Daniel Wizenberg

Conferencia sobre la Crisis Financiera y Económica Mundial de Naciones Unidas. Los países en desarrollo reclamaron cambios en el sistema. Pero los desarrollados pusieron un montón de trabas. Un relato con mirada latinoamericana.

“Conferencia sobre la Crisis Financiera y Económica Mundial y sus Efectos en el Desarrollo”. Con este horrible y extenso título la Organización de las Naciones Unidas (ONU) discutió oficialmente acerca de la crisis económica que azota al planeta. Y a pesar de que la importancia de este tema es indiscutible, fueron muchos los obstáculos que los países desarrollados pusieron para el encuentro: entre ellos, varios intentos de cancelarla. Pero gracias al empuje de varios países en desarrollo, y con el liderazgo del presidente nicaragüense de la Asamblea General, la cumbre finalmente se realizó. ¿Qué significado tiene y por qué es importante que se haya hecho en Naciones Unidas? ¿Cuáles fueron los resultados?

La cumbre

 

Los clásicos dos bandos estaban clarísimos: por un lado los países en vías de desarrollo, quejándose de que padecen esta crisis de la que no son responsables. Por el otro, los desarrollados, manifestando su preocupación, subrayando cómo sus economías se vieron impactadas por la crisis. Si bien las críticas de los países en desarrollo eran muchas y muy ciertas, no se oía a nadie marcar nuevos caminos. No escuché casi ninguna propuesta concreta.

Afortunadamente, en el segundo día de conferencia, la participación del presidente del Ecuador, Rafael Correa, fue un verdadero punto de quiebre. Su discurso, bien temprano en la mañana, sirvió para despertar a más de uno. No sólo subrayó la enorme injusticia del orden internacional que prima hoy, sino que -más importante aún- esbozó propuestas respecto al rol clave que los países de Sudamérica pueden jugar en este proceso de construcción del nuevo sistema. Muchos otros representantes de nuestra región y del mundo mostraron posiciones similares, dando lugar a la esperanza de un cambio posible.

A continuación algunos de los puntos centrales que se trataron, de la mano de citas de la intervención del presidente de Ecuador y de la Declaración final de la cumbre.

Es importante destacar que las palabras de Correa estuvieron en la línea de los discursos de representantes de países como Venezuela, El Salvador, Cuba, Nicaragua, Chile, Argentina, entre otros de la región, que a lo largo de la Conferencia se manifestaron unidos en este mensaje.

¿Por qué Naciones Unidas?

Comenzaba Correa su discurso: “Tras varias décadas de existencia de las Naciones Unidas, se ha vuelto evidente la falta de convicción, voluntad y generosidad política. La carencia de un proyecto humanista, de equidad y solidaridad; la preponderancia del egoísmo y utilitarismo del sistema capitalista. Una especie de clan de los poderosos, que se ufana del respeto y la igualdad, pero que usó para sus fines a los propios organismos internacionales, y jamás trató a los otros con equidad“.

Entonces, ¿por qué formar parte de estos espacios? Porque es el único foro internacional donde los países pueden expresarse en condiciones de equidad, a diferencia de las cumbres del G8, G20 y de los cerradísimos directorios de las instituciones financieras globales. Entonces, es crucial participar, hacernos oír y resignificar el espacio 60 años después de su creación. Pero para eso se deben reivindicar las voces de los “distintos”, la gran mayoría de los habitantes del planeta que son víctimas de esta crisis: “Los distintos llegamos también desde América Latina, continente postergado y humillado, pero hoy más que nunca, insurgente y rebelde, consciente de su responsabilidad histórica”, opinó Correa

La verdadera dimensión de la crisis

Un lugar común estos días es comparar esta crisis con la del 29’. Y al observar la caída del crecimiento dicen que es mayor la que atravesamos hoy. La misma declaración final de la conferencia lo subraya: “Esta crisis está vinculada a múltiples crisis y a problemas globales interrelacionados, como el aumento de la inseguridad alimentaria, la volatilidad de los precios de la energía y los productos básicos y el cambio climático(…)’’. Sólo reconociendo el carácter sistémico y estructural se puede avanzar con los cambios sustanciales que son urgentes hoy.

¿A quiénes va a afectar más?. La crisis amenaza con acarrear consecuencias desastrosas para los seres humanos y para el desarrollo. En todo el mundo, millones de ciudadanos están perdiendo sus empleos, ingresos, ahorros y viviendas. El Banco Mundial estima que más de 50 millones de personas, en particular mujeres y niños, ya han caído en la pobreza extrema. Según proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la crisis hará que aumente el número de hambrientos y desnutridos en todo el mundo hasta un nivel histórico de más de mil millones. [1] Claramente los países pobres y en vías de desarrollo se llevan la peor parte.

Las soluciones propuestas

Algunas de las tareas a emprender que se acordaron fueron:Restablecer la confianza, reactivar el crecimiento económico; crear empleo pleno y productivo, y trabajo decente para todos; prestar apoyo suficiente a los países en desarrollo para que puedan afrontar los efectos humanos y sociales de la crisis a fin de preservar y consolidar los beneficios económicos y de desarrollo que tanto les ha costado conseguir; el fortalecimiento de los sistemas de seguridad social existentes” Además se agrega que “el establecimiento de sistemas nuevos en los casos necesarios y la protección del gasto social son importantes para impulsar un desarrollo centrado en las personas y afrontar los efectos humanos y sociales de la crisis.

El tema ambiental también fue muy mencionado y se consensuó que los países fomentarán “una recuperación inclusiva, ecológica y sostenible” y seguirán prestando apoyo a los esfuerzos que despliegan los países en desarrollo para lograr el desarrollo sostenible”.

Sin dudas todas medidas importantísimas, aunque cabe cuestionarse cuánto realmente se va a realizar de la larga lista. Pero al menos en la letra está el compromiso y debemos exigir a los gobiernos su cumplimiento.

¿Reformar o reemplazar?

Muchos de los países marcaron la importancia de reformar la arquitectura financiera global. En esencia, las que están en la mira son las llamadas instituciones de Bretton Woods (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), que fueron creadas en la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial, supuestamente para ayudar a fortalecer las economías. El problema es que su accionar no ha sido positivo para el desarrollo de las naciones más pobres; y con esta crisis, demostraron su incapacidad e ineficacia para regular el sistema financiero internacional.

¿A qué conclusiones se llegó en la Cumbre? Así dijeron:“Subrayamos la necesidad urgente de reformar más a fondo la gobernanza de las instituciones de Bretton Woods, sobre la base de la representación justa y equitativa de los países en desarrollo, a fin de aumentar la credibilidad y la rendición de cuentas de dichas instituciones. Esas reformas deben tener en cuenta las circunstancias actuales y han de impulsar la perspectiva y la voz y la participación de los mercados emergentes dinámicos y los países en desarrollo, en particular los más pobres”.

El camino a seguir: la integración

Al comienzo de esta nota dije que lo que más me llamó la atención del discurso de Correa fue que pasó de la crítica a las propuestas, algo que no encontré tan cabalmente en las disertaciones de los otros representantes. Tres temas fundamentales mencionó como claves para la economía de nuestra región:

Profundizar la integración: propuso generar mayor soberanía monetaria financiera para la región, a través de la generación de espacios supranacionales. “Estamos ya trabajando en nuestra región para crear un Banco de desarrollo para el Sur, capitalizado por los países de la región”, explicó.

Constituir un fondo de reservas: la idea es que sea para América Latina. Esto evitaría que más de 200 mil millones de dólares sean depositados en bancos de los países desarrollados. “Resulta paradójico que, en plena crisis, permitamos que nuestro dinero financie a los países ricos, a cambio de unos pocos dólares recibidos por intereses. Si unimos nuestras reservas en un fondo común, el monto necesario para enfrentar contingencias y crisis regionales será menor”, aseguró.

Consolidar un sistema monetario común. Su idea es empezar con una versión electrónica y llegar a tener una moneda física común. Vale aclarar que este objetivo ya fue consensuado por los países del Mercosur, aunque hasta ahora no fue posible implementarlo.

Tiempo de actuar

No es algo usual que la ONU discuta sobre aspectos económicos porque siempre se dijo que no era un tema de su competencia. El documento final consensuado por todos los países (y no sólo por los desarrollados) demostró que sí puede tomar decisiones importantes respecto a la economía mundial.

Pero hay mucho más por hacer, los países desarrollados mostraron a lo largo de toda la conferencia que no están dispuestos a aceptar cambios sustanciales. Para finalizar, una cita que resume las grandes tareas pendientes. Joseph Stiglitz, el premio Nobel de economía que presidió el comité de expertos que preparó el informe para esta cumbre, dijo: “Hemos permitido que la globalización económica deje afuera a la globalización política. No tenemos las instituciones necesarias para responder con medidas que promuevan el bienestar de todos. Está reunión de la ONU representa un pequeño pero importante paso adelante”.

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