Cientos de movimientos, organizaciones no gubernamentales o partidos políticos se apoyan en las nuevas tecnologías para lograr que los ciudadanos se comprometan con la democracia. ¿Pero hasta qué punto Internet y las TICs hacen que la gente participe más? Las críticas al modelo y algunas respuestas.

Ilustración: Pitarqué

Para algunos se trata de un mundo ideal, una forma de reemplazar la obsoleta y pasiva democracia representativa: lograr que la gente pueda participar desde su casa, sin moverse, a un sólo click de distancia. El sueño de Rousseau ahora es posible: todos podemos votar desde nuestro hogar y ser parte de la “voluntad general”. Internet permite eso y mucho más.

Posibilita que cualquiera tenga su propio medio de comunicación: la producción y distribución de información ya no es monopolio de las grandes corporaciones; cualquiera puede tener un blog y decir lo que se le cante –y cuando se le cante- a cuántas personas quieran oírlo. No hay que esperar al cierre de edición, no hay que pasar la censura de ningún jefe, no hay que respetar la posición de los anunciantes y no hay limitaciones físicas en torno a la llegada del mensaje. Quien quiera oír que oiga y punto.

Internet permite que cualquiera se pueda presentar a elecciones. Aunque todavía la industria de la publicidad on line es limitada, ya no haría falta pagar miles de dólares para hacer un spot publicitario: con una camarita digital se puede armar un videito casero y subirlo a YouTube. Sólo hay que ser creativo en cuanto a la presentación y la gente comenzará a verlo.

Internet permite generar sentido colectivo. A través de herramientas como Wikipedia es posible generar discusiones colectivas sobre determinados significados y llegar a consensos que de otro modo sería imposible arribar. Al discutir sobre determinadas cosas –por ejemplo quién es Hugo Chávez- y construir sentido, todos los que participan están haciendo política. Antes, las enciclopedias eran cerradas y sus contenidos, decididos por unas pocas personas; ahora construimos entre todos.

Internet permite generar discusiones libres, a través de foros y comentarios a los blogs. Con los medios tradicionales siempre había alguien filtrando las opiniones de los otros: sea por tiempo o espacio. Ahora es libre, si lo desean sus creadores. Cualquier post en un blog puede tener cientos, miles, millones de comentarios.

Todo esto permite Internet. Así, según estos postulados, la gente debería estar más movilizada y más deseosa de participar en lo público. ¿O no?

La nueva esfera pública

Uno de los teóricos más importantes de Internet y las nuevas tecnologías, llamado Yochai Benkler, explica cuáles son los dos motivos por los cuáles él cree que Internet revoluciona el mundo de lo público. En primer lugar, dice, la arquitectura con la que fue construida la red genera un cambio de paradigma: antes cualquier tipo de comunicación era unidireccional; un medio decidía publicar o emitir algo y los lectores u oyentes lo consumían pasivamente. Máximo, podían mandar cartas o llamar por teléfono para dejar una opinión. La arquitectura de la red es “multidireccional” y hace que todos sean potencialmente emisores y receptores de mensajes.

El segundo cambio tiene que ver con los casi nulos costos de entrada para emitir el mensaje: cualquiera que tenga acceso a una computadora con Internet puede publicar lo que desee. “La posibilidad de comunicarse en forma sencilla y efectiva en la esfera pública permite a los individuos convertirse de lectores y oyentes pasivos a potenciales hablantes y participantes en conversaciones”, explica Benkler en un texto titulado “La Emergencia de una esfera pública en red” [1].

Antes, cualquiera que quisiera decir algo debía juntar un buen dinero para generar algún medio: una revista, un programa de radio o de tele. Pero hacerlo, garantizaba que alguien lo lea o lo escuche. Con las nuevas tecnologías, sólo se trata de querer.

Hugo Pasarello Luna es un politólogo de menos de 30 años que estaba y está preocupado por generar conciencia ciudadana respecto al voto. Para aportar su granito de arena creóArgentina Elections, un sitio Web que intenta contribuir al “conocimiento y análisis” de las elecciones en la Argentina, y al “fortalecimiento y profundización del debate público sobre el régimen electoral del país y su influencia en el sistema político”, según define. El sitio fue hecho por él y contó en 2007 con la participación de nueve voluntarios que se capacitaron, investigaron y pudieron publicar sus trabajos, que fueron leídos por miles de personas los días previos a las elecciones 2007. “Hay pocos que traten el tema desde una perspectiva académica, profesional e independiente. El sitio brinda mucha información sobre el sistema electoral y sobre las elecciones en particular, incluyendo material que es a veces difícil de encontrar en los medios masivos de comunicación, como las plataformas de todos los candidatos”, explica Hugo.

Antes, aquel que quería acceder a la plataforma de cada uno de los partidos debía tomarse un colectivo hasta la sede de la Justicia Electoral y pedir que se las fotocopien. Con la aparición de Internet, surgió la posibilidad de recorrer todos los sitios de los partidos políticos y –si estuviera on line- bajar la plataforma. Pero ahora es más fácil; se puede hacer a través de Argentina Elections: todo está expresado de manera sencilla y en un sólo lugar. ¿Pero provocó esto que millones de personas salieran a bajar las plataformas de los partidos? ¿Hace que los partidos tengan más cuidado al elaborarlas porque saben que los están observando? Probablemente no. Pero al menos algunas personas están más informadas de lo que antes lo hubieran estado.

Un trabajo realizado por el Center For Social Media define a los “medios públicos” como proyectos creados para dirigir y movilizar “públicos” a través de un medio de comunicación. Cuando hablan de “públicos”, se refieren al término de Jürgen Habermas: ciudadanos preocupados por las cuestiones públicas. La existencia de este tipo de medios –según las autoras Pat Aufderheide y Jessica Clark- mejora la calidad de la democracia, dado que se generan espacios y herramientas para que los ciudadanos puedan debatir y conversar acerca de los temas de estado público que les preocupan. A la vez pueden tratar de arribar a conclusiones respecto a qué hacer con ese problema. El público al que hacen referencia está relacionado con el término de Habermas de “Esfera Pública”: “Espacios sociales y prácticos en los que la gente descubre los aspectos públicos y encuentra mecanismos para resolverlos”. Este tipo de medios son herramientas para comunicarse acerca de lo que sucede en esa esfera. Es importante aclarar que el concepto incluye al denominado periodismo ciudadano, pero es mucho más abarcativo. El único y fundamental requisito para que sean“medios públicos” es que no sean unidireccionales. Es decir, que cualquiera pueda entrar e insertarse en el debate que ese medio propone.

En el mundo se generan cientos de espacios virtuales de personas que crean medios o propuestas on line con el sólo fin de comunicar una idea: de convencer a otros de que determinadas cuestiones son importantes para mejorar las sociedades en que vivimos.

Cualquier herramienta de comunicación sirve para ciber-participar. Benkler menciona algunas más rudimentarias y otras más complejas. Por ejemplo, los mails. Durante los días de conflicto por las retenciones en la Argentina circularon decenas de mails instando a la comunidad a tomar posición en torno a uno u otro actor: desde explicaciones sobre cómo se afectaba la renta del campo por culpa de las retenciones, hasta pedidos de organizaciones oficialistas de “defender al Gobierno popular”. Esta forma de participación se da particularmente a través de las redes de contactos, pero también mediante grupos de mails.

Un segundo escalón son las páginas Web estáticas, que permiten por ejemplo dar a conocer la ideología de una ONG. Cualquiera puede exponer texto e imágenes. El tercer escalón –en tiempo y calidad- se dio con la aparición de las páginas Web dinámicas: sitios que pueden ser actualizados en forma constante, en cualquier momento y lugar. Los blogs, un subtipo dentro de las páginas dinámicas, fueron la herramienta más difundida, en especial porque son gratuitas y muy sencillas de usar. Una característica importante de los blogs es que se pueden dejar comentarios debajo de cada artículo. No es casualidad que Jay Rosen, el teórico fundador del periodismo ciudadano, lo haya definido como “La Máquina de la Primera Enmienda”, haciendo referencia a la cláusula de la constitución norteamericana que garantiza la libertad de expresión. “Esta cultura –explica Benkler- es fundamentalmente distinta de la cultura de los medios masivos tradicionales, donde enviar 500 páginas de reportes a millones de usuarios era caro y difícil”.

Fundación Generación Libre es una ONG que fomenta la participación ciudadana a través del uso de las nuevas tecnologías. Su trabajo principal consiste en dictar cursos virtuales y presenciales orientados al uso de Internet como herramienta de participación social. De estas experiencias surgieron algunos portales de participación ciudadana: uno de arte y cultura (www.entuarte.com), otro de periodismo ciudadano (www.gritoargentino.com) y por último uno de noticias de América Latina, [www.noticiaslatinoamericanas.com).

Lo interesante de este tipo de sitios es que cualquier usuario puede postear un artículo sea de opinión, información, etc. Son propuestas de periodismo ciudadano, pero que no apuntan solamente a informar, sino a que todos puedan expresarse. Es decir, que los sitios son pensados como una forma de militancia y participación.

Algo similar intenta Juan Carlos Bermudez, coordinador de Red Camaleón un espacio alternativo de “noticias, oportunidades y diálogo de diferencias entre los y las jóvenes”, tal como ellos lo definen. “Básicamente construye una agenda pública en torno al tema de juventud donde son los jóvenes o sus organizaciones quienes opinan, comparten información y se comunican con otros”, explica Juan Carlos. El sitio cuenta con foros, blogs internos y otras herramientas que promueven la creación de contenidos, difusión y participación. “Se generan discusiones sobre los temas de agenda o se organizan jornadas de reflexión conjuntamente con otras entidades”, agrega.

Todos estos modelos están en permanente cambio. Como dice Jay Rosen en un texto en que invita a involucrarse en el periodismo ciudadano: “Es una mezcla de profesionales, con el talento de los amateurs. Algo de formato con algo de estilo libre. Algunas cosas decididas por los editores, otras por los participantes. Todavía no sabemos cuál es la mezcla optima”.

La ciber-participación se sigue expandiendo. Benkler relata el caso de los ciudadanos filipinos que utilizaron mensajes de texto de celulares (SMS) para organizar un movimiento contrario al gobierno de turno. Sin irnos tan lejos, también se especula que gran parte de las movilizaciones ocurridas en la Argentina durante el conflicto del campo, el año pasado, fueron organizadas vía SMS y mails.

¿Son Internet y las nuevas tecnologías el camino para resolver la apatía y la falta de participación de los ciudadanos en el régimen democrático? ¿Es Internet la solución a los problemas de democratización? ¿Es Internet el camino para terminar con los autoritarismos, los abusos del poder y propender a una mayor democratización? La respuesta para todas esas preguntas es no. Internet y las nuevas tecnologías no sirven por sí mismas para eso. Son apenas un medio más para comunicar y comunicarse. “La esfera pública en red no está hecha por herramientas sino por prácticas sociales de producción que hacen posibles esas herramientas”, considera Benkler.

En una próxima nota se analizará otros usos que se le da a Internet para fomentar la participación y fundamentalmente las críticas a este mundo ideal que muchos vaticinan a partir del uso de las nuevas tecnologías.

Seguí leyendo la segunda partede este artículo

+Info

Datos interesantes:

Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica, Castells, M. (2001)

The Wealth of Networks: How Social Production Transforms Markets and Freedom (capítulo 3), Benkler, Y. (2006)

Citizen Media: A Progress Report, Gillmor, D. (2007)

Citizen Journalism Wants You!, Rosen, J. (2007)

Bloggers vs. Journalists is Over, Rosen, J. (2005)

Making Journalism More Public’ in Scammell, M. and Semetko, H. (comp.) The Media, Journalism and Democracy. Aldershot: Dartmouth. PN4751 .M435 2000

The Wealth of Networks: How Social Production Transforms Markets and Freedom (capítulo 7), Benkler, Y. (2006)

The Polarization of Extremes. The Chronicle review. Vol. 54 No. 16, Sunstein, C. (2007)

The Internet is making us stupid. Salon.com, Noviembre 7, Van Heuvelen, N. (2007)

Frequently Asked Questions: Public Media’. Center for Social Media, American University, Aufderheide, P. and Clark, J. (2008)

Livingstone, S. (2005) ‘Critical Debates in Internet Studies: Reflections on an Emerging Field’ in Curran, J. and Gurevitch, M. (eds.) Mass Media and Society. London: Hodder Arnold.

Más sitios de interés:

Campañas On Line. Las nuevas configuraciones de la política, un artículo de Paggi, A.

Youth Action for a Change (Italia)

Fundación Generación Libre (Argentina)

Argentina Elections (Argentina-Canada)

La Red Camaleón (Colombia)