Pareciera que el amor y lo material van por caminos separados. Muchas veces las parejas pueden sentir verguenza de discutir temas monetarios. Sin embargo, en una pareja sana es vital una buena comunicación y temas como dinero y bienes deben ser hablados y discutidos sin tapujos ¿Qué pasa con los bienes y el dinero cuando dos personas se casan? ¿Todo pasa a ser de los dos o hay algo que queda exento? ¿Se puede firmar un contrato pre-matrimonial? ¿Qué derechos tienen los concubinos? ¿Qué sucede con los bienes en caso de divorcio? Nuestra columnista abogada nos cuenta cómo funciona la legislación argentina ante estos temas.

El “amor” está en todas partes. En los puestos de diarios, plazas, bares y sitios de Internet. Incluso en el Registro Civil y en los juzgados.

La Biblia relata a la primera pareja humana, como un “dos en uno”. Un “Adán” creado de la tierra y por distintas tierras, y una Eva formada desde el cuerpo de Adán. Inicialmente, varón y mujer eran uno solo, un único cuerpo que se separa para poder reencontrarse. El amor era el paraíso, Adán y Eva eran uno, y eso era todo.

La profunda necesidad de expresar el amor hizo que se escriba, se cante y se llore por y para el amor. Se trató de atraparlo, de definirlo, de descomponerlo y organizarlo. Se buscaron explicaciones científicas, culturales y económicas. Se pensó en él como un arte para pocos, un desafío de lo prohibido o lo desgraciado.

También (como era de esperar) se institucionalizó: las actas religiosas, muchas veces parroquiales, asentaron los matrimonios celebrados en distintos países. Luego, el Registro Civil, un oficial público y un par de testigos eran los encargados de dar fe, creándose de este modo el matrimonio civil.

Sin embargo, más allá de nociones románticas, cuando se piensa en amor y se decide contraer matrimonio, las legislaciones contemplan varios requisitos, muchas veces ignorados por los enamorados: ¿Qué exige la ley para poder casarse? ¿Qué derechos y obligaciones se contraen? ¿Qué efectos tiene el matrimonio para con los bienes? ¿Que diferencia existe con el concubinato? ¿Lo mío es mío? ¿Lo de él es mío? ¿Todo es de todos? ¿Y si no va más?

Lo que importa es lo de adentro (¿?)

Los juristas han analizado y pensado el matrimonio desde diversas ópticas: como un “contrato”, como una “institución social fundada en el consentimiento de las partes y regida por la ley”“como un acto jurídico familiar”.

Todos los conceptos respecto de lo que es y significa el matrimonio fueron evolucionando con el tiempo. En algún momento existía el matrimonio “por rapto”, donde el hombre se apropiaba de su pareja mediante el uso de la violencia; más adelante, existió el matrimonio negociado por los padres, en que se intercambiaban a las hijas como si fuesen objetos. Así, esa institución fue variando según el momento histórico.

2008 fue un año record por su baja cantidad de casamientos: hubo menos casamientos que en 1918, con el doble de población. Apenas se labraron 13.000 actas matrimoniales en Buenos Aires, aunque se entregaron 12.942 certificados de convivencia. Ver aquí el artículo

Qué exige la ley argentina para poder casarse

Más allá de las necesidades y gustos personales en cuánto a la elección de una pareja, la ley argentina señala que deben cumplirse los siguientes requisitos:

a. Diversidad de sexos.

b. Consentimiento de los contrayentes (que sea un acto plenamente voluntario).

c. Que no existan “impedimentos matrimoniales” establecidos por la propia ley: por ejemplo, el lazo sanguíneo (uno no puede casarse con un hermano), la falta de edad, el parentesco, privación de la razón, entre otros.

A su vez, casarse genera una serie de derechos y obligaciones para la pareja, como el deber defidelidad, asistencia, cohabitación (deben vivir bajo el mismo techo) y débito conyugal (aunque suene un poco extraño, la propia ley obliga a los cónyuges a mantener relaciones sexuales “normales”).

Hasta que la muerte (o el divorcio) nos separe

El amor, sea de añares o de primavera, si estacionó en las puertas del Registro Civil, tiene –casi indefectiblemente- efectos y consecuencias jurídicas para la pareja. Tanto en lo vincular(no pueden casarse mientras subsista el vínculo, por ejemplo), como en lo económico. Con la celebración del matrimonio, comienza la sociedad conyugal: la “comunidad de bienes y deudas que nace entre los cónyuges a partir de la celebración del matrimonio”. En la Argentina, los bienes, luego de que una pareja firma en el Registro Civil, se clasifican en propios y gananciales:

Los bienes propios son aquéllos que pertenecen a cada cónyuge y que continuarán siéndolo por más que se disuelva la sociedad conyugal. (Aunque pueden utilizarlos ambos).

En líneas generales, los bienes propios son:

* Los recibidos por herencia, legado y donación. (Ej: si heredé un departamento estando casado, la propiedad seguirá siendo un bien propio).

* Los que se adquieren con la venta de un bien propio o con dinero propio. (Ej: si vendo un departamento propio y compro otro estando casado con ese dinero)

* Los adquiridos durante la sociedad conyugal pero por unacausa o título anterior. (ej: Si se firmó un boleto de compraventa antes de casarse).

Los bienes gananciales o de la sociedad conyugal son aquellos que se adquieren durante el matrimonio o luego de disuelta la sociedad conyugal, pero con causa o título anterior.

Dentro de la los bienes gananciales (ante la duda la ley presume que los bienes son gananciales [1]) se encuentran los percibidos por el trabajo, industria o profesión de los cónyuges, los adquiridos como consecuencia de los bienes propios y gananciales (ej: alquileres percibidos), jubilaciones, pensiones…hasta si uno de los cónyuges gana la lotería, es un bien que pertenece al matrimonio. Estos son algunos de los ejemplos que menciona la ley, pero la enumeración es mayor. [2].

Más allá de la titularidad de los bienes (Ej: si la casa está a nombre del marido o la mujer), los que han sido adquiridosdurante el matrimonio, salvo las excepciones antes mencionadas y ciertos casos particulares, son gananciales. Por lo tanto, si uno de los cónyuges pone bienes a nombre suyo únicamente, de todos modos serán gananciales. Andrea, una empleada administrativa de 35 años, temía divorciarse ya que su marido había inscripto –durante el matrimonio- los bienes a su nombre. Ella desconocía que, de acuerdo a la legislación vigente en la Argentina, si los bienes son adquiridos durante el matrimonio, son gananciales, con independencia de la titularidad (dicho de otro modo, les corresponde un 50% a cada uno).

Contigo pan y cebolla (¿?)

Así como la sociedad conyugal puede adquirir bienes, de igual modo, puede contraer deudas. Como principio general, [3] cada cónyuge responde por sus deudas. Sin embargo, a la hora de atender a las necesidades del hogar, educar a los hijos y mantener los bienes gananciales ambos cónyuges responden, incluso con sus bienes propios. Asimismo, la ley establece un cierto sistema de “recompensas” donde si un cónyuge pagó con dinero propio ciertas deudas que debe asumir la “sociedad conyugal”, podrá luego ser recompensado. [4]

Respecto de la administración de los bienes en el matrimonio, la legislación argentina establece como regla general que cada uno de los cónyuges tiene la libre administración y disposición de los bienes propios y de los gananciales adquiridos por él con algunas excepciones que la propia ley establece. [5]

Es importante mencionar que los contratos prenupciales, muy difundidos a nivel internacional no están permitidos por la legislación argentina. El Código Civil permite únicamente, y antes de la celebración del matrimonio, efectuar convenciones que designen qué bienes posee cada uno con anterioridad al matrimonio y las donaciones que el futuro esposo hiciera a la futura esposa.

Esta sociedad conyugal formada con el matrimonio (conjunto de bienes propios y bienes gananciales) puededisolverse por distintas causales, como por ejemplo la muerte y/o ausencia con presunción de muerte, el divorcio vincular, la separación –vía judicial- de bienes y la nulidad del matrimonio.

Yo, “concubina”

Si bien de hecho parecerían no existir diferencias entre un “matrimonio” y un “concubinato”, en términos jurídicos y económicos sí las hay. La legislación en otros países le concede efectos similares al matrimonio y al concubinato. Esto no ocurre en la Argentina. El concubinato, aunque sea en “aparente matrimonio” no otorga los derechos ni las obligaciones que surgen del matrimonio.

La legislación argentina regula el concubinato para situaciones específicas: beneficios previsionales, indemnización para la eventual muerte del concubino y la posibilidad de continuar con la locación para casos, por ejemplo, como el de abandono o fallecimiento del locatario, entre otras.

Y comieron perdices…

Cada historia de pareja tiene sus peculiaridades, así como también lo tendrá la ley que regule las diferentes situaciones por las que atravesará: la antigüedad del matrimonio, lugar donde se casaron, último domicilio conyugal, títulos de los bienes, si hay hijos menores, entre otras consideraciones, toman importancia en determinado momento y frente a determinadas decisiones.

La ley, esa creación humana dirigida a delimitar y proteger los vínculos humanos, se ve muchas veces superada por realidades sociales sumamente cambiantes. Los nuevos vínculos como el concubinato, las parejas homosexuales, jefas de familia, entre otros que siempre existieron pero hoy son más públicos, exigen una legislación acorde a estas necesidades.

Poner en palabras cuestiones relacionadas al amor y el dinero resulta sumamente difícil, más aún en el marco de una pareja y de un matrimonio. El amor parecería tornarse inescrupuloso, racional e interesado. Sin embargo, estar informado (y si es necesario asesorado) permite quizás ponerse un poco colorado ahora y no verde después.

De todos modos, sea por amor o por vergüenza, las mejillas siempre delatan.

[1] El art. 1271 establece que: Pertenecen a la sociedad como gananciales, los bienes existentes a la disolución de ella, si no se prueba que pertenecían a alguno de los cónyuges cuando se celebró el matrimonio, o que los adquirió después por herencia, legado o donación

[2] Esta es una nota con contenido jurídico pero no constituye material pedagógico ni asesoramiento alguno. Al efecto se debe recurrir a un profesional en la materia para que analice las particularidades de cada caso y la solución jurídica aplicable

[3] arts 5º y 6º Ley 11.357

[4] Art. 1275 Código Civil (deudas por manutención de familia y de los hijos comunes, hijos legítimos de uno de los cónyuges, alimentos de uno de los cónyuges a favor de sus ascendientes, reparos y conservación en buen estado de los bienes particulares del marido o de la mujer, deudas y obligaciones contraídas durante el matrimonio por el marido y por la mujer, lo que se diere o gastase en la colocación de los hijos en el matrimonio, lo perdido por hechos fortuitos, lotería, juegos, apuestas, etc)

[5] Art. 1276 del Código Civil.