Un denominador común atraviesa a las distintas notas que podés leer en este número de Opinión Sur Joven… y tal vez el mismo denominador común atraviese a toda la historia de la región. ¿Está bien o está mal? ¿Es verdadero o falso? ¿Merece el cielo o el infierno?

Una región cargada de dicotomías, en que las luchas siempre fueron entre “buenos” y “malos”: nunca entre gente que pensaba distinto. Homeopatía: ¿Es buena o mala? ¿Sirve o no sirve? ¿Cura de verdad o es un cuento de abuela? Grafittis: ¿Son un hecho artístico o un acto de vandalismo callejero? ¿Es buena o mala su existencia? ¿Se deberían prohibir o habría que permitir que cada uno haga lo que quiera?; Cárceles: ¿Elemento de represión o de resocialización?, ¿Son los presos víctimas o victimarios?; Teletrabajo: ¿Es bueno o malo? Algunos dicen que es una herramienta para ayudar a las personas a ser más libres; otros creen que sólo sirve para flexibilizar aún más las condiciones de los trabajadores y que genera demasiado asilamiento.

Y acá tal vez se nos genera alguna contradicción: no creemos en el mundo de buenos y malos que nos enseñaron los dibujitos animados, ni que las cosas deban ser blanco o negras. Sí creemos en los grises. ¿Pero no es contradictorio entonces que la mayoría de nuestras notas planteen esa dicotomía?

A veces para entender son buenas las preguntas, las contradicciones, los juegos retóricos. Pero sólo para entender, para enriquecer, para absorber las distintas posturas y tomar la propia. Las preguntas -aunque a veces maniqueas- sirven para enriquecer los debates.

Pero también creemos que en la mayoría de los temas (es decir, en los que no hay asesinos o ladrones implicados) no hay buenos y malos. Simplemente hay distintas posturas sobre las que en general se puede llegar a una síntesis superadora.
Probablemente eso es lo que buscamos.