septiembre de 2007
¿Qué es el tiempo? ¿Es relativo o absoluto? ¿Subjetivo u objetivo? Comparado con el tiempo objetivo puesto sobre una inmensidad que para nosotros parece sin fin, el tiempo vivido es inmensamente pequeño y sin embargo es el que da sentido a la existencia. El tiempo objetivo, del que daba cuenta por ejemplo Aristóteles, es aquel que nos marcan los relojes y se mide en años-luz, Este tiempo inexorable, desde otra perspectiva, no se detiene ante nada: va como raudo y sin volver atrás, huye de nosotros nos ocupemos o no de él.
¿Pero es una fórmula física como estableció Newton o una categoría del entendimiento como aseguraba Kant? ¿Cómo lo percibimos? ¿Cómo lo medimos? En todas las épocas los hombres han intentado responder estas preguntas. La reflexión acerca del tiempo constituye uno de los hilos conductores de la historia de la filosofía, y a lo largo de dicha historia su propio significado ha sufrido numerosas variaciones, generalmente relacionadas con los cambios cosmovisiones que se han sucedido a lo largo de la historia del pensamiento. Es un ejemplo claro de estos cambios en la forma de ver el mundo y su influencia en el tiempo es la llegada de la Modernidad. Principalmente desde la Revolución Industrial el tiempo pasó a ser, más que nunca antes, un objeto de valor. Seguro oíste la frase: “El tiempo es oro”. Los hombres desde entonces centran su vida en el trabajo, y el ocio por oposición está visto como una inconcebible pérdida de tiempo.
Si querés leer más acerca del tiempo a lo largo de la historia de la filosofía podés visitar: http://www.pensament.com/tiempo.htm

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