Somos un bebé que trata de dejar de serlo. Una de las características que hacen que un bebé deje de serlo y pase a ser un chico es que en determinado momento empieza a relacionarse con sus pares. El núcleo central dejan de ser mamá y papá, y ve que hay otros mundos posibles. Como te contamos hace unos números Opinión Sur Joven ganó un premio internacional que galardona a 20 proyectos encabezados por jóvenes en todo el mundo. Esta revista que ahora estás leyendo fue el único ganador de América Latina y de habla hispana, y con ello fuimos acreedores de un viaje a Washington en el que compartí -como director de la publicación- una semana con los otros jóvenes ganadores.

Fue realmente increíble ver cómo en lugares del mundo tan distintos, frente a problemáticas tan distintas, hay distintos pibes de entre 20 y 26 años que están haciendo algo para fortalecer sus comunidades. En ese sentido, lo nuestro es más o menos modesto: hacer una revista digital en la que se difundan ideas, proyectos y soluciones a problemas cotidianos (o no tanto) que tenemos los jóvenes latinoamericanos. Otros llegaron a plasmar en la práctica sus ideas: así, ofrecen soluciones concretas para problemas de educación, salud, cultura, discriminación a las mujeres, adicciones, o falta de participación política en países muy disímiles como Kenya, Somalía, China, Moldavia, Estados Unidos, Eslovenia, India, entre otros.

Contar cada una de las historias, quedará para el próximo número de Opinión Sur Joven. Este editorial es para agradecerle a título personal a cada uno de estos nuevos amigos la posibilidad de haberlos conocido y haberme enriquecido con sus experiencias. Y fundamentalmente, a la Internacional Youth Foundation, organización que hizo posible este maravilloso encuentro. A Ashok Regmi, Karen Phillips y Sara Spears, quienes coordinaron increíblemente hasta el último de los detalles.

A todos ellos, gracias totales.

Pablo Winokur