Al principio me fascinaron algunas cosas. Al poco tiempo, me horrorizaron otras. Creía que lo mejor eran los grises. Ni pro ni anti; tomar lo bueno y desechar lo malo. Pero Kirchner y su manera de encarar el mundo, la política y la vida me obligaron a ponerme de la vereda de enfrente, aún cuando compartía el fondo de muchas medidas que él y su espacio tomaban. Para mí, tanto en mi vida personal como en mi cosmovisión del mundo, las formas no son un detalle menor.

La vida me encuentra hoy dirigiendo Opinión Sur Joven, un espacio verdaderamente plural en el que convergemos jóvenes de distintas ideologías políticas o pertenencias partidarias. Y aún en las diferencias, creo que hoy es tiempo para homenajes. Ya habrá momentos para repensar las cosas buenas y malas que Néstor Kirchner le dejó a la Argentina. Seguramente, el futuro cercano se encargará también de remarcar luces y sombras.

Por eso, para este número de Opinión Sur Joven que sale a la calle a pocos días de la muerte del actor central de la política argentina del momento, reservamos la sección política – a modo de homenaje- para una colaboradora de la revista que milita dentro del espacio que lideraba el ex presidente.

Para algunos fue un líder revolucionario. Para otros un corrupto, mentiroso y avaro del poder. Seguramente, la realidad esté en algún punto medio. La historia se encargará de determinar cuál es ese punto. Sin duda, su pérdida no será indiferente para la vida social y política de la Argentina.