Conocemos el trabajo de una organización destinada a ayudar a jóvenes de bajos recursos a terminar sus estudios.

En Opinión Sur Joven nos interesa difundir las iniciativas desde las que se traza igualdad donde hay desigualdad. Por eso, como lo hicimos el mes pasado con Radio “La Cantora” seguimos recorriendo proyectos que ponen en escena realidades que a simple vista no se ven pero que cuando se las descubre se desploma cualquier dosis de escepticismo sobre el cambio social que todavía nos pueda quedar.

La inequidad, la injusticia social y la desigualdad son todavía un símbolo estructural de nuestro subcontinente, que no es el más pobre del planeta pero que aún es el más desigual del planeta. La brecha que cada una de esas palabras representan habita entre caminos que se bifurcan, entre los que tienen recursos y los que no. Ser pobre no se define simplemente por perder acceso al dinero sino, teniendo en cuenta la ontología consumista de nuestras sociedades, por perder posibilidades de desarrollo. Ser pobre es encontrar dificultades para tomar cualquier camino, entre ellos el camino del aprendizaje y la formación. La iniciativa que les presentamos se llama “uniendo caminos” pero podría llamarse trnquilamente “mejorando destinos”.

Nadie puede discutir que no existe mejor motor para el desarrollo, tanto personal como de una Nación, que la educación. En épocas de crisis económicas, es decir en las que lo urgente parece relegar súbitamente a lo importante la educación no debe pasar a segundo plano sino más bien todo lo contrario.

El 2001 en la Argentina fue una de esas épocas. Cuatro jovenes, entre las que se cuentan María Maciel y Agustina Persoglia, querían ayudar de alguna manera y sintieron que el mejor ámbito era la educación informal. Comenzaron, entonces, con una iniciativa que ya lleva diez años, la Fundación “Uniendo Caminos”. Trabajan en la villa 21-24 del barrio porteño de Barracas y ayudan a los jóvenes a terminar sus estudios y alcanzar sus metas.

Paulo Freire escribió que “nadie educa a nadie, nadie se educa a si mismo, los hombres se educan entre si, mediatizados por el mundo.” La idea de unir caminos reside en ese punto, educar no es más que enlazar al hombre con el hombre y con la posibilidad de acceder al conocimiento, que cuando se concreta, deriva indefectiblemente en el progreso. Una buena manera para graficarlo es observar la misión de la Fundación. El verbo que utilizan no es educar, no es ayudar ni subsidiar sino “acompañar” a jóvenes de bajos recursos económicos para que terminen la escuela secundaria y puedan seguir construyendo sus proyectos personales.

Aproximadamente doscientos chicos participan en la fundación. “Lo más lindo y lo que nos da más fuerza es que desde el día uno la misión es la misma, apuntamos a que más jóvenes cumplan sus proyectos, esa misión nos identifica y es nuestro motor”, reflexiona María Maciel. El ser humano vive proyectando, se siente vivo anclado en la concreción futura de una esperanza presente y la escasez de recursos (como los manuales de economía definen “en seco” a la pobreza”) al centrarse en la urgencia del presente anula la dimensión del largo plazo. El trabajo que encabezan María y Agustina busca que los chicos de la villa 21-24 puedan darse la posibilidad de proyectarse, básicamente de soñar.

La fundación plantea una educación integral para los chicos a través de diferentes proyectos:

– Centro Educativo: participan chicos que asisten a la escuela desde 7mo. grado hasta 5to. año del secundario. Brindan apoyo escolar, reuniones con los padres, evaluaciones cognitivas. Tiene como objetivo reducir los índices de repitencia y de abandono escolar.

-Camino Unido: orientan y acompañan en forma personalizada a los jóvenes de 5to año en las elecciones respecto a su futuro laboral y de capacitación.

-Camino Personal: es un espacio pensado para acompañar a los jóvenes en el desarrollo de sus potencialidades y sus habilidades de expresión.

-Camino Digital: tiene como objetivo promover la inclusión digital de los jóvenes.

Otro de los puntos estratégicos con los que cuentan es el Programa de Voluntariado. Más de cien personas brindan su tiempo y sus conocimientos en los diferentes ejes de trabajo que desarrollan.

“Ser voluntario me brinda esa satisfacción que muchas veces no se encuentra en otros ámbitos. Es algo gratificante tanto para nosotros, los voluntarios, como para los chicos”, comenta Gabriel Ferreira que desde hace tiempo es voluntario de la organización.

La principal consecuencia de la pobreza, la más directa, gira en torno a la desigualdad de recursos, de herramientas y, por ende, de posibilidades para crecer. La idea de generar un ámbito en el que esas herramientas que escasean aparezcan, necesariamente debe estar complementado por una sensación por parte de los jóvenes de que se trata de su lugar y no de un sitio prestado. “Lo más lindo es ver que los pibes después de que encuentran el espacio, se lo apropian y empiezan a utilizarlo porque quieren” aporta Gabriel.

Unir caminos, acortar brechas, acercar historias. Cuando uno visita el Centro Educativo en la Villa 21-24 y ve a los jóvenes y sus familias, a los coordinadores de proyectos, a los voluntarios, tiene ganas de felicitar a quienes se les ocurrió el nombre. Esta gente está uniendo caminos, posta.

Más info

¿Cómo podés ayudar? A través de donaciones o sumándote como voluntario.

Contacto:  4303-4393

Facebook: Uniendo Caminos Fundación

Web: www.uniendocaminos.org.ar