Cada verano nos asaltan hasta enloquecernos. La sensación es que con los años el problema se vuelve peor en las regiones húmedas de América Latina. Sin embargo, los mosquitos están durante todo el año y está en nuestras manos evitar ese acoso. La importancia de la prevención ante un fenómeno vinculado al calentamiento global y que puede traer múltiples enfermedades.

Domingo 11 de marzo. Buenos Aires amanece sitiada. Pero no por fuerzas de infantería o tanques de guerra. El enemigo es menos visible pero mucho más numeroso: una manada incontable de mosquitos (de la especie ocheloratatus albifasciatus, para ser más exacto) busca desesperadamente absorber la sangre dulce de nuestros cuerpos y reproducirse a como dé lugar. Pareciera que nos invaden desde alguna selva norteña lejana y que lo mejor es fumigarlos o matarlos uno por uno a zapatillazos. Sin embargo, el movimiento de tropas mosquiteras había comenzado diez días atrás…

Los mosquitos son insectos cuyo desarrollo depende de la temperatura del ambiente. A diferencia de los humanos y el resto de los mamíferos, no tienen sangre caliente sino que su temperatura corporal es la del ambiente. Además su ciclo de vida es distinto. No mantienen siempre la misma forma, sino que se van transformando: de huevo pasan a ser larva, pupa o adultos.

Nicolás Schweigmann, es el director del Grupo de Estudios de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Preocupado por esta invasión de mosquitos, Opinión Sur Joven fue a verlo.

-¿Por qué de repente nos invadieron los mosquitos?
-No es algo que pase de repente. Siempre hay mosquitos. En invierno están, pero como huevo. Mosquito no es solamente el que vuela y te pica, sino que también es la larva -que está en el agua- y el huevo. Cuando se acerca la primavera, después de alguna lluvia los huevos se mojan, la temperatura está más alta y entonces se hacen adultos.

Creced y multiplicaos

Los mosquitos son muy respetuosos y por eso siguen la orden bíblica. Una vez que se hacen adultos, cada hembra pone 50 huevos de los que 15 quedan vivos. En conclusión, en tres semanas, por ejemplo, se puede quintuplicar la población, proceso que se acelera en forma notable ante un aumento de la temperatura.

-Entonces no es que los mosquitos nos invaden, sino que están siempre y en todo caso aumentan un poco en algunas circunstancias… – dijo Opinión Sur Joven.
-La palabra invasión hace parecer que llegaron seres de otro planeta. Esto no es así. La población de mosquitos está en el propio lugar; el banco de huevos está repartido en todos los recipientes que están en las casas de Buenos Aires… Es una explosión demográfica, pero no le podemos llamar invasión”.

Al hablar de recipientes se hace referencia a tachos, tanques, botellas, cubiertas de automóvil, canaletas y lo que sea que puede acumular agua. Estas reservas de agua se convierten en criaderos de mosquitos que -en el momento propicio por la humedad y la temperatura- eclosionan y los tenemos molestando entre nosotros.

Al gran pueblo, salud

Si bien a nadie le gusta el acoso de los insectos, el tema es más grave de lo que parece: además de picar, son un problema para la salud pública, porque transmiten varias enfermedades. Por eso, los científicos y los estados buscan erradicarlos.

En el caso particular de Buenos Aires y alrededores, las especies más conspicuas son Aedes aegyupti (tristemente célebre por ser vector del virus del dengue, que aún no llegó a esta zona en forma autóctona), Ocheloratatus albifasciatus, y varias del género Culex.

Aunque todos coinciden en la necesidad de erradicarlos, no hay acuerdos en los medios. Los gobiernos suelen hacer campañas poco claras y de baja calidad explicativa, y toman las fumigaciones masivas como la solución.

Schweigmann discrepa con esto y hace hincapié en la prevención. “Es mucho más complicado resolver el tema de los mosquitos que el del SIDA”, asegura sin miedo a sonar exagerado. “Con el SIDA el mensaje es que tenés que cuidarte, y si vos te cuidás, estás cuidando a los demás. En el caso de los mosquitos que se crían en ambiente de hogar. Si vos no te cuidás, los mosquitos van y pican al vecino. La clave es cómo logramos que todos los que viven en una misma manzana se cuiden. Porque con uno que no lo haga, se falla. Es muy complejo porque implica solidaridad”, dice

Teléfono, casa…

Volvamos ahora al bendito domingo 11 de marzo. El diario La Nación tituló “Por el calor y la humedad, una nube de mosquitos invadió Buenos Aires”. Y relataba cómo crecieron las consultas en los hospitales por las picaduras y el temor de los habitantes a que pueda derivar en epidemia de dengue (lo que no ocurrió), ante las noticias desalentadoras que llegan desde Paraguay y el norte argentino.

“Lo que pasó el 11 de marzo -explica el mosquitólogo- fue por la lluvia muy fuerte del 1 de marzo. El domingo 11 hubo una explosión del mosquito silvestre ocheloratatus albifasciatus, típico de la pampa húmeda, que pone los huevos en los bordes de los charcos. Cuando el charco se inunda, esos huevos se mojan y es lo que necesitan para eclosionar. Si viene lloviendo poco, se van acumulando porque los charcos suben un poquito y no llegan a mojarlos. Pero si se viene una lluvia fuertísima, que acarrea una inundación, entonces todo ese banco de huevos que había alrededor de los charcos eclosiona y deviene en una cantidad enorme de mosquitos”.

“Así -agrega- hay una camada simultánea que llega junta a adulta, porque la temperatura del ambiente es la misma. La sensación de la gente es que ayer no había esa cantidad de mosquitos. Sin embargo, son seres desapercibidos que en realidad están alrededor de nosotros”.

Tu puedes ser uno de ellos

Los mosquitos, entonces, no son invasores sino enemigos íntimos que yacen al lado nuestro: el aumento de la temperatura y la humedad favorece el incremento exponencial de su población. Ahora bien, ¿hay que acostumbrarse a que nos acosen más seguido? Puede ser.

La causa es la misma que la de tanto otros problemas: el cambio climático, la madre de todas las batallas del siglo XXI. “Se está tropicalizando el subtrópico, de manera que todo lo que es “bicharraje” se va a multiplicar más rápido. Que llueva mucho y se ponga muy húmedo Buenos Aires favorece a que los mosquitos vivan más, y puede derivar en una epidemia”, opina Schweigmann. Como se ve, el calentamiento global tiene mayor influencia en nuestra vida cotidiana de lo que suponemos. De hecho, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pronostica un incremento de las muertes en el mundo como consecuencia de enfermedades derivadas de este flagelo. (Ver recuadro)

El proceso del cambio climático es estructural y sus consecuencias muchas veces nos parecen incontrolables. Sin embargo, siempre hay maneras de hacer un aporte individual, que repercuta a nivel social. Un ejemplo es el tema de los mosquitos, en que se hace necesario encarar un enfoque de prevención desde el hogar, desde la niñez y desde la educación.

“Es un problema de formación, hay que hacer un trabajo de hormiga, con las maestras y las escuelas, entusiasmando a los alumnos con proyectos que involucren a las familias”, concluye Schweigmann.

+Info

Enfermedades que ocasiona el cambio climático. En base a un informe de la Organización Mundial de la Salud.