El 60 por ciento de las empresas creadas en la Argentina hasta 2011 fueron establecidas por jóvenes de entre 18 y 35 años, según indica el Ministerio de Industria de la Nación. Más de la mitad corresponden a mujeres. ¿Cómo emprender un proyecto propio? Estrategias y experiencias para iniciar un emprendimiento.

Ilustración: Guadalupe Giani

La dificultad de una rápida inserción laboral es una realidad que deben enfrentar muchos jóvenes. Las causas pueden ser estructurales, educativas, económicas y hasta políticas. Sin embargo, más allá de las vicisitudes, hay muchos que deciden ir por otras alternativas y crear sus propios proyectos. Aún frente a las dificultades, eligen ir por lo que les gusta.

“Comencé trabajando en el departamento donde vivía mientras estudiaba en Córdoba junto con una compañera de la facu. Al año me mude a Rafaela porque habíamos conseguido clientes también en esa ciudad y decidimos seguir trabajando a distancia por varios meses. Ella desde Córdoba y yo desde Santa Fe”, cuenta Luisa, 27, diseñadora gráfica, sus primeros pasos en su negocio propio. “Del escritorio de Córdoba pase a trabajar al escritorio de la casa de mi viejo”, agrega.

Ella se desempeñaba antes en una empresa de merchandising, lo que la ayudó a adquirir experiencia en el trato de clientes. “Pero quería tener mi propio proyecto y aposté a eso, renuncié a mi trabajo con la idea de tener un estudio de diseño gráfico”, explica la diseñadora.

La distancia hizo luego que cada socia siguiera su camino. Por su parte, Luisa y otros compañeros de decidieron alquilar un espacio con oficinas. “Los chicos tienen otras profesiones, son arquitectos e ingenieros, pero estábamos todos en la misma, necesitábamos tener nuestro propio lugar”. Y hoy tienen un estudio que se llama SOU.

Jóvenes Emprendedores

La Fundación Mediterránea, una asociación civil que promueve la investigación en problemas económicos de la Argentina, afirmó en un estudio que los jóvenes son los que enfrentan las peores condiciones de acceso al mercado laboral en el país, respecto del resto de la población económicamente activa. Además, sostiene que alrededor de un millón de jóvenes están fuera del mercado laboral y del sistema educativo. Este grupo significaba el 11,2 por ciento de los jóvenes en el 2003 y pasó al 13,1 por ciento el año pasado.

Frente a esta realidad, muchos jóvenes argentinos deciden emprender su propio negocio y llevar adelante una idea que no sólo les proveerá un ingreso económico, sino que además, en la mayoría de los casos, les hará trabajar en los sectores que les resulten más interesantes.

La Organización Internacional del Trabajo reflejó que en 2010 la tasa de emprendedorismo subió del 9.6 por ciento al 15 por ciento. Además, según el Ministerio de Industria de la Nación, de las 123 mil empresas que se crearon de 2004 a la fecha, el 60 por ciento fueron creadas por personas de entre 18 y 35 años, y más de la mitad son mujeres.

Emprender una idea

Crear un proyecto propio puede ser un proceso un tanto diferente al que se planeaba. Particularmente, si es la primera iniciativa que se emprende. El contexto, el tiempo y el capital con que se cuenta pueden hacer entonces que las ideas que se tenían en un principio, cambien de rumbo o cueste un poco más llevarlas a cabo.

“Iniciamos el negocio a pulmón. Con mi socia transformamos todo el living de su casa para instalar allí el local. Realizamos publicidad en la radio y creamos nuestra página de facebook”, cuenta María Laura, 27, los primeros pasos de su local de indumentaria femenina “No te enamores María”. “Como diseñadora de modas siempre quise tener un local de ropa porque lo veo como un camino más directo para poder llegar a la gente con mis diseños”, agrega.

Para emprender cualquier tipo negocio es necesario pasar en limpio los objetivos a los que se apunta y analizar las distintas situaciones que pueden surgir. Es necesario informarse sobre el mercado, la competencia que existe en el rubro y el público al cual apunta el producto o servicio que se quiere ofrecer.

Desafío Joven, un programa de aprendizaje de Shell Argentina y de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), señala algunas preguntas guía para ordenar y clasificar los pensamientos:

• ¿Qué me gustaría hacer? ¿Dónde, cómo y cuándo? • ¿Cuánto entiendo del negocio que quiero emprender? • ¿En qué aspectos mi producto será diferente o mejor? • ¿Qué le doy a mi cliente que otros productos no le ofrecen? • ¿Cómo pienso comercializar el producto/servicio?

Responder a este cuestionario es uno de los primeros pasos a realizar para materializar las ideas y pensamientos que rondan el proyecto.

Estrategias…de venta

Una vez analizados los aspectos de la futura iniciativa y proyectadas las potenciales contingencias o variables, es necesario armar un plan de negocios. Como se señaló en el artículo Cómo armar un plan de negocios de Opinión Sur Joven, se trata de un documento que especifica qué es lo que se pretende iniciar y que se apoya en instrumentos adicionales como estudios de mercado, técnicos, financieros y de organización.

A partir de ese documento, se extraen los canales de comercialización, el precio, la distribución, el modelo de negocio, la localización, la estructura de capital, la evaluación financiera, las fuentes de financiamiento, entre otros. Un plan de negocio razonable, que justifique las expectativas de éxito de la empresa, es fundamental para conseguir financiación y socios capitalistas.

El documento tendrá entonces dos funciones fundamentales: determinar la viabilidad económica-financiera del proyecto empresarial y ser la primera imagen de la empresa ante terceras personas.

Para eso habrá que estimar cuáles serán los costos fijos, la inversión inicial y los activos con que se cuenta. También, qué imagen le daremos al emprendimiento, cuál será la estrategia de marketing, cómo se presentará el producto y cómo abordar al potencial cliente.

Utilizar un lenguaje publicitario, crear tarjetas personales o carpetas institucionales son algunas pautas que harán avanzar al proyecto en cuanto a presentación. Conocer en detalle la iniciativa y utilizar un lenguaje sencillo a la hora de transmitirlo también son aristas fundamentales.

“Al principio repartíamos tarjetas por los comercios de la ciudad de Córdoba, pero no era fácil, ya que de 200 que dábamos, conseguíamos sólo dos respuestas”, recuerda Luisa las primeras estrategias para comenzar a dar a conocer su emprendimiento. “Pero lo bueno es que después, esos poquitos primeros clientes nos recomendaban con otros y así iba surgiendo más trabajo, del boca en boca”, agrega. También relata que para conseguir clientela, fue importante crear portfolios con muestras de sus trabajos.

Luego, será el momento de analizar al potencial cliente. Estar al tanto de sus intereses, de las acciones que realiza y saber cuáles son sus necesidades hará que no sólo se esté en sintonía con su negocio, sino que además, se personalizará la estrategia de comercialización para garantizar que el acuerdo sea rentable y fructífero para ambos actores.

Pros y contras de iniciar un negocio

Emprender un proyecto no es tarea sencilla. Es posible que en un comienzo se requiera una inversión considerable en tiempo y dinero. Tal vez los primeros ingresos no sean los esperados, habrá incertidumbre acerca de su desarrollo y aumentará la responsabilidad en cuanto al trabajo, porque en la mayoría de las ocasiones, dependerá del mismo emprendedor que salga a flote.

“Creo que la presión de no poder delegar las tareas es un aspecto al comenzar una iniciativa. Quien emprende su propio negocio debe estar al tanto de cada movimiento que se realiza y no puede desatender ninguna actividad, siempre hay que estar despiertos ante cualquier situación”, sugiere Laura.

Pero también habrá satisfacciones. La libertad que implica disponer de horarios propios, imprimirle un estilo personalizado al negocio, contar con independencia económica y el estímulo de crear una iniciativa de la nada, son razones suficientes para tomar el riesgo y animarse a emprender.

“Creo que no hay recetas mágicas para hacer tu propio emprendimiento. Hay días más difíciles que otros, complicaciones y situaciones que resolver, como en todo rubro”, argumenta Luisa. “Pero si realmente se quiere algo, con trabajo y dedicación se puede lograr. Uno nunca termina de aprender, siempre hay algo nuevo que se presenta y eso lo hace más desafiante y entretenido”.

Ilustración: Guadalupe Giani

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