El VIH/Sida ya no está tan de moda. Fue una enfermedad que alarmó en los 90, pero que lentamente pierde protagonismo gracias a los antiretrovirales y otros tratamientos. Hoy no es percibida como una enfermedad mortal. Sin embargo, en el mes mundial del Sida, la siguiente nota insiste en la impotancia del tema y, fundamentalmente, de la prevención.

Una noticia de Naciones Unidas dio vuelta al mundo en menos de cinco minutos, y a pesar de los diferentes medios de comunicación que hicieron fuente de su contenido, todas llevaban el mismo título: “La ONU reduce las cifras sobre el Sida en su último informe” . Las nuevas estimaciones sugieren que a diferencia de los 40 millones de personas infectadas a causa del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que había en el mundo, hoy serían 33 millones los que viven con el virus: 30 millones son adultos y el resto niños.

Pasaron 26 años del descubrimiento de los primeros casos y, a pesar de los esfuerzos por intentar detenerlo, el VIH/Sida se convirtió en una de las crisis de salud más importantes de la historia. Sus características fueron variando con el tiempo: los primeros años los gays parecían ser los únicos con posibilidades a adquirirlo. Hoy no sólo una de las mayores formas de transmisión es a través de las relaciones heterosexuales sin protección, sino que además hay una creciente feminización de la epidemia; las mujeres son más vulnerables al VIH tanto anatómica como socialmente. Lo mismo ocurre con los jóvenes: cada día son más los jóvenes de entre 15 y 24 años que contraen el virus.

Sin embargo, desde el primer caso de Sida, muchos otros aspectos cambiaron. Especialmente la visión que tienen los jóvenes respecto a la problemática. Tal vez por ser testigos de numerosos avances de la medicina o por las campañas de información y prevención. O quizás por ser testigos de que muchas personas viven con VIH desde hace años, llevando una vida normal, gracias a los tratamientos antirretrovirales. Sea como fuere, hoy no es percibida por muchos sectores como una enfermedad incurable.

Nueva generación

¿Sabés cuál es la diferencia entre el VIH y el Sida? Se hace difícil conseguir una respuesta completa a la pregunta. Muchos jóvenes saben en parte lo que significa, pero los términos se confunden: hablan de “un virus”, de “bajas defensas” y hasta de “carga viral”, cuando en realidad sólo entre todas ellas logramos una definición certera…

El miedo a la enfermedad no es el mismo, existen recursos desde la medicina para tratarlo y a la mayoría de los jóvenes no les tocó de cerca perder a seres queridos a causa del VIH. “Pienso que hoy el tema está más abierto al debate, que de a poco se van dejando de lado muchos prejuicios –dice Ana (23 años), estudiante de administración de empresas-. Si bien todos le tenemos miedo, no creo que hoy sea sinónimo de muerte”. Para ella dice que lo más importante es hablar sobre las formas de prevención y la no discriminación a los portadores.

Las relaciones sexuales sin protección constituyen la vía más nombrada a la hora de hablar de transmisión del VIH entre los jóvenes. Victoria (22), estudiante de publicidad, cree que hoy no existe el miedo que había antes en relación al tema y que tal vez por eso se perdió el “dramatismo” frente a la enfermedad. “Hoy hay mucha más información que años anteriores, pero menos conciencia. Los jóvenes no lo toman en serio y muchas veces, no se cuidan”, agrega.

Si bien el VIH/Sida es una de las problemáticas de salud más importantes del mundo, las nuevas generaciones tienen una visión menos alarmista, y si se quiere, menos comprometida con el tema. No todos saben de qué se trata, de la importancia de cuidarse ni las formas de prevención. “Si una persona no toma medicación, creo que el virus puede llegar a ser mortal –explica Agustina (23)-. Yo no le tengo miedo porque conozco las formas de contagio y sé que ya la expectativa de vida es mayor que la de hace unos años”.

Y como siempre, la idea del “a mí no me va a tocar” está presente en todas las generaciones. Tal vez sea ésa una de las mayores causas por las que la problemática del VIH/Sida continúa expandiéndose cada vez más. De hecho, el último informe de la ONU refleja que se producen 6800 nuevas infecciones por día y más de 5700 muertes. José (20), estudiante de periodismo, dice que la expansión del virus se debe a que muchas personas están convencidas de que a ellas “no les va a pasar nunca” y que “la gente bien no tiene Sida”. ¿Será así?

Ser joven hoy

Para hablar de Sida y de juventud es necesario pensar las diferentes formas de ser jóven, los contextos de inclusión o exclusión que condicionan el acceso a la información y a los insumos de prevención. Así lo cree Lucila Falcone, integrante del área de Epidemiología y Prevención de Fundación Huesped: “No es lo mismo ser joven y vivir en un contexto de marginalidad, que ser un joven de clase media con las neceSidades básicas cubiertas”. Además, continúa, es diferente ser mujer, varón o gay en un contexto o en otro.

“Para algunos es un tema muy importante porque tiene que ver con la sexualidad, las relaciones de género y los derechos sexuales y reproductivos –dice Lucila- Pero hay otros para los que no es prioridad porque no es urgente en el contexto en el que viven”.

No hay dudas de que la visión de los jóvenes con respecto al VIH/Sida cambió en los últimos años. Lucila, que está en permanente contacto con ellos, dice que si bien lo ven como una cuestión que afecta a su sexualidad, siempre creen que es un tema de otros. Y esto incide en las medidas de cuidado y en la prevención, y de todas las enfermedades de transmisión sexual y de embarazos no deseados.

Lo mismo pasa con el miedo. Ella no cree que exista el mismo temor que a principios de la epidemia, aunque dice que aún hay prácticas de discriminación y segregación. “Las actuales generaciones de adolescentes y jóvenes se inician sexualmente incorporando el uso del preservativo y hay mayor información. Pero las posibilidades de cuidado varían de acuerdo al contexto en el que el joven vive”, dice la integrante del equipo de epidemiología de Fundación Huésped.

Otras de las razones por las que no existe tanto temor entre los jóvenes es que hoy los tratamientos antirretrovirales permiten mantener una vida estable a quien vive con el virus. Además, el Estado argentino colabora proveyendo gratuitamente medicamentos a quienes tienen VIH. Pero la realidad es que las posibilidades de llevar adelante la terapia y lograr una buena adherencia también dependen de la realidad económica y social. “Se puede vivir muchísimos años con el tratamiento antirretroviral pero la calidad de vida no está determinada solamente por la toma de la pastilla-dice Lucila-. Los cuidados que debe tener una persona con VIH tienen que ver con poder tomar la medicación en los horarios indicados, alimentarse bien, horas de descanso, entre otros”.

Por eso, para Lucila, la mejor forma de concientizar a los jóvenes acerca del VIH/Sida es utilizar estrategias que los involucren como protagonistas, proponiendo momentos para la reflexión y pensando la problemática como algo que los afecta en las posibilidades de vivir una sexualidad placentera y responsable. Sin dramatismos, sin temores ni prejuicios, pero sí con la cabeza en su lugar. Con todas las herramientas de prevención al alcance de la mano. Para que no sea más un problema de otros, ni de nadie.

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10 Consejos para prevenir el SIDA

Fundación Huesped

Una película: Al caer la noche. De Christopher Reeve con Glenn Close, Bridget Fonda y Whoopi Goldberg. (1997). Narra las consecuencias del Sida en el entorno familiar.