Los espacios virtuales de creación colaborativa son sitios donde no sólo muchos pueden leer lo que se escribe, sino que además pueden proponer, modificar el curso de la historia, crear nuevas ideas, aprender en comunidad o cambiar un desenlace…En la próxima nota de OSJ te acercamos dos proyectos que se animaron a dejar el papel y apostaron a la escritura colaborativa en la Web.

Esta vez el inicio del artículo es diferente. Hoy te proponemos que elijas o empieces por la parte de la nota que más tengas ganas de leer. Te acercamos entonces dos opciones para que leas, continúes o modifiques lo que creas conveniente.

Opción A

“Nació el mismo día en que llegó la primavera de 2010. Ella, que hasta ese momento era estudiante de filosofía, ya lo imaginaba mientras daba clases en su taller de escritura creativa. Y como estas cosas generalmente es mejor resolverlas de a dos, logró convencerlo a él, baterista del grupo Los Natas y responsable de una empresa de diseño Web, de que valía la pena intentarlo.Hagámoslo, dijo él sin vacilar. Y después de casi un año, todo lo imaginado ya tenía un nombre y daba sus primeros pasos…”Continúa leyendo el subtítulo 1.

Opción B

“Fue la época en que incrementó el uso de barbijos y mascarillas, en que se agotó el alcohol en gel y en donde muchos aprendieron que hay que toser tapándose la boca. Sucedió durante la epidemia de la Gripe A en julio de 2009, cuando se suspendieron anticipadamente las clases por la declaración de una emergencia sanitaria. En ese momento, profesores y alumnos decidieron reunirse en una wiki educativa…” Continúa leyendo el subtítulo 2.

Subtítulo 1: Historias en construcción

Historias Colectivas. Así se llama el juego interactivo de literatura creado por Natalia Rozenblum, de 26 años, en el que se escriben textos entre toda la comunidad de habla hispana. Junto a su amigo Walter, quien fue el que llevó adelante la programación del sistema, dieron inicio a este sitio Web que hoy cuenta con más de 2000 usuarios registrados que participan en la elaboración de historias.

Si bien el proyecto comenzó a funcionar el 21 de septiembre de 2010, Natalia dice que todavía es como si “fuese un bebé”. Ella todos los días actualiza los relatos, cuida los textos y milita en las redes sociales incentivando a que continúen las historias y se sumen nuevos participantes. Al principio, cuando el sitio comenzó a ser difundido en los medios de comunicación, y frente a la profesionalización de la página, la gente enviaba reclamos como si fuera una empresa. “Trataba de explicarles que del otro lado estábamos sólo mi compañero y yo, y que necesitábamos tiempo. El proyecto lo hacemos a pulmón y siempre buscamos mejorarlo”, agrega. Ella sostiene que “la página es de todos los que participan”.

Hay dos modalidades de participación: como lector, donde a través de la elección de opciones se construye la historia a leer; o como escritor, donde se debe elegir uno de los inicios para luego ir seleccionando los distintos caminos a seguir. “El comienzo de una historia tiene una extensión de entre 10 y 15 líneas, y siempre deja planteadas dos alternativas para continuar con el curso del relato. Luego, al seleccionar uno de los caminos, que son propuestos por los mismos usuarios, la historia se vuelve a abrir en dos opciones hasta llegar a un final”, explica Rozenblum. Es decir que –como se menciona en la página- siempre se van a correr diferentes historias en paralelo, pero cada una es, por las distintas maneras de recorrerla, muchas al mismo tiempo.

A diferencia de la literatura tradicional, donde una historia tiene un comienzo y un final –y existe un sólo camino para llegar a él-, en la literatura colaborativa se ponen en juego tantos desarrollos y desenlaces como lo permitan y deseen sus escritores. “El ejercicio de la escritura es en soledad; cada uno lo hace solo, contribuyendo a la totalidad”, sostiene la creadora de Historias Colectivas. En cambio, en el juego, los mismos usuarios interactúan y comentan entre ellos qué camino les gusta y cuál no. “La historia no está conformada sólo por los 10 renglones escritos por un único usuario, acá existen siete niveles en donde la narración se abre en dos nuevas opciones hasta terminar en 64 finales diferentes por historia”.

Si bien actualmente las historias en el sitio Web son iniciadas por artistas –en este momento por el humorista gráfico Liniers, la cantante Rosario Bléfari, el dramaturgo Rafael Spregelburd y el director y guionista de cine José Martínez-, la idea es que en breve los usuarios puedan postular alternativas y que por votación se decida cuáles van a ser los comienzos que decantarán en nuevas historias. Y quién dice, también en libros.

Subtítulo 2: Wiki educativo

Cuando la coyuntura no facilita la concreción de una idea, siempre hay una segunda opción. En este caso, una wiki opción.

Una wiki es un sitio Web que permite ser editado por muchos usuarios a la vez y que facilita la creación o modificación de textos en forma colectiva e instantánea. La primera Wiki Web fue creada en 1995 por el programador Ward Cunningham y una de las más conocidas es Wikipedia.

Durante 2009, cuando la gripe A se expandió por la Argentina, muchas instituciones educativas, laborales y de entretenimiento debieron postergar sus actividades a causa de la epidemia. Sin embargo, en la Escuela de Lenguas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) se decidió que los profesores continuaran trabajando a distancia y de manera virtual con sus alumnos a través de una propuesta que consistía en un proyecto wiki.

“Decidimos abrir una wiki educativa para promover la escritura en lengua inglesa y fomentar el trabajo colaborativo”, cuenta Sandra Gargiulo, 42, Traductora Pública Nacional en Lengua Inglesa y docente. Ella le propuso entonces a sus alumnos aprender a trabajar en conjunto en un espacio digital que, al retomar las clases, les sirviera como herramienta para recuperarlas de manera flexible y atractiva. “Necesitábamos escribir y reescribir en forma colaborativa, y justamente este espacio nos permitió generar conocimiento de manera colectiva, activa y democrática”, afirma Gargiulo. “Basta revisar el historial, una especie de biblioteca de borradores, para darse cuenta de que el escribir no se centra sólo en obtener un producto sino que es también un proceso por el cual encontramos nuestra voz propia y, también, una voz compartida”, agrega.

A diferencia de un blog, donde si bien se permite el diálogo entre los usuarios hay un límite más definido entre el autor y el lector, la wiki permitió la igualdad de roles entre la docente y sus alumnos. “Todos éramos editores y todos teníamos los mismos derechos y las mismas responsabilidades a la hora de tomar decisiones en cuanto al rumbo de nuestro proyecto”. Al principio, Gargiulo relata que hubo temor de borrar información o de interferir en el programa ante cualquier mínima equivocación. Pero al finalizarlo, todos los alumnos notaron grandes mejorías a la hora de escribir y hablar en inglés.

El espacio virtual y de construcción colectiva también colaboró al momento de exponer las ideas propias y de exponerse ante la mirada del otro. La docente cuenta que las tecnologías de la información (TIC), y en particular la wiki, los ayudó a liberarse del miedo a escribir en otra lengua y del temor a poner en palabras algo que no fuera perfecto. “Contribuyó a nuestra alfabetización digital, a socializar en el mundo real y en el espacio virtual, a encontrar una voz propia y a construir una voz colectiva de manera colaborativa, una voz para compartir con los demás”.

Escribir en comunidad

Escribir al mismo tiempo junto a otros, animarse a un trabajo articulado, desestructurarse para volverse a armar, intercambiar ideas, estar en contacto, compartir el proceso creativo, abrirse a otras posibilidades, o aunque sea probar…

Existen muchas maneras de escribir y, con la Web 2.0, hasta los blogs parecen haber quedado un paso atrás a la hora de ser utilizados como canales digitales para construir proyectos colectivos. Con el auge de las redes sociales como Twitter y Facebook, y la utilización de sitios Web diseñados exclusivamente para la escritura colaborativa, cada vez son más los espacios que surgen en la Web y que ofrecen escribir en comunidad.

Las áreas son múltiples: docencia, literatura, ciencia, periodismo, entre tantos otros. Es una propuesta en la que hay que arriesgar y arriesgarse. Las posibilidades y opciones son múltiples. Es el usuario quien tiene la decisión de elegir la que más le convenga, de acuerdo a sus intereses, necesidades y tipo de aplicación. Es otra forma de crear cultura.

El final de la nota entonces, lo dejamos a tu elección. Puede haber tantos desenlaces como te imagines. Y si tenés ganas, sugerinos el que más te guste.

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Historias Colectivas

Proyecto Wiki: la escritura colaborativa digital en adultos que estudian inglés como lengua extranjera

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