El 5 de agosto comienzan los Juegos Olímpicos. Es un evento muy lindo, porque se puede observar la destreza del deporte, en muchos casos en su estado más puro: si bien es un evento comercial, no tiene el mismo despliegue que un mundial de fútbol que probablemente haya perdido casi todo de su esencia original.

Los Juegos Olímpicos modernos fueron creados en 1896, inspirados en una antigua tradición griega. La primera edición se hizo en ese país, como una manera de generar cierta continuidad entre el último certamen (en la Edad Antigua) y el primero de la modernidad. De alguna manera, esa competencia servía para unificar el tiempo.

Pero además fueron pensados como una manera de unificar a las diferentes naciones a través de un certamen deportivo. Y está bueno poder retomar ese espíritu, en momentos en que el mundo está convulsionado. Unificar el tiempo, unificar espacio.

Desde Opinión Sur Joven le damos la bienvenida al certamen, con un último dato interesante: desde su creación en 1896 se hicieron cuatro veces en Estados Unidos, tres veces en el Reino Unido (cuatro, contando las del 2012), tres en Alemania (incluyendo una en la Alemania Comunista), tres en Grecia, dos en Francia, dos en Finlandia y dos en Australia. Sólo una vez, en México 1968, se hizo en América Latina y no hubo ninguna en África. Seguramente, una política para revisar.