderlas.

Más información

Fundación El arte de vivir

http://www.artofliving.org/ar-es

El boom de la espiritualidad, Argentina para armar

http://tn.com.ar/argentina-desde-adentro/00069632/el-boom-de-la-espiritualidad