Reclamar justicia o “lo que debe ser”, muchas veces no se corresponde con lo legal, con “lo que se permite”. Aunque ambos términos parecen tener una estrecha relación, no siempre es así. ¿Qué es lo justo y qué es lo legal?

Ilustración: Bárbara Dana

Solemos escuchar en los medios de comunicación a víctimas de algún hecho delictivo, o a sus familiares o amigos, diciendo que “lo único que reclaman es justicia”. Se entiende que lo que se espera es que haya un proceso judicial y que a los (que sean declarados) culpables del delito se los reprenda de alguna manera que se considere apropiada. Pero, ¿qué es lo que se recibe a cambio? ¿Qué es lo que impulsa a pedir eso? ¿Qué se reclama al “pedir justicia”?

Una respuesta rápida a esa pregunta sería “reparación”. Pero la reparación del daño causado no siempre puede ser efectuada. Hay situaciones que son irreversibles: se puede devolver un bien material, por ejemplo, pero no una vida. En nuestra sociedad, el resarcimiento por los delitos cometidos puede consistir en la entrega de dinero (incluso para algunos daños no económicos, o en algunos casos para comprar la libertad bajo fianza) y/o en la reclusión, ya sea temporal o perpetua.

Sancionar, separar y reformar

Según el Derecho Penal Argentino, la reclusión se propone cumplir básicamente tres funciones: sancionar al individuo que cometió un delito, aislarlo del resto de la sociedad y rehabilitarlo para su reinserción. El castigo y la separación de la sociedad de quien comete un delito es algo que existe desde siempre. Las sanciones fueron más o menos severas en función del concepto de humanidad, piedad o derecho de cada época y sociedad, pero siempre apuntaron a ejemplificar y “compensar” el daño recibido con otro daño. La separación, por otra parte, buscó alejar de la sociedad a aquel que pudiera suponer un riesgo para los demás. A diferencia de ser expulsado del país o de ser exiliado, la prisión unió ambas cosas: además de castigar a la persona con la privación de su libertad, lo mantiene aislado.

Pero también existe otra idea, la de reformar a quien cometió el delito para que recapacite y se reintegre a la sociedad. Y para muchos la cárcel parece reunir todas las herramientas para que esto suceda. Aún cuando no sea así, ni tampoco el modo de solucionar las cosas.

En general no se cuestiona demasiado el funcionamiento del sistema judicial moderno ni del carcelario, a lo sumo se piden modificaciones en lo penal buscando ajustar la severidad de las condenas. Así, la prisión sólo sirve para alejar al individuo (declarado culpable) un tiempo determinado (según una suerte de tasación judicial de su delito) e insertarlo en un lugar donde tendrá grandes chances de sufrir o reafirmar su tendencia delictiva.

Lo legal y lo justo

Supongamos que alguien dobla una esquina y pasa un semáforo en rojo a alta velocidad. Si no hay nadie, es posible que el hecho pase desapercibido. En cambio si hay un policía, pueden llegar a multarlo por mil a 3 mil pesos. Si en ese mismo caso un hombre resultara atropellado, el conductor sería acusado de homicidio culposo y lo más probable es que le dieran una condena de 2 a 4 años –si se hace efectiva-. Y si la víctima fuera una mujer embarazada, el responsable no sólo seria acusado de homicidio culposo, sino que además el caso tendría un gran impacto mediático, con debates televisivos y el culpable seguramente obtendría una condena efectiva (a menos que sea una persona influyente). La condena social sería prácticamente unánime.

En los cuatro casos la falta es la misma, pero la consecuencia sería muy distinta en lo judicial y en lo social. La ley no castiga tanto intenciones como resultados, por eso se diferencia de nuestro sentido de lo justo y lo injusto. Para nosotros lo justo tiene más que ver con conceptos de igualdad, mérito e intención. Y nuestra visión varía mucho si somos víctimas o si somos culpables.

El caso Cromañón es otro ejemplo de cómo juegan estas ideas. ¿Deben ir presos los músicos de Callejeros? ¿Son un peligro para la sociedad como individuos? ¿Lo son como músicos? Si nos preguntamos qué es lo justo, sería que no hubiese sucedido lo que sucedió; nada de lo que se haga ahora lo puede compensar. Tal vez la intención de la Justicia sea ejemplificar. Probablemente las graves consecuencias del hecho impulsen a castigar con fuerza para evitar la sensación de impunidad. Pero para los familiares y amigos no hay reparación posible. La única justicia es evitar que se repita; y eso nos corresponde a todos como sociedad. El ejemplo está en lo que sucedió y no en el castigo que se vaya a determinar.

La noción de justicia es bastante incierta, pero es una de las bases en las que se asienta nuestro sistema democrático republicano y es incuestionable por definición (lo justo y lo injusto lo dictan las propias leyes). ¿Será que la tenemos tan naturalizada que no la debatimos ni la cuestionamos? Nos merecemos ese debate. Es justo.

Ilustración: Bárbara Dana

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+Info

Sobre lo justo y lo legal:

¿Qué pasó en Cromañón?

Código Penal Argentino

Algunas películas para que mires:

Justicia para todos

El abogado del diablo