Si un vértigo desconocido se apodera de vos cada vez que entrás a un cuarto con cuadros colgados en las paredes. Si no encontrás diferencia alguna entre el renacimiento italiano y el arte pop estadounidense. Si todavía desconocés la existencia de las instituciones argentinas y latinoamericanas que reúnen las más variadas obras de la historia y de los últimos años. Todas son razones para que leas esta nota y guardes algunos consejos para poder disfrutar y entender una de las más nobles expresiones humanas.

Muchas veces confundimos los museos de arte con los lugares donde se encontraría lo culto, la “alta cultura”. Un ámbito inaccesible para el común de la gente. Pero debemos tener en cuenta que el arte, en tanto expresión humana, se encuentra en todos lados.

Encontramos arte no sólo en los museos sino en la vía pública, en las iglesias, en nuestros hogares, en las ferias, en los happenings, en las muestras colectivas, en las exposiciones independientes, en todo tipo de lugar

Pero también se cruza por nuestra mente que para visitar un museo hay que estar debidamente preparado. Portar cierto bagaje cultural, recordar el nombre de un autor conocido, saber diferenciar claramente las distintas corrientes o estilos.

Sin embargo, entrar a una exposición de arte clásico y desconocer en absoluto la cultura grecorromana o ingresar a un museo contemporáneo y no tener la menor idea de las obras que nos vamos a encontrar, no debe producirnos temor o desconfianza.

Como bien aconsejan varios conocidos y profesionales del tema, el prejuicio es el peor enemigo a la hora de ir a ver arte. “Para una persona que no tiene conocimientos de la materia, lo mejor es ir a ver y dejar sentir. Revisar qué sentimientos le produce una obra. Pueden ser de goce, de aceptación o rechazo. Lo importante es lo que pueda sentir el espectador”, sugiere la escultora argentina Lucy Mattos

En tanto, la museóloga Mabel Mikszo sostiene que “todo el mundo puede disfrutar del arte si tiene interés”. Y aclara: “Nadie nace sabiendo absolutamente nada, de hecho puede no interesarte el tema. Pero ir a ver juegos en un museo es arte, ir a ver pinturas es arte, ir a ver esculturas es arte, interactuar dentro de un museo es arte”.

¿A dónde vamos?

Para quienes habitan en Capital Federal y alrededores, existe una oferta cultural muy rica y amplia. Hay una gran cantidad de espectáculos, conciertos, talleres, ciclos, conferencias y otras actividades para asistir y aprovechar.

“En este momento hay una gran oferta en teatro y de música; también respecto a la plástica. Por ejemplo los museos están abiertos todos los días”, opina Eduardo Vázquez, director del Museo de la Ciudad de Buenos Aires.

Si nos decidimos por el arte latinoamericano, tenemos a nuestro alcance el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), donde podremos encontrar obras de artistas como Diego Rivera y Frida Kahlo (México); Joaquín Torres-García y Pedro Figari (Uruguay); Wifredo Lam y Amelia Peláez (Cuba); Tarsila Do Amaral y Cándido Portinari (Brasil); Roberto Matta (Chile) y Antonio Berni, Emilio Pettoruti y Xul Solar (Argentina).

“La colección está exhibida en un 70%, organizada de modo cronológico. Pero a su vez, la distribución de obras en el espacio permite visualizar diálogos entre las producciones de artistas contemporáneos, que compartieron estrategias y formas de expresión”, cuenta Cintia Mezza, coordinadora de registro y documentación del Malba.

Otra opción es dar un vuelta por el Museo de la Ciudad de Buenos Aires, donde podremos observar la historia de este distrito a través de sus objetos históricos.

“Es un museo costumbrista, porque a la ciudad la construye la gente. La colección del museo es totalmente heterogénea. Hay una gran cantidad de objetos relacionados con el aspecto arquitectónico de Buenos Aires y también está la parte gráfica. Los objetos más antiguos que tenemos datan de mediados del siglo XIX. Hay afiches y muchísimas fotografías”, explica su director, Eduardo Vázquez.

Pero, antes de seguir, ¿podemos saber qué es el arte? ¿Existe una definición exacta que lo explique? Por ejemplo, ¿qué comparte la imagen estilizada de un bisonte en la pared de un cueva en períodos prehistóricos, con la Capilla Sixtina de Miguel Ángel o con las composiciones geométricas de Mondrian?

¿Qué es Hel Arte? (sic)

Tal vez, la respuesta sea el deseo de comunicar ideas y emociones por medio de las imágenes, de colores, sonidos, texturas, movimientos. Porque a pesar de las diferencias formales, todas las expresiones artísticas buscan transmitir un mismo impulso: el de construir un mundo por medio de imágenes, sonidos o palabras, según la disciplina.

“El arte es una forma de expresión creativa, realizada por una persona que tiene la sensibilidad para poder hacerlo. Todos podemos ser esa persona con sensibilidad para expresarnos creativamente y hacer arte”, opina Mattos.

Las expresiones artísticas se llevan a cabo para representar la realidad. Aunque, no se trata de una representación fidedigna y objetiva del mundo que nos rodea, sino que se intenta plasmar a las obras con las sensaciones y puntos de vista del autor. Vamos con unos ejemplos: En el Renacimiento -movimiento que tiene lugar en la Europa Occidental de los siglos XV y XVI- los artistas buscaban reincorporar y resaltar la importancia de los valores y de las acciones humanas de sus obras, un profundo cambio que se producía en rechazo a la idea medieval que establecía un mundo regido por Dios y por su palabra indiscutible en la tierra, la Iglesia. De aquí que este movimiento esté estrechamente ligado al humanismo, por la recuperación del hombre como medida de todas las cosas.

Por otro lado, en otro tiempo y en otro lugar, Andy Warhol comienza a incluir en sus pinturas representaciones de la clásicas latas de sopa “Campbell´s” o de la actriz Marilyn Monroe. Este artista estadounidense, famoso exponente del arte Pop, utilizaba objetos clásicos de la industria comercial y cinematográfica en sus pinturas, y producía una crítica hacia los cánones tradicionales de las galerías y, más aún, en la definición misma de arte.

Podemos observar, a grosso modo, que dichos movimientos artísticos, por más distintos y diferentes que sean el uno del otro, estaban en la búsqueda de un tipo de representación de la sociedad y del mundo en particular, y a la vez establecían un punto de vista, un enfoque, en oposición a las formas establecidas y consolidadas del pasado.

Desde las pinturas rupestres de Altamira hasta las abstracciones de Pablo Picasso, pasando por los claroscuros de Caravaggio y los dibujos estilizados de la cultura egipcia, observamos que toda representación se trata de una forma de ver las cosas. Una óptica, un punto de vista, que tiene su relación con su contexto histórico, social y político.

Asimismo, Danni Cavallaro, en “Historia del Arte para principiantes” brinda algunas recomendaciones básicas al momento de apreciar una obra de arte. “Tendemos a captar el efecto general sin prestar mucha atención a los detalles de la imagen. El efecto general es vital en cuanto a suscitar sensaciones de placer o disgusto pero los imágenes nos hablan sutilmente, mediante la interacción de múltiples elementos”, expone.

Consideremos también, el aporte del sociólogo francés Pierre Bourdieu, quien opina que las clases medias y altas, a través del capital simbólico, tienen la posibilidad de establecer sus juicios y verdades sobre toda la sociedad.

Por ejemplo, la noción del gusto, como construcción, nos enseña que la persona que sabe de arte -que conoce del tema y puede desempeñarse más fácilmente que otros en el ámbito artístico- posee dicho conocimiento porque tuvo la posibilidad de aprenderlo.

Distinta será la situación de una persona perteneciente a las clases bajas, quien tuvo una educación incompleta, y sus lugares recreativos no serán los museos ni las exposiciones sino -por ejemplo- el estadio de fútbol, el bar o, directamente, el cuarto de su casa donde se encuentre la televisión.

Visitar un museo no debería resultar una experiencia desagradable. Tampoco una experiencia sagrada. Los museos no son templos, donde uno se dirige a rendirle culto a las obras de arte. Las esculturas, los cuadros, las instalaciones, los grabados están ahí para que “conversemos” con ellos. Son obras vivas, no muertas.

Porque las obras de arte están tratando de hablarnos, y en muchos idiomas. Si nos abrimos a escucharlas y les permitimos que impacten en nuestro cuerpo y mente, podremos llegar a nuevos puertos.

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Museos en Argentina

Museo Nacional de Arte Decorativo:
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Museo Virtual del País, Uruguay:
Museo Torres García, Uruguay:
Museo Nacional de Artes visuales, Uruguay:
Museo Virtual de Arte, Brasil:

Entrevista al director del Museo de la Ciudad de Buenos Aires, Eduardo Vázquez

Entrevista a la museóloga argentina Mabel Mikszo

Entrevista completa con la escultora Lucy Mattos

Entrevista con la Coordinadora de Registro y Documentación del Malba

Un libro: Historia del Arte para Principiantes