Todos soñamos con conocer algún día a la mujer u hombre ideal para nosotros: sea ideal para toda la vida, este año, este mes o esta noche. Pero conquistar a esa persona puede llevar más esfuerzo que recorrer el mundo en 90 días. ¿Cómo lo ven ellos? ¿Cómo lo ven ellas? Opinión Sur Joven entrevistó a los directores de una academia de seducción y a dos psicólogos que explican las dificultades que muchos tienen para relacionarse con el sexo opuesto.

El: Perdón. ¿No estás algo cansada?

Ella: No ¿por?

El: Porque estuviste dando vueltas en mi cabeza todo el día

Subtítulo: Alabar a las mujeres no es imprescindible.

El arte de seducir no es una materia aprobada por todos y en algunos casos se convierte en algo tan encantador como agobiante. Frases repetidas, como ¿venís seguido por acá? y el clásico sos un bombón pueden resultar estrategias cuasipatéticas a la hora de encarar a un nuevo amor. Conquistar y tomar la iniciativa no es tarea sencilla: muchas veces la timidez y la presión social que conlleva el hecho de cautivar al sexo opuesto hace que la seducción gire de fracaso en fracaso, sin conseguir un sólo número telefónico al que llamar.

Pero ¿quiénes tienen que enfrentar la situación? ¿Es una tarea que depende sólo de ellos? Si bien es común que los hombres tomen la iniciativa, es innegable que la seducción es -la mayoría de las veces- un tema dominado por las mujeres. “Generalmente si una chica encara, después todos la catalogan como si siempre se chamullara tipos por ahí”, dice Agustina, de 23 años. “Para que un hombre dé el primer paso una tiene que tirarle toda las señales e incluso decirle a los amigos que él te gusta”, agrega. Quienes concuerdan con esta idea aseguran que sería todo más sencillo si ellos pudieran ser seducidos sin prejuicios; y otras -las más flexibles- creen que es una cuestión que depende de la personalidad de cada uno. Sin embargo, todas sostienen una regla básica: se prohíbe que ellos se apoderen de la situación.

Desde siempre las costumbres pisaron fuerte, y si bien hoy la conquista se disputa entre ambos sexos, el hombre suele ser quien da el primer paso, lo que no significa que resulte victorioso en todos los casos.

Contracara

Pero no sólo las mujeres sufren los prejuicios. “Si una mina le tira todos los tiros a un chico, aunque ella sea un bagarto, él tiene que avanzar sí o sí porque si no se come el gaste de su vida”, comenta Agustina.

Según una investigación publicada en el New York Times muchos varones sanos entre 20 y 40 años recurren a vigorizantes para sentirse más seguros frente al miedo a fracasar ante las mujeres modernas. Las razones no son del todo desacertadas: la lista de exigencias del mundo femenino para seleccionar al hombre indicado puede variar entre la histeria y la perfección, aunque no siempre esas cualidades compatibilicen luego con el hombre real que hayan elegido o, en su defecto, les haya tocado.

Por eso, para estar en la misma frecuencia que las herederas de Eva, se creó en la Argentina la primera escuela de seducción para hombres en América Latina -al menos eso dicen ellos- llamada Seducción Secreta que hoy cuenta con 60 estudiantes de entre 18 y 55 años. Todo nació un verano, cuando sus fundadores, Iván Rodríguez Duch y Martín Albamonte, notaron que les iba muy bien con el sexo opuesto y decidieron ayudar a sus colegas masculinos a ingresar al mundo del levante.

“Muchos de nuestros estudiantes se sienten intimidados por las mujeres y su poder. Antes de encararlas ya piensan que no les van a corresponder y eso hace que no se animen a dar el primer paso”, confiesa Iván, quien ya cuenta con una vasta experiencia en el tema. Las cosas no son sencillas: “El clásico de levantarte a una mina es que si la encaro y está todo bien, joya. Pero si la encaro y está todo mal, quedo como un idiota. Y si no la encaro y estaba todo bien quedo como un dormilón”, piensa Nicolás, 24, que entre tantas idas y vueltas es probable que ni siquiera lo haya intentando.

Pero en algo está en lo cierto. Cada mujer es un mundo y el hombre muchas veces debe “adivinar” en qué sintonía está ella para poder acercarse. Algunos de los encantos femeninos para hechizar a su objetivo pueden variar entre una diversa gama de blancos y negros: desde la típica inocente -a la que todo le sorprende- pasando por la desestructurada -piensa que las cosas pasan cuando tienen que pasar; – la caradura – se anima a todo-;la mala onda – para aquellos hombres a los que les interesa sufrir un poco- y la desamparada para los que les gusta sentirse necesitados.

Lourdes, 22, tiene su propia fórmula de seducción. “Primero te hacés la simpática, después le calás la onda y una vez que descifrás el tipo de mina que le gusta, te hacés pasar por ella”.

Ellos también tienen sus reclamos: “Lo complicado de encarar a una chica no es sólo el primer acercamiento o el primer beso, sino que además después hay que aguantar que se haga la difícil”, comenta Gonzalo, 21.

Por eso el entrenamiento de Seducción Secreta se compone de algunas reglas básicas como no descuidar la apariencia, no caer en lugares comunes, ser gracioso, hablar derecho, no agacharse al reírse, persistir y crear situaciones, no hablar demasiado cerca y bajarle la autoestima a la mujer -dicen, a veces sirve-. Todas técnicas que le dan confianza al hombre para conquistar en cualquier momento y lugar.

Según uno de los instructores, no es una decisión fácil acercarse por primera vez a la escuela, porque los pretendientes deben dejar su ego de lado y asumir que su vida amorosa está abierta a mejoras. “Todo seductor al igual que cualquier persona exitosa tiene más fracasos que éxitos encima -asegura Iván- y eso es justamente lo que muchos no saben al momento de seducir. Quieren lograr resultados positivos sin exponerse”. Las clases tienen un costo de $140 mensuales, y los cursos intensivos cuestan $300 e incluyen cursos teóricos -que van desde el lenguaje corporal y beso, hasta las mejores maneras para acercarse a una mujer- y prácticos, que se llevan a cabo en boliches y bares para que los estudiantes venzan el miedo a conquistar y puedan conseguir algún que otro número telefónico. Una vez que logran ciertos avances y confianza en sí mismos, la idea es que los chicos no se conformen. Iván mantiene una meta clara: “Enseñamos a que no piensen demasiado y se animen a seducir”.

Mal de fondo

Sin embargo hay quienes se consideran completamente incapaces para esto; en algunas circunstancias, incluso, sienten temor frente a estas situaciones, lo que puede derivar en trastornos de ansiedad social. El director y psicólogo de Asociación Ayuda, Daniel Bogiaizian, explica que la ansiedad en relación con el sexo opuesto es una de las cuestiones que padecen las personas con la patología denominada “fobia social”. Ésta es causada por la excesiva preocupación, la duda acerca de las propias habilidades, las reglas rígidas y timidez. “El círculo vicioso de temor y evitación producen en el hombre la creencia negativa de su ineptitud y por lo tanto, un descenso en su autoestima”, dice Bogiaizian y agrega: “La atribución a su mala suerte o a su aspecto físico lo dejan paralizado sin poder tomar cartas en el asunto”.

Las mujeres también suelen sufrir trastornos de ansiedad que se reflejan en su desempeño con respecto a los hombres, durante su comportamiento en una cita o en una situación de seducción. Pero aun con estas perturbaciones, ellas cuentan con más facilidades. Según el psiquiatra Hugo Marietán la mujer es la que siempre cierra el contrato de seducción. El sí es de las niñas.

La presión social también tiene un papel protagónico en este problema ya que culturalmente se mide al hombre por su éxito en el trabajo y con las mujeres. “Las normas sociales juegan un rol de fuerte imposición debido a que las expectativas acerca del desempeño de los varones está sobrevalorada, generando una responsabilidad y un estándar alto que cumplir para ser aprobado en la sociedad”, asegura Bogiaizian. Sin embargo durante los últimos años se viene dando una tendencia en que las mujeres son las que empiezan a tomar la iniciativa, provocando un cambio de criterios en la seducción. Ante estos nuevos hechos, algunos jóvenes deciden tomar un papel pasivo a la espera de que sean ellas quienes den el primer paso.

Según Marietán, este cambio facilita las relaciones amorosas desde el primer encuentro hasta la primera relación sexual, logrando que una mujer tenga tantas opciones sexuales como las que tiene el hombre. “Ya no se espera que una chica de 18 años sea virgen y que a los 20 años haya tenido menos de cinco relaciones con varones distintos”, dice el psiquiatra y asegura: “Estamos ante un nuevo paradigma”.

Un cortejo a la seducción

Abordar la iniciativa, esquivar las histerias, oídos sordos a los prejuicios y mandarse. ¿Lo que viene? Nadie lo sabe, dependerá de varios elementos. Pero te animaste, y si a alguien no le gustó, un simple chau y hasta luego. Todo vale a la hora de encarar a un amor, seducir también es algo que se aprende. Pero por favor, hagas lo que hagas -insistí si te parece que va a haber agua- nunca te conviertas en el ser más pesado del lugar. Jugá, pasala bien, no te desesperes y mañana nos contás.