Un politólogo joven con experiencia en gestión estatal cuenta cómo las nuevas tecnologías pueden ayudar a mejorar las políticas de gobierno. Claro que para eso, hace falta contar con datos confiables y aprender a procesarlos. “Todo Poder Ejecutivo tiene que garantizar un adecuado acceso a la información pública y a los legisladores”, sostiene.

Ilustración: Lorena Saúl

El gobierno es la empresa más compleja. Gobernar demanda administrar información con éxito. El ejercicio de los controles formales —de acuerdo a la división de poderes republicana y al régimen democrático— y la evaluación de los resultados y el impacto real de las políticas de Estado —dentro de una concepción moderna de accountability—, requieren transparencia y publicidad de los actos de la administración pública.

¿Cómo trata la información el sector gobierno? Por ejemplo, Estados Unidos, en el marco de la Open Government Directive, está desarrollando un sitio de Internet para difundir bases de datos federales, para que sean usadas de manera innovadora más allá de la burocracia estatal. También se insta a los gobiernos subnacionales —estados y municipios— a dar a conocer plenamente sus datos.

Desde el sector privado, Google establece como misión “organizar la información mundial para que resulte universalmente accesible y útil”. Desde las organizaciones no gubernamentales, Jimmy Wales, fundador de Wikipedia, expresó el año pasado en Buenos Aires, que la visión de la fundación que preside es “lograr un mundo en el que todo ser humano pueda compartir libremente la suma de todo el conocimiento”.

Sirva lo anterior como respuesta anticipada a los descreídos y a los apocalípticos, no son utopías. Estamos en presencia de tecnologías que funcionan, que usamos cotidianamente y que pueden aplicarse al gobierno. Por eso, hoy no hace falta ser un mago de la pirámide de Qaholom encarcelado, para entender las manchas del tigre, como contó Borges: existen la estadística, eldata mining, la georreferenciación, el software para business intelligence (como SASMicrostrategySPSSSAPQlikview) y toda una larga serie de herramientas que nos permiten y facilitan la recolección, el análisis y la interpretación de datos útiles.

¿Simple o complejo?

“Yo me pregunto —escribía Sábato— por qué la realidad ha de ser simple. Mi experiencia me ha enseñado que, por el contrario, casi nunca lo es…”.

Ante una realidad cada vez más compleja, sería bueno tender más puentes entre el mundo de la intelectualidad y el del poder en la Argentina. Los académicos tienen que poder transmitir a los políticos el trabajo de sus investigaciones. El rol de vaso comunicante debería ser protagonizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Para ello, no sólo es importante contar con acceso a la información pública, sino también generar institutos para comprender el presente y pensar el futuro (como hacen elFinland Futures Research Centre ó Rand Corporation, dos instituciones que pude visitar).

Es necesario, acercar una nueva y poderosa luz, un conocimiento más profundo del mundo cotidiano, con el que nos beneficiaríamos todos a largo plazo.

Yule, un importante estadístico, sostenía: “Algunas personas odian el nombre mismo de la estadística, pero yo le encuentro algo de interés y belleza. Siempre que no sea maltratada, sino tratada con delicadeza con los mejores métodos e interpretada con cautela, su poder de hacer frente a fenómenos complicados es extraordinario”. También, estadística y gobierno debieran estar más cerca, tan cerca como lo están etimológicamente. No por casualidad se define a un estadista como una persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado.

Estas herramientas científicas permiten que el Estado no sea un misterio, una caja negra, sin transparencia para el ciudadano y que los políticos cuenten con mayor certeza en la toma de decisiones. La administración pública debe procesar los datos, velar porque sean precisos y oportunos y ponerlos a libre disposición de la sociedad. La falta de información, a menudo, invita a errores y a malas interpretaciones. Sin información de calidad, comprensible, no hay convencimiento. Puede haber coerción, pero no consenso. Por este motivo, todo Poder Ejecutivo tiene que garantizar un adecuado acceso a la información pública y los legisladores, desarrollar un excelente marco legislativo que permita estar más allá de la opinión. Porque como Platón afirmaba, el saber es la potencia más poderosa. Otro artículo merecería el uso de los datos de las encuestas de opinión en el sector gobierno y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, enmarcadas en lo que el politólogo italiano Gianfranco Pasquino denomina “democracia digital”, en complementación con la democracia vertical, schumpeteriana o competitiva y la democracia horizontal de Tocqueville, o participativa. La democracia digital, que no cuenta todavía con una teoría propia, se construye gracias a la disponibilidad de instrumentos técnicos y a la ubicuidad de las conexiones.

Este año, el Bicentenario y el Mundial de Fútbol ocuparon gran parte de la opinión pública argentina. Debiéramos garantizar también, un espacio para el Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda. Aunque sea visto como un acontecimiento esencialmente técnico, la información estadística, sostiene Susana Torrado, también es un producto histórico- social. Por eso, si el Poder Legislativo conforma una Comisión del Futuro que nos permita pensar políticamente el largo plazo, como propuse en un artículo publicado en el diario La Nación en octubre de 2009, sería deseable que dedicara un capítulo de su trabajo al Sistema Estadístico Nacional.

¿Dotar de agua potable a un barrio o instalar un hospital? Usted: ¿qué decidiría priorizar para mejorar la calidad de vida y la salud de una población? Consulte con un sanitarista, le dirá agua potable. Sin embargo, muchas veces se prefiere la inauguración del gran edificio. Se pagan diversos costos por administrar mal la información y estas deficiencias impactan en el desarrollo integral de la sociedad. Nadar en contra de la intuición humana es una tarea difícil, lo importante es tener las herramientas para enfrentar los problemas. La buena noticia es que hoy existen.

Por eso, un buen liderazgo necesita salir de la prisión de la densa red de las cosas tenues. Ningún éxito administrativo puede compensar el fracaso de un liderazgo. ¿Cómo saber que no estamos alineando las sillas en la cubierta del Titanic? Administrar es hacer las cosas bien, liderar es hacer las cosas correctas. Para estar en el sendero apropiado, tenemos que tener un croquis cierto de la realidad del país y del mundo. Las instituciones deben prevalecer más allá de la indiferencia relativista, que considera que toda verdad es manipulable y que la certeza es inalcanzable. Por otro lado, teorías de las ciencias sociales establecen una fuerte relación entre instituciones sólidas y desarrollo económico. Mi experiencia en los asuntos del Estado dice que la calidad de las bases de datos no suele ser vista como una prioridad, lo que genera que, a veces, haya varias “verdades” en una gestión. Desde el Ars Conjeturandi, gobernar sin utilizar las herramientas de la probabilidad y la estadística, es como despertarse sin abrir los ojos y desplazarse. Seamos ciudadanos insaciables que marquemos el camino de las democracias futuras, participemos en la agenda pública, realizando un seguimiento del rendimiento de nuestras instituciones y compartiendo soluciones a los problemas públicos.

Como líderes tenemos el deber de colmar de valores a la administración pública, lo que demanda partir de una inteligencia sobre los métodos que permiten gobernar la información. Al final del día, no es un problema de tecnología, sino de confianza en las personas y de probidad. Desde un punto de vista más axiológico, Jesús enseñaba: “La verdad os hará libres”.

El correcto manejo de los datos es un imperativo para el buen gobierno y para la calidad de la democracia.

Ilustración: Lorena Saúl

¿Te gustó esta nota? Suscribite clickeando acá

+Info

Sitios interesantes:

Data.gov

Wikipedia

Finland Futures Research Centre

Rand Corporation

Herramientas y recursos:

Data Mining

Georreferenciación

Software business intelligence

SAS

Microstrategy

SPSS

SAP

Qlikview

Les acercamos un artículo publicado por el autor de la nota en el diario La Nación en octubre de 2009 Una Comisión del Futuro