Mal de muchos...
marzo de 2007, por Alejandro Urman
“La primera traición es irreparable. Provoca una reacción en cadena de nuevas traiciones, cada una de las cuales nos aleja más y más del punto de nuestra traición originaria (…) La fidelidad confiere cierta unidad a vidas que, de otro modo, se desintegrarían en miles de impresiones fugaces”
Milan Kundera “La insoportable levedad del ser”.
Fidelidad… ¿Fidelidad a qué? ¿A tu persona? ¿A la otra persona? ¿A la sociedad? ¿A la familia? ¿A las buenas costumbres?… ¿A la verdad? ¿Qué es la infidelidad? El propósito de esta nota es tratar de definirla, pero no intentando explicar en qué consiste científicamente, sino cuáles son las creencias y posturas que existen en la sociedad actual frente a este asunto. Una sociedad que mantiene una postura ambigua: que la condena de la boca para afuera, pero la avala cuando el que la practica es un amigo o uno mismo.
Básicamente existen dos grandes tendencias filosóficas al hablar sobre el tema. La primera es la que lo toma como “un pecado”. De hecho, uno de los diez mandamiento dice “no cometerás adulterio” y otro prohíbe “codiciar la mujer de tu prójimo”.
Luego, en el nuevo testamento, aparece el conocido pasaje bíblico en que Jesús dice “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”; ese pasaje se refiere a una mujer -María Magdalena- que iba a ser lapidada a piedrazos por haber cometido adulterio.
La segunda perspectiva -lejos de la moral- es ver a la infidelidad como una simple canita al aire. O sea, algo efímero que va a hasta el cielo y hace:¡pum! Es decir, algo que sucede, pero a lo que no se le debe dar una mayor importancia.
Entre el pecado religioso y la banalización extrema, aparecen muchas y diversas ideas.
¿De qué hablamos? Defino a la infidelidad como “la traición a la intimidad dentro de una relación de pareja”, basándome en los aportes de corte sistémico/cognitivo de Frank Pittman, detallados en su libro “Mentiras privadas”. Allí se habla de infidelidad cuando se ha incluido a un tercero dentro de la relación de pareja (es decir, a un tercero en una relación de dos) y hubo cierto intercambio sexual con éste.
Según el diccionario, infidelidad es sinónimo de “deslealtad”. Sin embargo, lejos de la moral de otros tiempos, hoy se comienza a ver esa “deslealtad” como algo común. Según la investigación realizada por Pittman, el 50 por ciento de los hombres y entre un 30 y un 40 por ciento de las mujeres que están en pareja cometen infidelidades. Incluso, ya no se ve como algo tan negativo, e incluso las reacciones variarían según el género de la persona.
Según un estudio realizado por las investigadoras de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Martina Casullo y Mercedes Fernández Liporace, las reacciones frente a un engaño varían con el género y el tipo de engaño.
“Para las mujeres, es más doloroso el vínculo afectivo de su pareja con otra persona que el pensar en una aventura breve que incluye sólo una relación sexual genital -explica Casullo. Ellas tienden más a buscar en el hombre protección y seguridad y sus celos entonces tienen que ver con la amenaza de perder lo que el hombre les aporta”. Por eso, asegura, “las mujeres perdonan más una aventura”.
En tanto, a los hombres los desvela más la infidelidad sexual de la mujer. Ellos sienten “temor a una paternidad mentirosa”, opina Casullo. En el estudio en cuestión se preguntó a los encuestados qué le molestaría más: ¿Imaginar a su pareja formando un vínculo emocional profundo con otra persona o que sólo disfrute de una apasionada relación sexual con otro/a?.
A un 82% de las mujeres encuestadas lo que más les dolería de una infidelidad es que su pareja se enamorara de la otra persona, frente a un 18% que dice que le molestaría más una noche de pasión. Entre los varones, al 52% le mortifica más pensar a su pareja enamorada de otra persona, mientras que al 44% los desvela la posibilidad de que su pareja tenga un encuentro sexual con otro hombre.
Probablemente haya un número cercano a infinito acerca de lo que la gente piensa y siente respecto a la infidelidad. Sin embargo, al charlar con la gente acerca del tema creo que se pueden agrupar en las siguientes visiones.
Infidelidad como algo malo e incorrecto Otra vez volvemos a la moral y al pecado al que hacíamos referencia al principio. La gente con convicciones religiosas o apego a las normas sociales, verá la infidelidad como algo negativo y reprobable sin perdón. “Si me engaña lo largo”. No hay puntos grises y tienen una posición rígida frente al tema. Dentro de éstos hay un subgrupo que ni siquiera lo piensa como algo cercano, ya que no está en su vida cotidiana. Pensar en eso es tan alejado como pensar en las drogas para quien no tiene contacto con ningún consumidor o adicto.
Sí, la infidelidad es mala pero… Esta teoría sostiene que la infidelidad no es recomendable pero es entendible en ciertas circunstancias especiales -casi divinas- donde la persona puede tomarse ciertas licencias por producirse en un momento especial. No se hace para perjudicar a la pareja, sino como un mimo a la propia persona, en que la pareja no tiene nada que ver._ Tomemos el caso de Eduardo. Su novia había estado con otro hombre durante un viaje a Europa y él ni se inmutó: “Lo importante es que no lo hizo para perjudicarme; ahí sí me habría dolido. Lo hizo porque tuvo ganas en ese momento y en ese lugar, y creo que eso no cambia lo que ella siente por mí”.
Infidelidad fatalista
Recuerdo con cierto estupor el día en que una compañera de la facultad me dijo la siguiente frase: “De los cuernos y de la muerte nadie se salva”. Creía que no había mucho más para hacer. Parecía algo inexorable e irrefrenable. Mucha gente se maneja con esa idea de pensar al tema como si fuese algo trágico e irreversible. Simplemente es algo que pasa y no se puede hacer nada al respecto. Otra frase de quienes mantienen este pensamiento es “todos engañan”. Claro que tal vez, ponen en nombre de “todos” lo que ellos hacen o piensan._ Liliana tiene ahora 25 años, y se casó hace poco más de un año. Hace algunos meses se le dio la chance de estar con un compañero de clase en la universidad privada a la que asistía. No lo dudó un segundo, justificada por su teoría. “Después de todo, todos lo hacen”. La experiencia le resultó de todas formas poco placentera.
Infidelidad mesiánica
Hay gente que vende la infidelidad como algo bueno que sucedió en su relación de pareja. Miriam, de 33 años, dice: “Después de lo que paso con Ignacio me di cuenta de que amo a mi marido y que nunca debería haberlo hecho. Ahora estamos mucho mejor”. _ Alejandra, de 26, cuenta una historia similar. “Yo lo engañé a mi novio con un ex porque nunca me prestaba atención. Después del hecho, se lo conté y a partir de ahí se empezó a poner las pilas”. Alejandra se va a casar en julio con ese mismo novio.
Infidelidad Cínica
Aldana está casada hace un año y me cuenta su punto de vista respecto al tema “Mirá la cosa es así: si yo te engaño, vos no te vas a dar cuenta. Para mí eso es lo importante. Uno está casado y al principio todo es lindo. Pero la realidad es que después de un tiempo uno se aburre y bueno… Además -agrega- andá a saber: tal vez mi marido hace lo mismo. Lo importante es que no se dé cuenta y que no tenga consecuencias en la relación”. _ Aquí se dice en nombre de una realidad que la pasión con el tiempo no puede ser como la de los primeros tres meses. Y como esto es inevitable, uno tiene derecho a hacer lo que sea.
Infidelidad con V de Vendetta
Al mejor estilo mafioso y con la antigua ley del Talión (“Ojo por ojo y diente por diente”) hay gente que se atribuye el poder de ser infiel, porque su pareja lo fue. También hay casos en que una infidelidad se produce porque la pareja no hizo algo, o no fue suficientemente afectiva; o porque se sintió abandonada o dejada de lado. Esto parece dar al partenaire la capacidad de vengarse en la forma que más le convenga.
Infidelidad como un derecho
En algún punto es parecida a la anterior, aunque con algunas diferencias. No es por venganza, sino como una suerte de indemnización. Frases como “Lo que no te dan en casa, se busca afuera” muestran como un derecho o resarcimiento que tienen las personas si no reciben lo que ellos creen que merecen en determinado tiempo y lugar. “Mi mujer nunca quería hacer ciertas cosas en la intimidad”… entonces me fui con mi vecina.
Como vemos las distintas teorías se complementan y generalmente cada persona sostiene una o varias. Luego de haber visto las distintas ideas callejeras, sería bueno empezar a pensar en el tema con seriedad, más allá de lo divertido que es enterarse de un chisme jugoso o de los escándalos de la tele.
Creo que el punto más grave de la infidelidad, es la mentira. La infidelidad es en definitiva una traición a la intimidad y al compromiso que hacen dos personas. Es por eso que los swingers no consideran infidelidad que su pareja tenga relaciones sexuales con otra persona, siempre y cuando su pareja esté presente o notificada al respecto. En ese caso no hay traición ya que se hace con previo consentimiento de ambas partes, con lo que el pacto es diferente.
Salvo en los swingers y algunas otras parejas que lo acuerdan de antemano, en el resto de los casos la infidelidad debe ser ocultada a través de una mentira. Y esto genera todo tipo de trastornos en una relación, que hasta puede afectar gravemente la salud mental de las personas involucradas.
En la película “En el fondo del mar” esto se ve claramente. Ezequiel Toledo, el personaje principal interpretado por Daniel Hendler, encuentra a su novia en una “situación sospechosa”. Parece perdido, desorientado y hasta llegan a tratarlo como loco, especialmente en el momento en que comienza a seguir durante toda una noche a Aníbal (Gustavo Garzón), el presunto amante -y psicólogo- de su novia Ana, interpretada por Dolores Fonzi
La confianza rota es muy difícil de arreglar. Vivimos en una sociedad inmediatista, donde se tiende a primar los placeres momentáneos por sobre los compromisos adquiridos. Vivimos en una sociedad con doble discurso ya que por un lado la infidelidad no está aceptada abiertamente y es reprochable a nivel social, pero por otro lado se cubren y ayudan a tapar distintas infidelidades en los amigos.
Sin embargo el tema de la infidelidad no hace otra cosa que cuestionarnos, acerca de la importancia de la intimidad; de que si bien hay muchas ofertas disponibles en la calle, en el laburo o en donde sea, a veces puede ser conveniente decir que no. No todo se puede. Prohibirse ciertas cosas permite hacer otras: muchas veces en la vida es necesario tomar esta actitud, como por ejemplo no mirar la tele para poder estudiar
Si se quiere construir una relación de intimidad con otra persona, hay determinadas cosas a las que deberemos renunciar en orden de fortalecer otros aspectos como el respeto, la confianza y la seguridad En definitiva la infidelidad conlleva consecuencias en la pareja y esto es algo a ser tenido en cuenta.
Libros: Mentiras privadas de Frank Pittman.
La insoportable levedad del ser. de Milan Kundera. Es una novela muy buena, y tiene algunas reflexiones interesantes sobre el tema.
Películas:
En el Fondo del Mar. Un hombre se vuelve loco ante la presunta infidelidad de su pareja.
Closer. Gran película de dos parejas, en que todos se engañan mutuamente. ¿Ojos que no ven corazón que no siente?
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