Por suerte para algunos o por desgracia para otros, 2007 terminó. Entre todas las cosas que pueden haber pasado, sin lugar a dudas, hay una que nos toca a todos, vivas en Uzbekistán, Manchuria o Bolivia: fue el año en el que el tema del cambio climático explotó en los medios masivos y se coló en la opinión pública.

Si bien desde los ´90 el asunto es recurrente en algunos espacios de la prensa escrita y la televisión, ahora el calentamiento global y las transformaciones en el ecosistema como producto de la actividad humana hicieron mella en la conciencia de la gente.

El cambio climático fue el tema del año. El documental “La verdad incómoda”, de Al Gore, fue un éxito mundial y obtuvo una gigantesca repercusión, ayudado por un Oscar y la opinión pública estadounidense, que parece haberse concientizado finalmente de que su país es uno de los grandes responsables del problema, y -por eso mismo- uno de los que más puede hacer para solucionarlo.

TV, películas, diarios y revistas… El tema estalló y ayudó a que hasta los más desprevenidos se enterasen de que nuestra casa grande, la Tierra, está enferma y no puede esperar mucho más para empezar a sanarse. ¿Por qué? Porque como venimos mostrando desde la sección de Medio Ambiente de Opinión Sur Joven, el cambio climático acarrea no sólo desajustes ecológicos, sino también en la salud -aumentando las posibilidades de contraer enfermedades como el cáncer de piel– y genera dramas sociales como la desertificación, la polución, inundaciones, y el traslado forzado de poblaciones.

En el caso particular de la Argentina, hubo dos temas relacionados que valen la pena destacar. Por un lado, el conflicto por la instalación de papeleras en Uruguay, frente a la costa argentina: más allá de la discusión política y de las diferentes opiniones, permitió instalar el debate sobre el equilibrio entre el desarrollo industrial y el desarrollo medioambiental; ampliaremos en los próximos números.

Por otra parte, la sanción de la Ley de Bosques, que busca moderar los problemas de desmonte y tala de bosques nativos, es un gran paso no sólo para los militantes que con su lucha constante presionaron hasta lograrlo, sino para todos los argentinos.

2007 llegó a su fin con un corolario acorde: Al Gore y los científicos del IPCC (el grupo de la ONU que estudia el cambio climático) fueron galardonados con el premio Nóbel de la Paz. Si bien el debate sobre darle el ícono pacifista al ex vicepresidente norteamericano no tardó en llegar, habría que encuadrar ese hecho en lo que creo que fue: un premio a la difusión exhaustiva de la problemática que más debe preocuparnos en el siglo XXI, junto a la pobreza.

Desde Opinión Sur Joven seguiremos poniendo nuestro granito de arena para que 2008 sea también otro año de conciencia