Para poder generar un buen emprendimiento y que sea sostenible, se necesitan algo más que buenas ideas. Existen al menos tres factores que hay que tener en cuenta: crear un nuevo producto o servicio original; encontrar una forma de distribución o comercialización inexistente; y desarrollar un método de producción que aumente la eficiencia y baje los costos de producción. En esta nota te contamos las opciones para que una iniciativa de negocio resulte efectiva.

Muchos emprendedores creen que hace falta una buena idea para poder generar una empresa. Y lo cierto es que aquel que tenga una idea innovadora, tendrá más chances de llegar al éxito comercial.

Pero con eso solo no alcanza. Es más, a veces una buena idea es la causa del fracaso de un proyecto. En muchas ocasiones son el peor enemigo de una empresa en formación. El mundo está plagado de grandes iniciativas de negocio que nunca sobrepasan ese nivel. Muchos de ellos ni siquiera son comercializables.

Es muy común que un emprendedor que recién se inicia desarrolle un producto pensado para sus propias necesidades y se enamore de él, sin evaluar si efectivamente esto le resuelve también un problema a otro. En definitiva será ese “otro” quien adquirirá el producto o servicio.

Otras veces, el producto o servicio ideado resuelve el problema, pero no necesariamente los usuarios están dispuestos a pagar ese precio para solucionarlo a través de ese bien. Y aquí es clave evaluar cuál es la competencia. ¿Realmente no hay nada que ofrezca lo mismo –o parecido- y que resuelva mejor o a más bajo costo el mismo problema?

Para que una iniciativa de negocio sea efectiva debe detectar una demanda insatisfecha y solucionar un problema del potencial cliente. Para lograrlo, existen al menos tres modalidades: crear un nuevo producto o servicio original (y superar la barrera de entrada para poder instalar el negocio); encontrar una forma de distribución o comercialización inexistente; o desarrollar un método de producción que aumente la eficiencia y baje los costos de producción. Veamos qué significa cada uno de estos ítems.

¿Nada nuevo bajo el sol?

Pampa Picante es un restaurante de Palermo, la zona con mayor oferta gastronómica de la ciudad de Buenos Aires. Sus dueños alquilaron el local, contrataron un buen cocinero y plantearon una buena propuesta. Pero la suerte no los acompañó del todo. No es fácil llenar un lugar en medio de tanta competencia y en una zona de cientos de restaurantes.

Así se les ocurrió activar en el verano una idea piloto que tenían desde hacía tiempo en la cabeza: ofrecieron un servicio “a la gorra”, en que cada cliente paga lo que quiere por lo que consume. El comensal llega, se sienta y recibe del mozo una carta con el menú sin precios. Pide lo que desea, come y, al final, recibe su cuenta. La boleta tiene el detalle de lo consumido y el cliente debe poner al lado de cada ítem el precio que quiere pagar, de acuerdo a la satisfacción que recibió por cada platillo. Al final, abona por caja. La idea fue original e innovadora. Y les permitió a sus dueños hacer conocido el local y llenarlo todos los días. “La gente lo recomendaba incluso antes de salir del local. Ya desde el teléfono celular llamaban para contarle la propuesta a algún amigo”, cuenta Claudia Iluani socia de Pampa Picante.

Sergio Reboredo se quedó sin trabajo durante la crisis de 2008. Pasó muchas horas buscando un nuevo empleo frente a su notebook. A veces lo hacía desde su cama, hasta que su cuerpo empezó a impedirlo. Aquel que tiene una notebook sabe que es muy placentero poder usarla un ratito en la cama. Pero también la posición para utilizarla puede resultar un poco incómoda luego de unos minutos. Así, a Sergio se le ocurrió diseñar laDormilaptop, una plataforma que permite usar la notebook en la cama, evitando dolores de cuello o espalda. Además, no permite el contacto del cuerpo con el calor que emana la computadora por lo bajo, que según algunos especialistas puede generar infertilidad temporaria en los hombres. Sergio difunde su emprendimiento a través de medios digitales. Si bien existen elementos similares en otros lugares del mundo, los altos costos los hacen inaccesibles para la Argentina. Reboredo encontró una forma de crear una necesidad y ofrecer una solución a un precio razonable para los clientes locales.

Rápido y accesible

Otra alternativa de innovación (y de atraer más clientes) es encontrar una forma de distribución o comercialización original. Podemos referirnos a dos modalidades: por un lado a una innovación tecnológica u organizativa para acercar un producto a una zona inexistente; por otro lado se puede detectar una nueva forma de monetizar el servicio.

Respecto a la distribución y comercialización original, la opción más sencilla es detectar un barrio (o una seguidilla de manzanas) que esté carente de determinados productos. Si no hay un kiosco a tres cuadras a la redonda, puede ser una buena opción instalar uno. Otra alternativa es la que tomaron Ariel y Demián Stratievsky, quienes tienen dos locales de accesorios para autos en la calle Warnes, la zona de Buenos Aires destinada a ese fin. Lo raro es que uno está a una cuadra del otro. ¿Por qué lo hicieron? “El que estaciona el auto en Honorio Pueyrredón suele ir caminando por ahí y desemboca en Warnes. Por eso llega automáticamente a nuestro local más chico. En cambio, el que estaciona en Warnes va caminando y suele entrar al grande”, explica Demián. Ariel agrega: “Al local grande viene la gente de los cero kilómetro o autos nuevos. El otro atiende a un público de autos usados, porque como es más chiquito da una imagen más económica”.

En síntesis promueven una forma de comercialización diferente en cada local y apuntan a públicos distintos. Ambos trabajan y aportan para la misma causa: la de fortalecer el emprendimiento.

Otra manera de innovar en la distribución es trabajar con las nuevas tecnologías. Existen muchas empresas que hacen revelados de fotos online y que permiten que el cliente envíe sus imágenes vía mail, pague con tarjeta de crédito y reciba las fotos impresas en su casa.

También se puede progresar creando una nueva modalidad de comercialización y monetización de un servicio. Three Mellonses una empresa que diseña y produce video juegos. Se trata de una industria que cada vez tiene más problemas a la hora de vender porque la piratería hace que menos gente compre estos juegos. En la Argentina se puede conseguir una copia por pocos pesos en cualquier parque de la ciudad.

¿Cómo lograron los socios de Three Mellons conciliar la pasión por los juegos y el negocio? Primero empezaron armando específicamente entretenimientos on line para empresas. Por ejemplo, desarrollaron un videogame para Sprite Turquía de un chico que iba en patineta por la ciudad y tenía que saciar su sed tomando esa gaseosa. La segunda modalidad, es ofrecer juegos gratuitos que tienen banners publicitarios a los costados. La tercera es proponer que se puedan usar gratuitamente en un nivel básico pero que permitan comprar upgrades (mejores armas, mejores jugadores de fútbol, mejores autos, etc.). Sea como fuere ellos nunca se preocupan por vender el juego en sí, sino que el modelo de negocios pasa por otro lado.

Producir a bajo costo

La tercera alternativa es generar una innovación tecnológica o de procesos que permita aumentar la producción, bajar los costos y mejorar el precio final para el cliente. Así, el consumidor preferirá comprarle al nuevo emprendimiento y no a la competencia.

Algo así es lo que hizo Fabrinco, un estudio de diseño que se encarga de materializar cualquier tipo de dibujo y llevarlo a la práctica de manera automática. Los socios crearon una impresora 3d que en lugar de dibujar las ideas sobre un papel, las materializa sobre distintos elementos como madera dura, blanda, PVC, acrílico, metales, entre otros. Si bien esto existía en el mercado antes de que creen la empresa, ellos diseñaron una máquina única en la Argentina que duplica la velocidad de trabajo que las máquinas importadas y permite trabajar sobre casi cualquier tipo de material. La empresa se propone, entonces, que cualquier usuario pueda llevar un dibujo, preferentemente realizado por computadora y con programas especializados como el Rhino, AutoCad o SolidWork. El servicio está pensado para otros estudios de diseño, empresas o estudiantes que tienen que hacer prototipos.

Tribalia es una empresa que produce y exporta alfombras artesanales. El dueño y fundador de la empresa, Mariano Maestri, detectó que en Europa había un mercado disponible para vender este tipo de alfombras tejidas a mano. Fue al norte de la Argentina y pasó meses aprendiendo las técnicas de las tejedoras. Claro que para poder vender a gran escala sin perder el toque artesanal necesitó mejorar las técnicas de producción. Así se le ocurrió crear un telar gigante, con características similares a los de pequeña escala pero con algunas innovaciones productivas; y para operar estos aparatos no contrató tejedoras sino pescadores de puerto, acostumbrados a hacer y deshacer nudos. De este modo, logró maximizar la producción y abastecer la demanda de alfombras de diseño en distintos puntos de Europa a un precio más que conveniente.

En síntesis, las buenas ideas siempre son útiles. Por supuesto, siempre habrá que tener detrás una buena estrategia de marketing para hacerse conocido, ser buenos vendedores, contar con una buena planificación financiera y con una política clara de recursos humanos, en caso de tener que trabajar con más gente.

Y lo fundamental -más allá de la buena idea- es el emprendedor que lleva a cabo la iniciativa. El camino no será fácil y seguramente la idea sufrirá modificaciones a medida que se avance en el proyecto. Lo importante es enfocar la mirada y tener la amplitud para ir cambiando los planes a medida que la propia realidad los vaya transformando.

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+Info

Grandes ideas que se transformaron en buenos proyectos:

Pampa Picante

Dormilaptop

Three Mellons

Fabrinco

Tribalia