Revista Mensual y Gratuita
Nº85, septiembre 2010
Esta sección aborda temas referidos al impacto de procesos internacionales sobre los países del Hemisferio Sur.
Una gran crisis es también una gran oportunidad para hacer reformas que encarrilen a una economía sobre bases mas sustentables. Es lo que está en juego en este momento en los Estados Unidos, en vísperas de una elección presidencial de carácter verdaderamente histórico. El sistema capitalista mundial con centro en los EE.UU. no está agotado, sino en peligro. Pero se trata de un sistema con grandes reservas, enormes ventajas, y una capacidad histórica de apostar fuerte. Llegó el momento de nuevas y radicales políticas de estado. ¿Las llevará a cabo el nuevo gobierno?
La gran crisis global que comenzó en los EE.UU. con el colapso de la especulación inmobiliaria ha hecho necesario acudir al estado para que nacionalice grandes empresas financieras y socialice sus pérdidas. Se trata de un socialismo de rescate “por arriba.” No sabemos si será suficiente para curar al capitalismo de sus excesos, pero parece que asoma en el horizonte un mundo nuevo en el que capitalismo y socialismo serán complementarios.
Primera parte: Los límites del crecimiento
Este articulo es el primero de una serie sobre la producción global de alimentos y su vulnerabilidad. Esta proviene de una característica básica de toda la producción económica y de sus presupuestos, a saber: que los insumos son inagotables y que la capacidad de consumo y por ende de producción de desechos es también infinita. Estas “cadenas abiertas” de la producción y el consumo se han cerrado. El mundo es finito y hay que cuidarlo.
La nuestra es una sociedad de redes, cuyos efectos, directos e indirectos, propulsados por las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, estimulan un estilo de hacer política que es horizontal, “soft” e igualitario, frente a la antigua concepción del poder basado en el conflicto, en la distinción amigo/enemigo, y en la imposición de una voluntad sobre todas las demás. Los políticos y los gobernantes que no lo entiendan quedarán desplazados tarde o temprano. Entramos en una era de sorpresas políticas.
La campaña presidencial norteamericana abre un interrogante importante para ese país y para el mundo: frente a la múltiple crisis que se cierne sobre ella ¿está la sociedad norteamericana dispuesta a aceptar un cambio generacional de elenco y un cambio de rumbo en las políticas de estado? La verdadera elección es entre el miedo y la esperanza. Vista desde la experiencia latinoamericana, la otra cara de la crisis en el Norte es la oportunidad que representa para una acción amplia y menos condicionada por las trabas del pasado reciente, por parte de un nuevo equipo gubernamental.
El mundo se enfrenta a una urgente crisis alimentaria para casi mil millones de pobres. No pueden pagar los gastos de comida y se pueden morir de hambre. Los países productores de alimentos tienen la responsabilidad global de (1) coordinar una ayuda de emergencia, y (2) aumentar la producción a largo plazo con políticas macro-económicas sensatas. Si no fuera por trabas de orden político, la Argentina debería estar al frente del pelotón de socorro. Haría un bien para la humanidad, cumpliría con un deber de solidaridad, y se ganaría el prestigio internacional que le corresponde.
El crecimiento de la economía global con incorporación de tres mil millones de personas al mercado, que hasta ahora ha traído beneficios tales como la disminución de la pobreza y el acceso de por lo menos 200 millones de personas a la clase media, se ve hoy amenazado por varios factores: el agotamiento de insumos energéticos, la escasez y el alto precio de los alimentos, y una desigualdad social demasiado grande y visible. La solución está al alcance del pensamiento pero no es todavía accionable. Se acercan por lo tanto tiempos difíciles y tensiones sociales fuertes en diversos puntos del planeta
La crisis económica desatada en los EE.UU. comenzó por un sector de la economía para transmitirse con rapidez a otros sectores y a los mercados globales. Este contagio es síntoma de un desequilibrio en las bases del sistema, cuya causa es un crecimiento insostenible basado en el consumo endeudado y la especulación. La inevitable y dolorosa corrección es sin embargo una oportunidad para reafirmar los principios básicos del desarrollo sano, que no son sólo económicos sino también principios morales.
La necesidad es madre de la invención. En los países de Asia donde el desarrollo es más vertiginoso y la contaminación ambiental más preocupante, se está desarrollando una nueva y pujante industria de “limpieza” del aire, la tierra y el agua, con participación del gobierno y de capitales locales y extranjeros. Entramos así en una nueva etapa de “desarrollo limpio” que América Latina debe conocer y adaptar a sus circunstancias, para no desaprovechar la actual coyuntura favorable de sus productos primarios. Evitemos que la nuestra sea una prosperidad de vagón de cola que no conoce bien la locomotora.
Los grandes titulares de los primeros meses del año hablan de la caída en las principales bolsas de valores, de los efectos mundiales de la crisis hipotecaria norteamericana, y del humor político en la campaña presidencial de los Estados Unidos, que se vive en el mundo como el deporte de unos pocos pero con platea para todos. Pero estas noticias y comentarios encubren, o disimulan, el cambio fundamental que se avecina, cuyos primeros síntomas vale la pena enumerar.
Intervenciones catalizadoras para ampliar el impacto de los programas de microcrédito
3/08/2010
AUDIO: Roberto Sansón Mizrahi en Tiempo Pyme
26/04/2010
16/03/2010
Promoción lanzamiento:
Colección Opinión Sur - Nuevo libro
1ro/03/2010

2/09/2009
Presentamos 3 nuevos títulos en nuestra colección.
Salir de la crisis hacia un desarrollo sustentable
La tormenta del Siglo: La Crisis Económica y Sus Consecuencias-
Crisis internacional: Ajustar el rumbo y mejorar el funcionamiento sistémico-