Quienes ya lo pasaron -o nunca- no lo entienden. Estudiar, trabajar y vivir son acciones difíciles de compatibilizar. En esta nota se cuentan algunos tips para lograr lo imposible: que el día tenga más de 24 horas

Existen dos formas básicas de sufrir la Universidad y, en el peor de los casos, éstas se combinan:

1. No puedo avanzar en la carrera, no puedo aprobar las materias. 2. Puedo aprobar, pero para eso dejo de vivir:

Duermo cinco horas por día, trabajo ocho y además intento estudiar; la cabeza me estalla constantemente. Salgo los fines de semana o apruebo los exámenes, las dos cosas no pueden coexistir. Cuando estoy con mi novia o con mis amigos, estoy pensando en todo lo que debería estar haciendo, y no logro disfrutar del momento. Ni siquiera puedo sentarme a [inserte usted su propio hobbie] porque creo que debería estar estudiando y la paso mal.

Si te sentís identificado con alguna de estas situaciones y pensás que ya forman parte de tu cotidianeidad, tenés un problema. Pero por suerte existe una solución. Veamos algunas ideas para resolverlo: subamos a la terraza.

Planta alta

Imaginemos que tu vida es una terraza con plantas. ¿Tenés la imagen? Vos, en el medio de una terraza con una regadera llena de agua, rodeado de macetas con plantas de distintos tamaños. El agua que hay en la regadera es una mezcla de tuenergía, concentración y tiempo disponibles. Las plantas son las distintas áreas que conforman tu vida: amistades, universidad, trabajo, diversión, crecimiento personal, etc.

Seguramente a todos nos encantaría tener suficiente agua para regar todas las plantas, pero en general esto no ocurre. Entonces se nos presentan algunas opciones: disminuir el número de plantas, aumentar la cantidad de agua, o simplemente reducirla (¡de alguna forma increíble!).

En el ejemplo parece muy sencillo ¿no? Veamos cómo aplicar cada una de estas opciones en la vida diaria.

Tener novia, aprobar una materia, desarrollar un proyecto, tener un grupo de amigos: todas nuestras plantas conforman aspectos distintos, cada uno con tiempos, requerimientos y dinámicas diferentes.

Pero a su vez, tienen algo en común. Si les damos menos de lo mínimo que necesitan, si no les dedicamos tiempo, energía y concentración suficiente, empezarán los problemas. ¿Cómo hacemos entonces para rendir y disfrutar? ¿Cómo generamos el superávit de energía que caracteriza a esos momentos en los que nos sentimos vivos? Veamos las alternativas.

Disminuir la cantidad de plantas

Dicho popular: el que mucho abarca poco aprieta. En principio (ya veremos más adelante) tenemos una cantidad de energía, concentración y tiempo determinada. Y uno de los factores más comunes en los casos de sufrimiento universitario consiste en comprometernos sistemáticamente con otros y con nosotros mismos a regar más plantas de las que podemos mantener vivas. Entonces para contar con energía suficiente en cada ámbito es imprescindible que aprendamos a eliminar lo innecesario, en otras palabras, lo importante es que sepamospriorizar.

Se han escrito cientos de libros sobre cómo priorizar, desde la aplicación de complicados sistemas hasta el uso de conceptos orientales.

Yo creo que priorizar se basa en una sola cosa: ser sincero con uno mismo. ¿Qué cosas que ocupan tu día son verdaderamente vitales para vos? Contestar esta pregunta es difícil y requiere sinceridad en cada acto: ¿Por qué estoy haciendo esto?

Responder implica honestidad y valentía para actuar en consecuencia: cortar una relación que existe por inercia, abandonar una carrera que no nos gusta, dejar de lado la idea de tener que meter todas las materias … son actos que generan incomodidad, pero que permiten que nuestra vida sea como nosotros queremos y no como el resto desea que sea.

Por eso te aconsejo que apliques esto de forma honesta durante un mes y vas a ver como el agua en la regadera empieza a sobrar. Sólo tenemos una vida, usémosla para las cosas que nos importan de verdad.

Aumentar la cantidad de agua

¿Cómo podemos mejorar la energía que tenemos disponible para hacer cosas? En esto tanto la alimentación como el sueño son fundamentales. No es el objetivo de este artículo profundizar en estos ítems como tampoco existen fórmulas universales. Pero es útil pensar si la forma en la que estás llevando esos aspectos de tu vida pueden mejorar. Por ejemplo, estudiar después de comer mucho resulta bastante absurdo porque toda la sangre de tu cuerpo va a estar trabajando en el proceso de digestión, y por ende, tu cerebro va a quedar en segundo plano. El sueño y la alimentación requieren un rato de investigación, prueba y error, para aumentar nuestra capacidad.

Un factor que los alumnos universitarios suelen olvidar pasados los primeros cuatrimestres es el entusiasmo. Cualquier tarea se hace de forma más rápida, placentera y efectiva si se hace con entusiasmo. ¿Qué es lo que te gusta de tu carrera? ¿Por qué la elegiste? Es muy útil volver a pensar estas cosas, hacer resurgir la emoción original; el entusiasmo puede llevarte a un rendimiento sin límites.

¿Menos agua?

Esto es lo que comúnmente se llama rendimiento: consiste en lograr más resultados con menos energía y tiempo.

Existen técnicas basadas en la forma en la que trabaja el cerebro humano, que permiten producir más con menos horas de estudio.

Estas estrategias son objeto de estudio del autor de este artículo en el blog Estudio Vivo. Aquí algunas ideas.

Estudiar en lapsos cortos: Está comprobado que si tenés tres horas disponibles para estudiar, conviene parar cada media hora. Puede ser menos o más; lo que importa es que te desconectes de lo que sea que estás estudiando y vuelvas al rato. Funciona y mucho.

Salí, juga, divertite, viví: Hacer cosas con una dinámica diferente a la de estudiar le permite a tu cerebro procesar cosas de forma inconsciente y solucionar problemas más rápido. ¿Recordás alguna vez no haber podido resolver algo, quemarte la cabeza hasta el punto de odiar el problema y salir entonces a caminar, correr, nadar o ducharte y de pronto encontrar la respuesta?

Sacále la ficha al docente: Cuanto más aprendas a darte cuenta si un docente tiene ganas de enseñar o no, más rápido vas a poder armar la estrategia para aprobar. Preguntar ahorra tiempo de búsquedas inútiles. Sacáte las dudas con el docente en vez de quemarte la cabeza en tu casa por vergüenza.

En vez de estudiar, aprendé: Parece un simple juego de palabras, pero es el consejo más importante que te puedo dar. Aprendé a disfrutarlo y vas a lograr un rendimiento más allá de lo que creés posible. Casi no vas a tener que estudiar.

Estas son algunas técnicas para utilizar menos agua para regar la misma cantidad de plantas. Te invito a ver algunos tips más en el post del blog “10 ideas para mejorar tu rendimiento en el estudio”.

Para terminar, me gustaría recordar que los tres puntos que menciono en este artículo están interrelacionados; es decir que al mejorar uno de los aspectos, se vuelve más fácil hacerlo con los otros y ¡viceversa!

Si decido dejar una materia para bajar un cambio, tengo más tiempo para pensar si el trabajo que estoy haciendo es correcto para este momento de mi vida, o no. Pero si no consigo resolver un problema personal y tampoco me tomo el tiempo para hacerlo, probablemente me cueste mucho más rendir en los estudios.