La muerte siempre es algo de lo que mejor no hablar ni pensar. ¿A quién no le pasó de entrar a un trabajo y que le pregunten a nombre de quién poner un seguro de vida? ¿O que tus viejos te hablen de cómo resolver una situación “cuando ya no estén”? ¿O pensar en cómo sería la vida sin alguno de nuestros seres más queridos? Pero pese a los tabúes es necesario pensar en el momento en que ya no estemos. La siguiente nota habla acerca de algunos recaudos legales a la hora de proteger nuestros bienes materiales. ¿Se puede librar un testamento? ¿Qué es y para qué sirve una sucesión?

Pensar en la muerte es doloroso: conlleva una idea de finitud, de desesperanza, de temor y de angustia. Disciplinas científicas, artísticas o religiosas han tratado de captarla…y advirtieron un límite inquebrantable al respecto. Se crearon rituales, mitos, procedimientos y formas de atravesar todo aquello que implica un duelo…ese tiempo “para llorar”.

En la familia romana primitiva, ser heredero estaba relacionado a potestades políticas: él era el que manejaba al grupo familiar, y quién se pondría en el lugar del “pater familias”. Ésa era la verdadera transmisión.

Hoy la muerte –jurídicamente hablando y en base al derecho sucesorio- está relacionada al reconocimiento de la propiedad privada. Algunos autores, como Borda, sostienen que si la propiedad privada estuviera limitada a la duración de la vida de un hombre, no cumpliría su función. De acuerdo a esta idea, la propiedad sólo desarrolla su plena eficiencia cuando es heredada.

La magnitud y hasta imposibilidad de contemplar ese evento llamado “muerte” deviene en sorpresa cuando lo jurídico, lo legal, entra en escena. Pasado el duelo inicial, los días de luto y llanto que hasta la propia normativa argentina contempla, surgen muchos trámites para llevar adelante: sucesiones, testamentos, herencias…

Acá ofrecemos una serie de datos para tener en cuenta y llegar informado sobre algunas cuestiones básicas a la consulta con un profesional:

¿Qué es una sucesión?

Etimológicamente “suceder” deriva del latín: sub, debajo y cedere, retirarse. A nivel jurídico una sucesión implica que una persona “pase a ocupar el lugar de otra” en virtud de una transmisión. Pero claro, un principio importante a tener en cuenta es que nadie puede “transmitir a otro, sobre un objeto, un derecho mejor o más extenso que el que gozaba” [1] Art. 3270 Código Civil. Primera parte.

En ese sentido, es importante mencionar que puede darse una sucesión entre personas vivas (a través de una transferencia singular) o que acontezca con posterioridad a la muerte y a la que nos referimos en esta nota. En este último caso puede ser por una transferencia singular o universal.

La sucesión con motivo de muerte, es la transmisión de todos los derechos activos y pasivos que componen la herencia de una persona muerta. Por lo tanto, la ley es clara al establecer que en una sucesión universal se transmiten tanto los bienes como las deudas. Es decir que el heredero continúa la persona del difunto y es propietario, acreedor o deudor de todo lo que el difunto era propietario, acreedor o deudor, salvo aquéllos derechos que no son transmisibles por sucesión.

Es entonces que los tres elementos fundamentales de toda sucesión son: 1) persona fallecida, 2) persona física o jurídica a la que se le transmite la herencia y 3) la herencia (lo que se transmite).

La normativa argentina establece también que las sucesiones pueden “abrirse” con la muerte natural de una persona o muerte presunta, en casos específicos. El Código Civil, en su artículo 103 establece que “termina la existencia de las personas con la muerte natural de ellas”. Parecería una obviedad, sin embargo, de este modo la ley señala su negativa a muerte civil, entre otros casos.

En síntesis: cuando fallece una persona, sus bienes no pasan automáticamente a ser propiedad de “sus herederos” sino que se exige un procedimiento riguroso. Aquí algunos detalles de la cuestión:

¿Cómo se tramita una sucesión?

Todo proceso sucesorio tiene como objetivo determinar quiénes son los herederos de la persona que falleció, qué patrimonio corresponde transmitir, cómo será su adjudicación y cómo se cumplimentarán las obligaciones pendientes de quién falleció, en caso de que esto sea posible. Por lo tanto, como primer punto hay que determinar ¿quiénes son los herederos?

-La sucesión es un proceso universal, por lo tanto siempre habrá un único proceso donde se transmite la totalidad de la herencia. No se puede repartir en partes.

Todo proceso sucesorio tiene generalmente tres etapas: a) cuando se inicia, 2) cuando se aprueba el testamento o se dicta la declaratoria de herederos, 3) división, adjudicación e inscripción de bienes.

Siempre hay que presentar muchos documentos: en general los tramitan los abogados, pero siempre se necesitarán los títulos de las propiedades, las partida de defunción de quién se inicia la sucesión, las partidas de nacimiento o matrimonio de quiénes invoquen un vínculo, testamento en caso de existir, acreditar publicaciones de edictos, informes de dominio y de inhibición general de bienes de los Registros, libres deuda de determinados impuestos y acreditar publicaciones de edictos. Si esto te pareció mucho, cabe aclarar que siempre puede aparecer algún otro requerimiento sorpresivo.

En la Ciudad de Buenos Aires es obligatorio para quiénes inician una sucesión el pago de una tasa de justicia que corresponde al 1,5% del valor de los bienes y el porcentaje de bienes que se transmite. También hay otros impuestos relacionados con los bienes muebles del fallecido y los costos de inscripción en cada Registro. Por ejemplo: se debe inscribir la declaratoria de herederos en el Registro de la Propiedad Inmueble para poder efectuar una compra-venta. También existe la posibilidad de hacerlo por “tracto abreviado” e inscribirla directamente a nombre del nuevo comprador.

Marcela, una ama de casa de 45 años decidió no efectuar ningún trámite sobre unos terrenos que debía heredar de una localidad bonaerense. “Me va a resultar anti-económico”, decía. ¿Qué significa esto? Que va a tener que invertir más de lo que iba a obtener de la venta de esos lotes abandonados. Siempre se sugiere pensar que todo proceso judicial tiene un costo (honorarios, gastos y demás) pero que de todos modos son bienes que ingresan al patrimonio. Desde ahí hay que efectuar el análisis con claridad.

El heredero tiene tanto derechos como obligaciones que dependerán de cada caso en particular. Es recibir y dar. Por lo tanto, es importante asesorarse respecto de las responsabilidades y las posibilidades que puedan surgir durante el proceso de sucesión. Por ej: tal vez puede alquilarse algún inmueble y solventar de ese modo los gastos que vayan apareciendo.

El beneficio de inventario permite separar los bienes de las deudas, podrá aceptarse de ese modo.

La ley argentina establece la existencia de herederos forzosos. De este modo se protegen determinados parentescos. Por ejemplo, un padre no puede desheredar a sus hijos, que siempre deberían recibir todo el patrimonio dividido en partes iguales, salvo las excepciones que la propia normativa contempla para poder hacerlo

Si se sospecha algún caso de “fraude” (por ejemplo, una vecina que se quedó “con todos los bienes”) o circunstancias de tipo delictivas hay que buscar asesoramiento de inmediato. No hay que resignarse y siempre sirve hacer las denuncias pertinentes si se sospecha que hubo algún delito.

Armar un testamento permite al testador disponer de un porcentaje de sus bienes. Pero no puede destinar por ejemplo la totalidad de su patrimonio perjudicando el porcentaje que deberían recibir sus “herederos forzosos”. Es decir, una persona no puede legar todas sus propiedades a una institución benéfica y dejar a sus hijos sin nada. Si se quiere hacer un testamento, conviene asesorarse ya que hay algunos requisitos para que sea válido.

Daniel, es un estudiante de turismo de 29 años que tiene un inmueble a su nombre. Decidió confeccionar un testamento e informárselo a su abogada por cualquier eventualidad, ya que al viajar muchísimo por su trabajo, quería dejar “los papeles en regla” por si acaso.
En las sucesiones pueden presentarse tanto herederos como acreedores y siempre interviene el Fisco.

Que en paz descanse

Todo lo relacionado con bienes, relaciones familiares y muerte genera un movimiento peculiar. Desde la práctica jurídica (y especialmente humana) decidir iniciar un proceso sucesorio implica muchas veces concentrar en un expediente viejos conflictos irresueltos, lazos familiares perdidos, derechos y ambiciones que constituyen verdaderos eventos tragi-cómicos. Ese acerbo hereditario termina por convertirse en un botín de batalla que se inicia o termina definiendo post-mortem.

En ciertos casos, la llegada de la muerte constituye un hecho tan imprevisible, sorpresivo y perturbador que la mera organización y transmisión de bienes se ve diluida en años de decisiones postergadas.

Lo cierto, frente a tanta incertidumbre, es que lo vivido se plasma casi inexorablemente en miles de hojas al grito de una petición clara y contundente. Porque de una u otra forma todos pretenden que se “Provea de conformidad y se HAGA JUSTICIA”.

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+Info

Testamentos de la historia argentina:

Testamento de José de San Martín

Testamento Político de Leandro N. Alem

Algunos ejemplos de Herencias y Legados:

UNICEF

Greenpeace

[1] Art. 3270 Código Civil. Primera parte.