"El mundo en el que vivimos nos ofrece una gran variedad de alimentos"

Hoy en día la imagen corporal y la constante preocupación por mantener una “buena figura” es un tema que preocupa a muchos hombres y mujeres, sobre todo jóvenes. Las grandes marcas, las publicidades y la sociedad suelen vender una figura de extrema delgadez como la ideal.  Allí es donde parte de la sociedad, en su afan de alcanzar ese ideal de belleza, cae en métodos populares que pocas veces consideran el verdadero ideal que es el de la Salud.

Miles de revistas, páginas web, programas de televisión nos ofrecen dietas milagrosas: la dieta de la luna, la dieta de la sopa, la dieta de la fruta, la dieta de los lunes. Pero, ¿qué tan funcionales y adecuadas resultan estas dietas para nuestro organismo?

Todos los organismos son distintos

Estas dietas se basan en la premisa de que todos somos iguales, que el organismo de todas las personas que consuman esa dieta funciona de la misma manera. No hace falta ser un profesional de la salud para saber que esto no es así. Estos métodos no tienen en cuenta, por ejemplo, enfermedades que podrían empeorar con el consumo de estas dietas.

Estos planes que ofrecen las revistas instan a consumir muy pocas calorías, sin importar la actividad diaria de cada persona y el gasto calórico que esto le provoca. Muy pocas veces están asesoradas por algún médico, nutricionista o cualquier profesional experto en el tema, generando así que las personas se encuentren constantemente cansadas, sin energía, sin ganas y pudiendo causar otras enfermedades asociadas al consumo de tan pocas calorías.

“Perder peso es saludable, siempre que se haga de manera segura: se regula el colesterol, los niveles de azúcar, los problemas de articulaciones, se mejora la circulación y la presión arterial. Pero si luego se recuperan los kilos que estaban de más, todo eso desaparece“, explica la médica nutricionista Melina Jampolis.

Disfrutar a la hora de comer

Comer es un acto que hormonalmente nos provoca placer y además es un acto fisiológico de vital importancia. No hay que convertirlo en una tortura, sino disfrutarlo y aprovecharlo. Aprovechemos el momento de comer para compartir con familias, amigos, hijos, hermanos, padres, novios, novias. Estas dietas rompen con estos momentos y convierten el acto de alimentarse en algo que nos provoca dolor, bronca, quitándonos las ganas de hacerlo y atentando contra nuestra salud.

Ningún extremo es bueno, ni las dietas excesivas llenas de alimentos ricos en grasas y azúcares e importantes cantidades; ni las dietas vacías, sin calorías o que se basan en uno o dos alimentos.

El mundo en el que vivimos nos ofrece una gran variedad de alimentos, miles de verduras de miles de colores, lo mismo con la fruta. Todo tipo de carnes. Cereales, legumbres y hasta cosas sabrosas como azúcares y grasas que podemos consumir con moderación si queremos tener una dieta equilibrada.

¿Cómo no caer en las dietas de moda, y bajar peso con una dieta saludable?

–          Elegir siempre los alimentos de manera equilibrada, incorporar al menos un alimento de cada grupo durante todo el día.

–          Hacer preparaciones coloridas y mezclando los diferentes alimentos.

–          Comer raciones moderadas, reducir las cantidades y no eliminar alimentos.

–          Seleccionar proteínas de Alto Valor Biológico, como carnes, huevo (3 a 5 veces por semana), quesos (todos los días)  o legumbres (1 vez por semana).

–          Seleccionar carne de ave, pescados y carnes rojas, siempre MAGRAS. Evitar embutidos.

–          Consumir al menos 2 raciones de verduras y, por lo menos, 3 de frutas por día.

–          Tratar de realizar por los menos 4 comidas, con 1 a 2 colaciones más.

–          Realizar actividad física de forma continua.