Hace unos años en la Argentina el Gobierno y los bancos confiscaron los ahorros de quienes tenían dinero en el sistema financiero. Desde entonces, se hace muy difícil pensar cuál es la mejor opción para los ahorros. Sumado a eso, aparece una inflación creciente que hace que el dinero se deprecie. ¿Qué hacer? ¿Sirven los plazos fijos? ¿Conviene comprar dólares o euros? La única certeza es que no hay certeza.

“Trauma: 1. m. Lesión duradera producida por un agente mecánico, generalmente externo. 2. m. Choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente. 3. m. Emoción o impresión negativa, fuerte y duradera”.

Tenía 18 años y había logrado ahorrar unos dólares. No eran muchos, pero eran: regalos de parientes, algunos sueldos durante trabajos de verano y alguna guita que había logrado juntar ese mismo año: el primero que laburé casi full time.

En marzo había empezado mi vida adulta. Alumnos de sexto grado, la carrera terminó, las aulas están vacías, vació mi corazón, me saluda la maestra, me saluda el director…

¿Qué hacer con la guita? En ese momento, los bancos estaban ofreciendo plazos fijos en dólares al 10% de interés. Opté por ello y perdí: hoy tengo un bono que dice que me van a devolver mi dinero –mis dólares- en el año 2012. Probablemente entonces valga la mitad de lo que valía.

(Paréntesis para gente que no conoce la historia reciente argentina: en 1992, después de una crisis hiperinflacionaria, un ministro decide crear un sistema para que un peso argentino valga exactamente un dólar. La medida frenó la inflación pero generó una crisis de competitividad: era más barato importar que producir acá y por eso aumentó desempleo, lo que luego degeneraría en una crisis social y económica. Lograr que el peso argentino tenga tanta fuerza como el dólar, insumió mucho dinero que afectó a todo el sistema financiero local. La gente que tenía plata en los bancos empezó a retirarla y para evitar que los bancos quebraran se creo el “corralito”: se impidió que la gente pudiera disponer de sus depósitos.
El gobierno cayó y luego vino otro que prometió que aquel que había depositado dólares, retiraría dólares. Eso no sucedió. Pero a cambio dieron un bono a cobrar en 10 años.
Cierro paréntesis).

Toda inversión económica tiene un riesgo. Invertir implica etimológicamente “cambiar el orden de algo”. Yo tenía unas monedas, las invierto y obtengo más. A diferencia del juego de la lotería, esa inversión debería estar basada en una decisión relativamente racional en que algo medianamente previsible me hará tener más dinero. Si existen las mismas chances de ganar o perder, y yo no puedo controlar las variables que generarán uno u otro resultado, entonces sería lo mismo que la ruleta.

Una característica central de cualquier inversión económica es que los réditos deben ser proporcionales a las posibilidades de pérdida. Es decir, si hago una inversión de riesgo (por ejemplo en una empresa que tiene altas chances de perecer en el camino), las eventuales ganancias deben justificar que pierda mi dinero.

Un mecanismo muy utilizado en los Estados Unidos y otros países es el de los inversores ángeles. Se trata de personas que apuestan a empresas con alto potencial de crecimiento (y con alto riesgo). “Son gente que apuesta a 10 empresas, en 6 pierde todo en 3 sale hecho y en una gana muchísimo, compensando a todas las otras”, explica el empresólogo Eduardo Remolins.

Si uno quiere hacer una inversión más segura, en teoría, puede poner la plata en el banco, a una tasa baja. El problema es que en la Argentina, por experiencias propias, tal vez ésa sea la forma más segura de perder todo. Pasó en 2001.

En los párrafos que siguen, lector argentino, te pido un favor: olvidate que estás en la Argentina.

¿Qué es un plazo fijo? Se trata de un depósito a un banco. Vos depositás por un tiempo determinado (un mes, un año…) y el banco presta ese dinero a otra persona que lo necesita. Esa persona paga un interés al banco y el banco te paga un interés a vos, por haberle prestado tu dinero. El banco le cobra al deudor una tasa del 30% mientras que a vos te dan sólo el 10%. Pero así son las reglas.

Lo interesante es que –en un mundo ideal- vos ponés 1000 pesos de tus ahorros en un plazo fijo, volvés a buscarlo al año y pasás a tener 1100, sin hacer absolutamente nada y sin ningún tipo de riesgo.

Lo más interesante de esta opción es que el ahorro y el interés son acumulativos. Es decir, si estás durante 25 años ahorrando 300 pesos por mes, tendrás al año 25 en tu cuenta 90.000 pesos. Pero si vas poniendo cada peso en un plazo fijo, suponiendo una tasa del 10%, terminás juntando 420.000 pesos, lo que equivale aproximadamente a 140.000 dólares. Es decir, en un tiempo prolongado quintuplicaste el dinero. Si la tasa fuera al 5% son 190 mil pesos o 60 mil dólares. ¿No entendiste nada? Abajo de esta nota te podés bajar un pequeño calculador de intereses.

Por supuesto, como te decía un par de párrafos más arriba, para quienes estamos en la Argentina, no se trata de una inversión del todo segura. ¿Entonces qué hacer?

Los economistas no se ponen de acuerdo respecto a qué hacer en estas pampas con los ahorros. ¿Por qué? Por un lado, porque está el trauma del corralito. Pero por otro porque la inflación real es muy alta. El economista Aldo Abram -economista y director de la Consultora EXANTE- explica a Opinión Sur Joven: “Lo que hay que pensar es cómo proteger el poder adquisitivo de los ahorros hacia delante y -con un poco de suerte- que esos ahorros te permitan comprar más en un futuro. Hoy las tasas de interés del sistema financiero son negativas. Si pongo dinero en un plazo fijo voy a comprar un 10% menos que si lo compro hoy. Si yo compro los bienes que necesitaré más adelante salgo ganando. Y los bonos o la bolsa tienen alto riesgo en la Argentina, especialmente en un contexto internacional complicado: cualquier crisis internacional puede complicar”, opina.

El mismo diagnóstico tiene Fernando Izzo, director de la consultora ABC Mercado de Cambios. “Hoy no tengo ningún activo que me sirva para ganarle a la inflación, que va más rápido que la tasa de interés, que el dólar, los títulos o la bolsa. Entonces lo que primero puedo hacer es congelar a través de una compra”, dice. El recomienda no dilatar las compras en caso de tener que hacerlas, aunque reconoce que muchas veces no se puede comprar por no disponer el dinero –para una casa, por ejemplo- o porque no nos gusta el precio –en una notebook, que uno especula que va a bajar-.

Hasta acá ambos economistas coinciden. Pero a la hora de pensar en cómo proteger el dinero ahorrado tienen algunas diferencias. Abram dice que la mejor opción son los euros. “El dólar se ha estado desplomando y dejó de ser tan confiable. Hoy la mejor alternativa es el Euro, que es una moneda cuyo banco central quiere sostenerla a través de una política monetaria austera”, dice. Izzo en cambio se inclina por los dólares: “Es el billete que tengo más cerca para aquel que no puede jugar con distintas monedas o bonos”, asegura y agrega: “El dólar está en su piso y el euro en su techo. Para mí los europeos no se bancan este nivel”.

En los países con monedas más estables, como Brasil, tal vez pensar en ahorrar en una divisa internacional pueda parecer extraño. Siempre, en un mundo ideal, lo mejor sería ahorrar en la moneda del propio país. Pero en algunos casos, esto no es aconsejable.

¿Hay otras opciones? Siempre está la alternativa de generar un emprendimiento propio -que agregue alguna rentabilidad extra a nuestros salarios- o incrementar la inversión de nuestro negocio, en caso de que ya esté en marcha.

La Bolsa también es una opción. Si querés aprender sobre eso,podés hacer click acá en un bonito artículo al respecto. También hay otros menús posibles como bonos, o fondos de capital de riesgo. Pero para esto último se necesitarán sumas superiores y que –como su nombre lo indica- existen mayores chances de perder.

Toda inversión tiene un riesgo. Cuando más grande sea el riesgo, más podés ganar; si es que antes no lo perdés todo.

Aunque esto se potencia en la Argentina, en todos los países de la región existe una cierta inestabilidad que obliga a pensar más y mejor. Como podés ver, ni siquiera los consultores –los especialistas- logran ponerse de acuerdo. Por eso, lo mejor que podés hacer es informarte y tratar de sacar vos mismo tus propias conclusiones.

+Info

Según un Estudio de la Fundación Mercado, el ahorro privado en la Argentina todavía está muy lejos de alcanzar el nivel que se necesita para mantener el ritmo de crecimiento económico.

Películas:

“Memoria del Saqueo”, dirigida por Pino Solanas. El film analiza el período 1976-2001 y da cuenta de la decadencia económica, social, política, cultural y moral, cuestionando las privatizaciones, el manejo de la deuda externa y el derrumbe industrial hasta llegar a la caída de Fernando de la Rúa.

“Deuda, quién le debe a quién”, dirigida por Jorge Lanata. Es el primer film documental del periodista, que vincula la deuda externa argentina con la pobreza que sufre la mitad del país, y plantea la responsabilidad compartida en la crisis de la Argentina.

Acá te podés bajar un calculador de intereses

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