Opinión Sur Joven presentará una serie de artículos elaborados en conjunto con el Sistema de Comunicación Joven RedCamaleón, nacido en Colombia. Mediante entregas especiales daremos a conocer algunos elementos de la realidad colombiana. ¿Por qué es uno de los países más violentos de América Latina? ¿Quién es quién en este juego de poder? La idea es brindar ciertos aspectos de la realidad de ese país, unos tristes y dolorosos, pero también otros que permiten mantener la fe en un lugar que para algunos es su casa.

Imagine que está en medio de un sueño, nada inolvidable ni memorable, un sueño como cualquier otro, que se interrumpe por un estruendoso ¡boommm! Entonces usted siente un leve movimiento de su cama, el vibrar de los vidrios de las ventanas y piensa que el sonido que escuchó es un trueno que anuncia la fuerte lluvia. Abre sus ojos y se sorprende al encontrar un brillante sol, un cielo celeste que se cuela por las cortinas y, pronto, la confusión será mayor por los ruidos de pasos que se aceleran, las puertas que abren y cierran, las voces en el pasillo fuera de su apartamento, los radios que se prenden o se sintonizan en las noticias. Y entonces usted decide levantarse en busca de su mamá o de su papá, si es posible los dos, mejor.

Lo siguiente que recuerda es que alguien dice ¡volaron el D.A.S! y la frase se va repitiendo en un eco de múltiples voces que se agolpan en un pasillo de grandes ventanales, en el último piso de un edificio de 13, desde el cual usted puede ver no tan lejos una humareda con algunas llamas que de vez en cuando emergen.

La siguiente angustia que recuerda es la de su madre buscando monedas para el teléfono público que se encuentra en la planta baja. Así usted, a los 8 años, un 6 de diciembre de 1989, que no sabe que es el DAS, descubre que eso que acaba de explotar, es un edificio que queda muy cerca del trabajo de su abuelo materno.

La tranquilidad vendrá en medio de las sirenas de carros de bomberos y ambulancias que ve pasar por la ventana, cuando su mamá logra saber que su abuelo está bien. Y entonces ya sólo quedaba esperar el reporte de muertos en las noticias y la vuelta a la vida cotidiana en medio de la certeza cada vez mayor de que la vida puede terminar en un estallido. La situación descrita es parte de un recuerdo personal y compartido con los colombianos que vivimos -o sobrevivimos- durante los 80 y 90. Y nada lejano a los que vivieron etapas anteriores y posteriores, gracias a un conflicto interno armado no declarado de más de 50 años; motivado y agudizado por intereses económicos y políticos que ha marcado a varias generaciones que en medio de la muerte le abren espacio a la vida.

Para irnos poniendo a tono empezaremos por contar que Colombia se encuentra en el norte del continente sudamericano. Está bañada por dos océanos: al norte, el Atlántico y al occidente, el Pacífico. Dado que se ubica sobre la línea ecuatorial, no hay estaciones y la temperatura es regulada por la altitud: cerca de los andes hay zonas de nieves perpetuas; en la costa hay hasta 40 grados.

En la parte sur del territorio, la Cordillera de los Andes, se divide en tres ramales; esto permite la formación de múltiples ecosistemas, algunos únicos como los páramos, que contrastan con los desiertos; ante las frías montañas aparecen los cálidos llanos orientales, las exuberantes selvas, las costas e islas del Caribe…

Durante el siglo XX la economía estuvo sostenida por productos agrícolas, como el tabaco y el café, y recursos mineros como el petróleo, las esmeraldas y el oro. Sin embargo, en los últimos años debido al proceso migratorio causado por la inseguridad económica o social, las remesas empezaron a ocupar el primer renglón de la economía. También el mundo nos reconoce por la producción y comercio de marihuana y cocaína, fuente importante de la economía clandestina, la violencia evidente y los procesos políticos.

Pero más allá de los recursos naturales, también contamos con muchos grupos armados: abarca guerrillas de izquierda, grupos de paramilitares, un ejército con serios problemas de corrupción al interior y ahora el establecimiento de siete bases militares norteamericanas.

Comenzando la historia

El atentado con un carro bomba al Departamento Administrativo de Seguridad (D.A.S) la mañana del 6 de diciembre de 1989 no resultó un hecho aislado, sino la expresión de un conflicto social que para entonces tenía más de dos décadas y variados actores. Para ir desenrollando un poco la madeja y comprender un poco la configuración de la trama de un problema aún no resuelto, empezaremos con uno de los actores mas antiguos del conflicto: las FARC.

Las Fuerzas Revolucionarias de Colombia- Ejercito del Pueblo, FARC-EP, son el resultado de la confluencia del proceso que algunos historiadores como Marco Palacios y Fernand González entre otros, han definido como la “violencia política bipartidista” [1], de la disputa por la tierra en un país que para entonces sostenía su economía en la agricultura, y del proceso de ingreso y asimilación del comunismo en América Latina.“Varios autores ubican los orígenes de las FARC a partir de la violencia de mediados de siglo y de las autodefensas campesinas surgidas en la misma época en las regiones de influencia política y social del Partido Comunista. Con el nombre de FARC aparecen en 1966, tras el ataque militar a las denominadas repúblicas independientes. [2]

Las repúblicas independientes fueron asentamientos de colonos campesinos que se ubicaron en la zona de la cordillera central, occidental y hacia los llanos orientales; fueron el resultado de la violencia bipartidista comprendida entre 1949 y 1953, pero continuaron existiendo aún después del acuerdo de coalición entre el partido liberal y conservador entre 1958 y 1974. Ambos partidos habían pactado la alternancia en el gobierno y esa alianza fue llamada Frente Nacional. Algunos de los grupos guerrilleros liberales asumieron las ideas del Comunismo que ingresaba a América Latina. Luego de la caída del gobierno militar del General Gustavo Rojas Pinilla -que llevó a la conformación del Frente Nacional y la desmovilización de las fuerzas guerrilleras que quedaban- los comunistas del sur del Tolima se negaron a entregar las armas. Ellos y su líder, Charronegro (Jacobo Prías Alape), sabían que pronto las necesitarían para defenderse de los anticomunistas que los rodeaban”. [3]

Algunos sectores opositores al gobierno consideraron estos asentamientos como un peligro para la soberanía nacional y así lo expresó el político conservador Álvaro Gómez Hurtado, en su discurso ante el Senado el 29 de noviembre de 1961.

“[…] en este país hay una serie de repúblicas independientes, que no reconocen la soberanía del Estado colombiano, donde el ejercito colombiano no puede entrar; donde se le dice que su presencia es nefanda, que ahuyenta al pueblo o a los habitantes […] Hay la república independiente de Sumapaz […]de Planadas […] de Río Chiquito […] y ahora tenemos el nacimiento de una nueva república independiente del Vichada, la soberanía nacional se está encogiendo como un pañuelo.” Henderson analiza: “El discurso de Álvaro Gómez fue oportuno por cuanto llegó dos días antes que Fidel Castro suscribiera abiertamente al marxismo-leninismo, diez días antes de que Colombia rompiera relaciones con Cuba y dos semanas antes de la visita de John F. Kennedy”. [4]

Las palabras de Álvaro Gómez suscitaron reacciones en el gobierno, hasta el punto de planear para el siguiente año una acción militar contra el pequeño enclave de Planadas. La acción no fue realizada y se desconocen los motivos por los que se suspendió la misión. Sin embargo dos años después, en mayo de 1964, fue bombardeada por el ejército Marquetalia un enclave al sur de Planadas, donde tenía asentamiento Charronegro y que comunicaba con el enclave de Río Chiquito. Los sobrevivientes de este ataque conformarían un grupo armado, que en principio era de autodefensas campesinas: en 1966 sería dado a conocer como las F.A.R.C.

En un largo trasegar de más de 50 años donde el país se fue transformando, este grupo ha permanecido, ha sufrido cambios cualitativos y cuantitativos: aumento en la cantidad de hombres armados, vinculación con el narcotráfico, ocupación de tierras, control político y militar en algunas regiones distantes a la capital, cambios en sus dirigentes y direccionamiento político, aparición de otros grupos guerrilleros, tres intentos de acuerdos de paz, la aparición de grupos paramilitares, entre otros; sin embargo, tal como ese mayo de 1964, o aquel diciembre de 1989, aún es posible que el sueño de los y las colombianas pueda interrumpirse con un estallido. De eso seguiremos hablando en las próximas entregas de Opinión Sur Joven.

Ilustración: Guadalupe Giani

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Un poco más de información:

Sistema de Comunicación Joven RedCamaleón

Jóvenes colombianos: sin pasado, presente y futuro, un informe especial sobre la realidad actual del programa Colombia Joven

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[1] Se conoce como la época de la violencia al periodo de confrontación armada entre el partido liberal y el conservador, que se dio a partir de 1947 durante 18 años y que se estima dejo unos 200 mil muertos.

[2] Gónzalez, Fernand; Bolivar, Ingrid; Vázquez, Teófilo. Violencia Política en Colombia. De la nación fragmentada a la construcción del Estado. CINEP. Colombia, 2004. Pág. 53.

[3] Henderson, James D. La modernización en Colombia: los años de Laureano Gómez, 1889-1965. Universidad de Antioquía, Facultad de Ciencias Humanas y Económicas, Universidad Nacional de Colombia- sede Medellín, Colombia, 2006. Pág. 589.

[4] Ibid, Pág 588.