Cristales, kabalah, runas, agua diamantina, chamanismo… distintas formas de sanación que los humanos intentan en situaciones más o menos extremas. ¿Hasta qué punto funcionan? ¿Son un mero engaño o realmente tienen propiedades curativas? La co-editora de la sección Desarrollo Personal indaga en algunas disciplinas y opina que “no está mal probar y conocer de qué se trata”. El otro co-editor, desde la visión de un psicólogo, le contesta en esta otra nota

Sanación con cristales, flores de Bach, I Ching, recuperación de alma, reiki, imposición de manos, lectura de registros akáshicos, magnified healing, frecuencias de brillo, medicina cuántica, agua diamantina, chamanisimo, canalización, kabbalah, terapia transpersonal, quiromancia… Se ofrecen terapias alternativas para todos los gustos y la demanda -también considerable- no discrimina sexo, edad ni clase social. A título personal puedo decir que personas cercanas, guiadas por sus circunstancias y necesidades, llegaron -algunas incrédulas en un comienzo- a tratamientos que ahora recomiendan.

El co-editor de esta sección -psicólogo él- me advierte que hay que ir con cuidado y entiendo de lo que habla. “Hay mucho garca dando vueltas”. Alejandro Urman dice en una nota de este mismo número de Opinión Sur Joven“Conozco gente que utiliza las terapias alternativas con resultados variados, aunque nunca escuché que fueran realmente satisfactorios. De todas formas, si hay tanta oferta y público que las consume, puede ser que funcionen en algún nivel. Entonces, ¿cómo es que las “terapias alternativas” son efectivas más allá de las explicaciones metafísicas o fantásticas?”. El intenta algunas explicaciones en un artículo que podés leer clickeando acá

Pero en lo personal, yo confío en que mi círculo íntimo no puede estar tan errado; pienso que antes de juzgar tengo que saber de qué se trata. Lo que sigue no intenta ser una investigación exhaustiva ni un glosario con las ventajas y desventajas de cada una de las opciones. Pero quiero conocer el campo, ya que intuyo que algunas disciplinas pueden hacer algún aporte; de hecho, hoy las eligen muchos de los que alguna vez dijeron “yo nunca”.

Flores, piedras y aguas

La Escuela de Sabiduría de los cristales se fundó en 1996. Allí se dictan seminarios, talleres y jornadas para “colaborar en el proceso de Sanación de todos los Seres Humanos a través de la energía de los cristales, de su geometría Sagrada, su energía molecular y su color”, según explican en el sitio oficial, que lleva por nombre “Sanar con cristales”. Cuentan que al colocarlos sobre los chakras (centros de energía) activan toda la información que el cuerpo guarda.

No sólo de piedras vive el hombre. La terapia con flores de Bach es un tratamiento natural muy difundido. Basado en los estímulos y en las reacciones, se propone priorizar al enfermo (no a la enfermedad) como una unidad psicosomática. Edgard Bach, su descubridor, pensaba que las esencias florales contribuían a evitar las ansiedades y los temores que abren la puerta a las enfermedades.

Otro tratamiento alternativo es el del “agua diamantina” ¿En qué consiste? Según manifiestan desde la página del Centro Evolución, es agua de manantial a la que, por medio de un aparato codificador, se le graban códigos multidimensionales que captan las más altas energías. “Cuando se verbaliza la intención de obtener alivio, bienestar o la resolución de retos, se tiene la oportunidad de grabar esa intencionalidad en el Agua Diamantina. Cuando es bebida asocia la verbalización de la intención directamente con la correspondiente memoria de la polaridad opuesta, que se mantiene en las células del cuerpo”, detallan.

Remedios florales, apertura de chakras, códigos ocultos en el agua… ¿Todo esto podría catalogarse como “New Age”? El término “Nueva Era” surgió a mediados del siglo XX y tenía que ver con la “Era de Acuario”, un momento que marcaría un cambio en la conciencia del ser humano. Por eso, muchas corrientes filosóficas y espirituales se asocian a este concepto. Pero al comenzar a indagar un poco se descubre una gran variedad de ofertas y prácticas que caen bajo ese rótulo.

Esto me suena

A diferencia de la psicología, “las nuevas terapias tienen la ventaja de que no se ocupan sólo de la salud mental, sino también del sentido de la vida, del afán de trascendencia inherente a todo ser humano”, analiza Viviana Gorbato en su libro Los Competidores del Diván. Y agrega que “ya no se trata del Dios tradicional de las religiones occidentales. El concepto de otro Más Allá de los cieloses reemplazado por un dios constituido por el fondo de nuestro propio ser”.

Algo de eso puede verse en el estudio de la kabbalah, filosofía basada en las enseñanzas que se encuentran en el Antiguo Testamento. Desde el Centro Internacional explican que, más que de una religión, se trata de una tecnología que enseña a usar las leyes espirituales del universo para el propio desarrollo y mejoramiento del mundo. “Por miles de años, los grandes maestros kabbalistas han enseñado que todo ser humano nace con el potencial de grandeza. La Kabbalah es la forma de activar ese potencial. Su propósito es traer claridad, entendimiento y libertad a nuestras vidas”, postulan. Aunque, aclaran: “Si las personas están dispuestas a trabajar arduamente para convertirse en seres que comparten activamente, que se ocupan de los demás y que son tolerantes, entonces experimentarán una plenitud y alegría previamente desconocida para ellos”.

Por este centro pasaron personalidades como Madonna y, a nivel local, Reina Reech. Ambas dicen haberse conectado con el mundo espiritual. Si bien esta práctica tiene sus orígenes en la religión judía, los rabinos consultados explicitan que esto no tiene nada que ver con el judaísmo. Para ellos la Kabbalah es un estudio más dentro de su tradición –solo apta para los muy sabios- y no el centro fundamental de la religión. En general lo califican como “una moda pasajera”.

Yo, mi cuerpo y mi alma

El chamanismo dice actuar sobre el lema “conócete a ti mismo” bajo la técnica de éxtasis o trance. Para eso “El vuelo del águila”ofrece cursos como: “Viajes Espirituales”, “Recordando al Chamán Interior”, “Taller Intensivo de Interpretación de los Sueños”, “Danzas Chamánica-Mandala” y “Ritual”. También existe lo que se conoce como recuperación del alma. Ellos explican: “Muchas carencias en las áreas afectivas y afirmativas de nuestra personalidad se deben a que en algún momento de nuestras vidas se produce un desprendimiento de parte de nuestra alma. La principal tarea del chamán es viajar con sus animales de poder en busca de estos fragmentos de alma. Recorre los territorios de las almas perdidas y las regresa. Por medio del viaje conoce los mundos del consultante y los motivos que alejaron el alma, lo que permite sanar a la persona al regresarle ese potencial que supo tener y perdió”.

Por su parte, la psicología transpersonal se ocupa de “rescatar los aspectos sanos del psiquismo”, según postula la psicóloga clínica y especialista en esta corriente de pensamiento Laura Fichendler. “Es un camino de autorrealización y crecimiento -explica en su sitio web-, donde se integran el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu. Se movilizan los recursos que todos poseemos de autocomprensión, autotransformación, autosananción, rescatando y llevando a la luz lo mejor del sí mismo”. Gorbato, al analizar en su libro este tipo de terapia, considera que “quizás uno de los temas que más inquietan a críticos e inclusive a simpatizantes es la reivindicación permanente de los estados místicos y el éxtasis como formas superiores de la conciencia. Sobre todo, porque a veces es difícil distinguir entre estos y la psicosis”.

Sin perder el eje

Las terapias tradicionales son criticadas por no contemplar las necesidades espirituales de sus pacientes. Así, las terapias alternativas parecen llegar para cubrir ese hueco. Evidentemente, por la cantidad de ofertas esa necesidad está cada vez más presente. No está mal probar y conocer de qué se trata, en vez de descartar opciones que pueden resultar muy útiles. No siempre hay una única respuesta para todo. Día a día la realidad demuestra que las personas portan múltiples creencias y, como consecuencia de eso, deciden atravesar las situaciones de modos distintos. Entonces, ¿por qué no deberían existir terapias que completen y complementen a las tradicionales?

Quizás el peligro sea perder de vista que dentro de la categoría de terapias alternativas entran muchas opciones, y que entre éstas, algunas despiertan más confianza que otras. El problema podría suscitarse en caso de ignorar o negar que ciertas enfermedades requieren de tratamientos tradicionales que no deben dejarse de lado, más allá de que puedan complementarse con otros. Por ejemplo, una persona diabética insulinodependiente no debe dejar inyectarse la medicación, porque de hacerlo las consecuencias a futuro pueden ser nefastas. Eso es así y no da para debate.

Este artículo fue desarrollado gracias al apoyo del Programa Avancemos de Ashoka e Hillel Argentina

+Info

Terapias Alternativas para todos los gustos

La Escuela de Sabiduría de los cristales

Centro Internacional de Kabbalah

Terapia Organizativa Biomulecular

“El vuelo del águila”

Algunos datos interesantes

Los Competidores del Diván, de Viviana Gorbato

Laura Fichendler

Una mirada desde la perspectiva científica: El psicólogo Alejandro Urman, co-editor de la sección, escribe sobre el tema