En este mismo número de Opinión Sur Joven podés leer acerca de un caso narrado en primera persona de alguien que decide abandonar su país y se muda por un tiempo a probar suerte en otro lado. En este artículo un psicólogo analiza los problemas que conlleva el viajar.

“People are strange, when you ´re stranger. Faces look ugly, when you ´re alone”.

Densmore-Krieger-Manzarek-Morrison

Los viajes muchas veces tienen un costado no tan divertido como el que se transmite en las fotos que la gente muestra al regresar. Viajar, aunque no se diga, genera sentimientos ambivalentes: desde la euforia por conocer un lugar nuevo hasta la congoja de abandonar a los seres queridos.

Emprender un viaje puede traer un gran stress y tener consecuencias desfavorables en las personas. Cuando viajamos debemos acomodarnos al cambio del lenguaje, incluso en los países en los que se habla el mismo idioma, donde las expresiones idiomáticas varían bastante. Las comidas, las rutinas, los horarios y las costumbres son otras y a esto se suma el desapego de la familia, los amigos y el entorno. Todo eso también origina nostalgia

Como resultado de dicha mudanza, se registran casos de depresión, angustia, irritabilidad y desorientación, entre otros. Dentro de la jerga psicológica y psiquiátrica, a loa dificultades relacionadas con la adaptación a diferentes culturas se las conoce como Problema de aculturación. Trasladarse de un país a otro implica, en definitiva, dejar todo “el mundo conocido” por un mundo por conocer. El cuerpo y la mente, lo sienten.

Frente a estos cambios la persona deberá adecuarse para sobrevivir y, como decía el famoso biólogo-epistemólogo Jean Piaget, inteligencia no es otra cosa que capacidad de adaptación. Aunque hay personas que pueden adaptarse a otras culturas sin grandes trastornos, es conveniente estar atentos al tomar contacto con gente que hace experiencias de estadías largas en otro país.

La psicoterapia puede ayudar al brindar instrumentos para lograr una aculturación más rápida, ventajosa y placentera. También el hecho de crear nuevos vínculos refuerza el sentimiento de pertenencia y brinda contención al tener que habituarse a un lugar, hasta entonces, desconocido.

Para saber más: Aculturación: La adaptación a una nueva ciudad

Un caso en primera persona. Por Meredith Levick