2007 fue el año de la conciencia respecto al cambio climático y el calentamiento global. En 2008, la conciencia se enfrío. ¿Por qué el tema se fugó de las principales agendas?

Hace exactamente doce meses, en el editorial especial de fin de año que escribí sobre cambio climático, decía que en el 2007 fue cuando explotó el tema del calentamiento global y se había ganado la batalla mediática. Fue “el año de la conciencia”, como me atreví a describirlo.

2008, que acaba de terminar, marca una nueva etapa. El boom mediático de la lucha por el cambio climático, cuyo momento cumbre fue la obtención de Al Gore y los científicos del IPCC del Nobel de la Paz, ahora fue reemplazado por un amesetamiento. La lucha se planchó. No de parte de las organizaciones medioambientales –algunas poderosas en recursos y otras en garra-, sino de parte de los propios gobiernos, con un acompañamiento silencioso de las sociedades.

La causa no es ni más ni menos que la flagrante crisis económica y de confianza que afecta a todo el mundo. En el número anterior de Opinión Sur Joven intenté contar la relación entre el colapso financiero y el combate al cambio climático. Poco tiempo después, y a pesar de algunos esfuerzos europeos, todo parece indicar que los gobiernos y los pueblos en el flamante 2009 tendrán los ojos puestos en la actividad económica, sin darse cuenta de que la lucha medioambiental no es parte del problema sino de la solución.

El fin de año se ocupó de regalarnos un dato que, para algún improvisado o distraído, puede resultar alentador: 2008 fue el año más frío desde 1997, con una temperatura media global de 14,3 grados, según informó la Organización Meteorológica Mundial. Pero a no alegrarse ni conformarse: 2008 igualmente se ubica entre los 10 más cálidos de los últimos 150 años.

Como para no olvidar que, a pesar de alguna nevada extra, el problema está intacto.