Por: Nicole Moscovich

Redes sociales, medios interactivos, pantallas y todo un mundo que gira a nuestro alrededor. La información y productos que ofrece son de lo más variado y nosotros, los usuarios, podemos elegir con qué quedarnos.

Ahora bien, ¿cómo queda conformado este medio que nos atraviesa a todos?, y más aún a los jóvenes que vivimos conectados a través de las diferentes redes sociales interactuando con amigos, colegas, gente que conocemos poco o siguiendo los discursos de personalidades mediáticas.

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Las redes sociales participan de nuestras vidas de forma transversal. Ha sido para muchos una herramienta de suma utilidad para comunicar lo que piensan, este es el caso de los políticos actuales y sus respectivos partidos.

Cada uno de los diputados, candidatos, gobernadores, entre otros, tienen su perfil en facebook, twitter, entre otras; y de esta forma comparten sus estados, últimas apariciones en la pantalla, escritos e imágenes de campaña recibiendo un feedback por parte de sus seguidores. Una interacción nunca antes dada entre votantes y representantes en tiempo real.

Hoy recibimos las plataformas de los diferentes partidos, sus discursos en la arena pública, los videos de sus conferencias y sus votos en los congresos sin necesidad de alejarnos de nuestros celulares. Casi en simultáneo podemos contestar, acotar, argumentar, preguntar y cuestionar en sus diferentes posteos. Ya no resulta indispensable buscar información, simplemente con ver la home de las redes podemos informarnos y de los temas que más interesan investigar.

Los jóvenes nos encontramos cada vez más inmersos en lo político gracias a estas fantásticas redes que nos proveen datos para estar dentro y ser parte de la opinión pública. Estos sistemas de información nos permiten aquello que la pantalla no: opinar, debatir, aconsejar, preguntar y tener respuestas al instante, tener feedback con los likes que recibimos por aquello que decimos.

Las redes han permitido que nos expresemos y que sepamos lo que otros piensan sobre lo que decimos. Sabemos al instante las repercusiones de lo subido a la web y su impacto en el público. No hay mejor posibilidad de intercambio de datos al instante sobre nuestra participación en las diversas plataformas políticas que nos invitan a opinar, debatir y sobre todo a participar de este magnífico mundo que se llama internet 2.0.

Las preguntas que surgen son varias a partir de interpelar a estas nuevas herramientas mediáticas con mucho de tecnología. ¿Los tiempos en que la política no utilizaba las redes sociales eran mejores a nivel informativo?, ¿la política del ágora era más trabajada?,  ¿los políticos tratan de transmitir algo más que no son, o comunican aquello que saben que queremos escuchar?. Pero lo que sin dudas no nos podemos cuestionar es que hoy los jóvenes tenemos una mayor participación en la arena de lo político y podemos debatir uno a uno todos los temas de la actualidad. Logramos ser parte de esta red sin que nadie nos juzgue por tener más o menos edad; hay una paridad, una legitimad y aceptación en este juego al hacer que todos podamos intervenir. Una plataforma que nos impulsa a participar y no quedar por fuera de este sistema 2.0. Ahí está lo interesante: ese ida y vuelta que nos deja ser y decir lo que nos pasa, lo que nos atraviesa y sentir que estamos siendo representados, que los políticos nos escuchan y por sobre todo, nos tienen en cuenta.

Un espacio interactivo, un mundo social, antes era “somos lo que consumimos”, hoy ¿somos lo que likeamos?