¿Deben ser organizaciones sin fines de lucro o empresas? ¿Lo tienen que dirigir los socios o un empresario? Pros y contras de ambos modelos de gestión. Clubes que no permiten sumar más socios, otros que no hacen elecciones, otros que están gerenciados… ¿Qué falla en el modelo? Opina el periodista Alejandro Fabbri. Además, la historia de un grupo de ingleses que están tratando de juntar 50 mil personas que pongan 50 euros cada uno para comprar un club y que éste sea democrático en serio.

“Los socios están obligados a conocer, cumplir y respetar este Estatuto…”, dice el artículo 19 del reglamento interno del club argentino Boca Juniors. Curiosa contradicción operativa: ni en su Web oficial, ni en la de River, San Lorenzo y Racing (menos que menos) encontramos los “derechos y obligaciones” de los socios y dirigentes. De los cinco grandes, sólo nos brinda esa información Independiente.

La democracia y el fútbol es el quid de la cuestión. Los socios son muchas veces rehenes de políticas que no los representan y terminan con poca decisión en cuestiones clave que afectan al patrimonio: también, vale la pena mencionarlo, aparecen como clientes del clientelismo. Si el equipo sale campeón, no importa cómo haya sido el camino, sino el tutor de turno que les cobijó ensus sentimientos.

Dos modelos

Sociedades anónimas y entidades sin fines de lucro… ¿De quién son los clubes?

A principios de 1999, se evitó que los clubes fueran convertidos en Sociedades Anónimas. Pero el problema siguió. Gracias a un proyecto de Mauricio Macri (futuro Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y presidente de Boca hasta diciembre) quien pretendía lograr clubes-empresa, el debate continuó por largos años y finalmente fue rechazado. Racing, sin embargo, encontró el camino para su salvación. Si bien sigue existiendo como asociación civil, el fútbol aparece manejado por una empresa, llamada Blanquiceleste.

Igualmente, el modo en que algunos presidentes manejan internamente sus instituciones deja un sabor amargo: escudándose en entidades sociales, manejan a gusto y piacere los destinos del club. “Su” club.

“Lanús y Vélez se preocupan por los socios. Newells, por ejemplo, no tiene comisión directiva, es una monarquía, la gente que quiere participar es sistemáticamente prohíbida y con el aval de la Justicia porque el presidente (NdeR: Eduardo López) tiene componentes con los tribunales de Santa Fe. En Central está la barrabrava manejando las cosas y en otros clubes tenés que pactar con la barra para poder coexistir. Cada club es diferente: depende qué padrino político tengas, qué dirigentes con guita tengas, qué empresarios te puedan aportar algo… Todo es relativo. Y muchas veces resginás independencia política por una cuestión económica”, explica el periodista Alejandro Fabbri, adherente al Foro Social de fútbol, que nació en 2001 para intentar perpetuar a los clubes en “manos de sus socios”.

Vale la pena destacarlo: sin gerenciamiento en el fútbol (es decir: un tipo que venga, invierta, ponga plata) hay margen para el debate. Sino, no. Las comisiones directivas se reúnen cada 15 días, los socios votan cada cuatro años, existen comisiones fiscalizadoras, asambleas de representantes que aprueban o reprueban balances (rara vez, vale decirlo) y se firman actas de reuniones. Así funcionan internamente los clubes sin fines de lucro.

En una empresa, como Blanquiceleste, esto resulta complicado. Para manejar Racing, la SA tiene la explotación del fútbol y todos los recursos que esto genera. Una persona, Fernando De Tomasso, decide. A cambio debe terminar de pagar la deuda del club: ni bien esté saldada (dicen, sería en 2009, nueve años sin voz ni voto) los que pagan la cuota mes a mes podrán volver a elegir autoridades. Es decir: volvería a funcionar Racing Asociación Civil con sus mecanismos democráticos. Hoy por hoy la asociación existe pero manejada por un órgano fiduciario, que, legalmente, también tiene su influencia en las decisiones (contratos, ventas). Aunque el empresario es el empresario… Y rara vez consulta.

Otro ítem: no se sabe a quién pertenecen los jugadores. ¿Qué pasará el día que se vaya la gerenciadora? Quilmes, si bien no estaba en la situación económica de Racing, tuvo que ceder a diez jugadores al Exxel Group para terminar su contrato en 2001. ¿Qué pasará con una asociación civil quebrada y Blanquiceleste? Racing fue campeón después de 30 años de la mano de una conducción empresarial.

Fútbol, tenemos un problema

El problema de la información es igual de problemático para todos. Tanto en River, Boca, San Lorenzo, Independiente y Racing, la respuesta fue la misma cuando se pidió el balance: “Llamá más tarde”. Una y otra vez. En Racing fueron más contundentes: “Esto es una empresa y la empresa no suele dar información al respecto”. ¿En manos de quién están algunos clubes? Newell´s, tal como explicaba Fabbri, tiene el mismo presidente desde 1994. Sin elecciones ni nada. Pero, en Banfield, desde 1998 y en Boca, desde 1999, siguen el mismo camino. Otros, aparentan democráticos, pero tienen una seria falla a la hora de brindar información a sus asociados.

La pregunta sigue rondando: ¿de quiénes son los clubes? En el artículo 6 del capítulo 1 del Estatuto del Xeneize, aseguran que la cantidad de socios es “ilimitada”. En su Web, van en sentido contrario: “La inscripción para socios se encuentra momentaneamente suspedida hasta próximo aviso”. Hace algunos años que dice esto.

La mayoría de los mecanismos internos de los clubes prevee reglamentaciones que rara vez salen publicadas y dependen casi exclusivamente de los medios de comunicación. “Siempre que lo estime conveniente, la Comisión Directiva, podrá reunirse y deliberar en forma secreta”, soslayan algunas.

En síntesis: si bien existen clubes que se brindan a sus socios, otros actúan como una empresa encubierta que defienden las acciones de los inversionistas-dirigentes que manejan los destinos del club. El socio, o festeja o reprueba. Pero rara vez decide en una entidad social, sin fines de lucro y amparada por el Estado en caso de crisis económica (Ley 25.284, que extingue la posibilidad de desaparición de un club de fútbol). Sólo le queda votar cada cuatro años.

“(Los clubes) Están en las manos de socios que fueron electos. Ahora: si esto significa que estén en manos de los socios, no me parece. Es lo mismo que preguntar si porque fueron elegidos diputados y senadores, el gobierno está en manos del pueblo. Algunos son representativos, otros no. Con los dirigentes pasa lo mismo”, completa Fabbri.

¿La solución? Un nuevo modelo de manejar un club

En Europa, parece, no hay marcha atrás. Pese a los inacabados ejemplos de sociedades privadas que funcionaron mal, cada año (sobre todo en la Premier League, de Inglaterra) aparecen más y más casos de empresarios dispuestos a desembolsar lo que sea por tener un club.

Tal es el caso del empresario ruso Roman Abramovich que adquirió en 2003 el Chelsea inglés en 220 millones de euros e invirtió enseguida 130 en compra de jugadores. Dicha liga abunda en ejemplos: incluso personajes extranjeros, que generan incertidumbre en caso de abandonar el club. En España, por caso, el gerenciamiento se llevó consigo a dos clubes que tuvieron que refundarse: Murcia y Málaga. En Argentina, también tenemos ejemplos: Temperley, Mandiyú, Chaco For Ever.

Pero lo cierto es que en Inglaterra acaban de generar una idea en sentido contrario. No un empresario que ponga plata y sea el dueño, sino más bien 50 mil internautas que pongan 50 euros para comprar un club y tomar las decisiones en conjunto. Falta poco: llevan más de 47 mil suscriptos. La idea es que los mismísimos usuarios opinen sobre el futuro, las medidas a tomar y hasta de la táctica del equipo. ¿Democracia? ¿Delirio? Tal vez.

Opinión Sur Joven se puso en contacto con su creador, William Brooks, un treintañero inglés, quien logró el apoyo de EA Sports (una reconocida marca de videojuegos) y hasta la BBC publicó en su portada el proyecto…

-¿Cuándo empezó la idea?
-Alrededor de dos años atrás. Estuve investigando y charlando con los dueños de los clubes en Inglaterra. El sitio que creamos es un resultado de esto. Tenemos 25 mil usuarios ya y estamos casi listos para llegar a los 50 mil. (Al cierre de la edición estaban próximos a cumplir su objetivo).

-¿Qué pensás del fútbol SA en donde solamente una persona toma la decisión?
-Así es como se manejan la mayoría de los clubes en mi país. Si esa persona puede ganar plata, entonces puede trabajar. Ahora, si esa persona pierde intereses, o empieza a perder lo que invirtió, el club empieza a sufrir. Los clubes siguen manejados de una forma “tradicional” y lo que estamos proponiendo es tratar de hacerlo en otro sentido. La idea es ver si el sistema de MyFootballClub es más satisfactorio que los anteriores.

Habrá una junta que presentará las decisiones al resto de los miembros, quienes votarán en consecuencia. Y son estos últimos quienes decidirán a qué jugadores comprar y a cuáles no. En fin: ¿los clubes en manos de los socios? Tal vez sí; tal vez, no. “Quizás algún día ganemos la Premier League”, dice Brooks.

Cuando Jacques Rousseau soñó su democracia directa, lo imaginó para una ciudad de 70 mil habitantes. El fútbol, los clubes, manejan valores semejantes, pero aún cuesta abrir el espectro: algunos se apropian de la globalidad para hacerlo propio. Y los socios a veces tampoco conocen sus obligaciones. La democracia… ¿es posible en el fútbol?