mayo de 2009
¿Cómo surge el interés por comenzar a filmar documentales?
-Mis documentales son de creación, con un cruce entre el control y lo aleatorio. Implican una búsqueda con los materiales que no es simplemente el registro de un documento, pero tampoco la producción absoluta de una imagen prediseñada. Entonces cuando comencé a interesarme por el género fue cuando quise descubrir cómo introducir elementos de la realidad que no fuesen diseñados, aún teniendo un cierto dispositivo ficcional y articulando elementos de mucha decisión sobre un relato. Como si se tratase un dialogo u enfrentamiento entre las dos cosas.
¿Cuáles son los miedos recurrentes cuando inicias cada proyecto?
-No hablaría de miedos, me parece que todo proceso creativo implica asumir riesgos. No creo en las fórmulas ni en las recetas, eso significaría extirpar la idea de riesgo, que para mí es lo más atractivo de cualquier proceso de creación. El interés por cada proyecto es irracional, es una impronta fuerte. Después, claro, viene toda mi racionalidad y me asiste para organizar los elementos del relato.
¿Cómo es su sistema de trabajo?
-Comienza con una imagen clara, con una estética de tema y de búsqueda. Pero no existe todo un recorrido prediseñado, empiezo por alguna parte en especial: Filmo, edito y luego pienso: ¿Por dónde y cómo seguir? Esto genera una redefinición constante del material, que me permite estar pensando en él de manera concreta. Mis últimas tres películas fueron realizadas así.
¿Por qué el género documental está tan relacionado con las temáticas de orden político?
-Es un problema de lo modélico. Creo que esa idea le sirve mucho a la televisión. Hoy no se puede hablar de lo modélico sin entender la presencia de la televisión, que está constantemente dando una idea acerca de lo que son o deben ser cada una de las cosas. Entonces lo que se hace desde la pantalla chica es proponer al documental como una investigación periodística, y ahí la ligazón con lo político es casi natural.
¿Cómo ve el estado actual del documental?
-Me parece que es un momento muy creativo. Hay mucha diversidad, por lo que algunos me gustan más que otros, pero lo importante es que haya búsqueda. Además creo que se pueden hacer con menos recursos y que el realizador tiene más libertad que en la ficción. De hecho hoy se pueden encontrar contenidos más conservadores en la ficción que en el documental, y esto tiene que ver con la idea de riesgo económico: para realizar ficción se necesita mucho dinero, y quienes lo invierten buscan recuperarlo. En esa ecuación es muy difícil introducir el riesgo estético. Creo que el documental ha venido para quedarse. Ahora se dio un paso importante al abrirse una opción en el INCAA sólo para recibir créditos para documental.
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