Muchos estudiantes creen que su ejercicio profesional comenzará el día que reciban el título universitario o terciario. Sin embargo, el ansiado día después será como cualquier otro y puede resultar muy frustrante si recién ahí se empieza con la carrera laboral. La experiencia, red de contactos y el asociativismo son tópicos cruciales a la hora de “armarte” profesionalmente. Acá te explicamos cómo funciona.

Tu carrera profesional es muy importante y para diagramar un perfil exitoso necesitás hacer hincapié en algunas variables cruciales, recabadas de las historias de emprendedores que lograron con creces sus objetivos, como los expuestos en varios artículos de Opinión Sur Joven. Ver sección Laburos y emprendimientos

Un problema para las nuevas generaciones de profesionales en gestación es que no realizan una planificación ordenada de lo que quieren.

Otro de los riesgos que corremos los jóvenes inexpertos es lo que Pablo Belly -especialista en gestión del conocimiento y capital intelectual- llama “Síndrome del Estudiante Crónico”(SEC). “Esto es algo que sucede típicamente en los estudiantes universitarios. Cuando se gradúan creen que han adquirido poco conocimiento. Entonces, realizan un posgrado. Luego, creyendo que sus conocimientos son todavía insuficientes, se lanzan tras un doctorado, en el que invierten otros años más. Después, deciden especializarse y realizan un posdoctorado”, ironiza. Por eso es importante que vayas acompañando tus logros académicos con experiencia laboral, para equilibrar entre conocimiento y práctica.

Para abordar esta problemática desde una visión integral la planificación adquiere gran relevancia, ya que estamos inmersos en un universo laboral cada vez más competitivo, que no permite dejar ningún aspecto librado al azar. En este artículo ponemos a tu disposición algunas herramientas para que puedas desarrollarte profesionalmente a pleno.

Network: La Red

A la hora de echar mano a las relaciones, el capital social adquiere gran relevancia. Sergio Postel es director del Ariel Job Center, una organización que brinda entre otras cosas consultoría a profesionales que quieren lanzarse por cuenta propia. “Una de las herramientas fundamentales a la hora de tener un servicio profesional tiene que ver con la red de contactos”, opina. “Saber armar un mailing y una red de conocidos de forma tal de tener desde el principio clientes potenciales que habría que contactar. Otras de las formas, tiene que ver con saber difundir su servicio. En algunas profesiones es importantísimo que el profesional escriba para hacerse conocer. Por ejemplo, hay muchos médicos que escriben en diferentes medios o tienen su página de Internet donde la gente va conociendo acerca de alguna investigación o participación en algún congreso o foro”.

Cuanto más temprano empieces a desplegar tu red de contactos, más tiempo ganarás, ya que se necesita de maduración para poder desarrollarla. Enviar un curriculum no brinda un trabajo asegurado y estable; es más probable que esto suceda gracias a recomendaciones de conocidos o allegados (integrantes de nuestra network) que conocen nuestro perfil, potencial y lo que tenemos para ofrecer.

Hay que tener especial cuidado en no buscar amistades interesadas, debido a que no se consolidan en el largo plazo. Vale más adoptar una actitud empática y de colaboración recíproca, para llevar adelante intercambios provechosos para ambas partes y en diferentes situaciones, ya sea en el presente o en el futuro.

Un ámbito propicio para desarrollar la actividad de networking suelen ser los congresos, seminarios y conferencias del sector profesional al que aspirás formar parte. Asistir a este tipo de eventos siempre es provechoso: se escuchan experiencias de expositores, sirve para aprender nuevas tendencias, conocer el camino lleno de obstáculos que otros tuvieron que recorrer (para no cometer sus mismos errores) y amplía nuestra visión estratégica en sectores que no conocemos o apenas tocamos de oído.

Asimismo, estas reuniones disponen de coffee-breaks que son un momento especial para relacionarse con el resto de los asistentes, ampliando nuestra red. Por eso, siempre es bueno tener a mano tarjetas personales o folleto. En general el saldo es positivo.

Experiencia laboral: sos lo que hacés

Es crucial en tu perfil profesional. No siempre se puede elegir dónde trabajar, especialmente si estás necesitado de dinero. Pero es importante que en la medida que lo puedas hacer, optes por aquellos empleos que te brinden mejores perspectivas de crecimiento y un mayor conocimiento sobre tu carrera.

En la mayoría de las carreras universitarias es imprescindible tener uno o dos años de experiencia laboral antes de graduarse. Por eso, más allá de lo engorroso que puede resultar, conviene trabajar y estudiar a la vez (especialmente, después de los primeros años de cursada), debido a que asimilamos los conceptos teóricos aprendidos en la universidad, relacionándolos directamente con situaciones de la vida diaria laboral.

Si tu objetivo no es el mundo educativo, hay que tener cuidado con caer en perfiles netamente académicos, que terminan alejándote progresivamente de la práctica profesional.

Una buena alternativa para empezar son las pasantías, que son beneficiosas para empresarios (ya que es una relación laboral semi-encubierta) y le permite a los estudiantes adquirir training especifico de la profesión, con posibilidades de convertirse en un trabajo estable y con buenas proyecciones a futuro.

Otra opción interesante, son los programas de “Trainees” en grandes empresas, que cuentan con capacitación especialmente diseñada para estudiantes o recién graduados, y te permiten empezar una carrera en alguna multinacional.

Asociativismo: juntos es mejor

“Son bien conocidas, pero no siempre aplicadas, las ventajas de ‘formar parte’ de alguna asociación o entidad: se recibe información de primera mano, se conocen nuevas opiniones y se debaten temas; hay intercambio de puntos de vista, a la vez que permite el desarrollo de determinadas metas, que sólo es posible llevarlas adelante en conjunto, actuando interdisciplinariamente”, sostiene el contador Oscar Morales, consultor de empresas en Rosario.

En la región metropolitana de esa localidad, se lograron establecer interesantes sinergias entre lo público y lo privado, elaborando proyectos comunes, intercambiando información y llevando adelante acciones conjuntas. Un ejemplo de ello es la Agencia de Desarrollo de la Región Rosario (ADERR), una asociación civil sin fines de lucro, cuya misión es promocionar la productividad y competitividad de las empresas de la zona, facilitando el acceso a líneas de crédito de diferentes entes, como la SePyme o el Banco Interamericano de Desarrollo. Cabe destacar que está formada por integrantes del sector empresarial y gubernamental en porciones estrictamente iguales.

“El asociativismo nos lleva a participar de reuniones organizadas, presentaciones y oportunidades de distinto tipo, muchas veces con rondas de negocios, misiones comerciales. También permite defender mejor nuestros intereses, leyes y reglamentos, ya que la pertenencia brinda contención, seguridad y confianza a los individuos, protegiéndolo en distintos aspectos y constituyendo nuevas ventajas a favor de la asociatividad”, resume Morales.

Haciendo énfasis en estos tres aspectos y con el lógico equilibrio necesario, te irás construyendo, a veces sin darte cuenta, como sujeto profesional. A veces es útil armar una misión personal a futuro, como explica Stephen Covey en el best seller de management “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”.

En estos tiempos es importante ser flexibles, orientado a los objetivos, capacitados en grado y posgrado, aptos para trabajar en equipo, con un claro sentido de la empatía y las relaciones interpersonales… son virtudes que podés desarrollar y serán ampliamente valoradas por las empresas.